VII Premio Manuel Clavero

Reconocimiento a la primera y única alcaldesa de Sevilla

  • El jurado del galardón anual distingue la temprana e intensa vocación por la actividad pública de Soledad Becerril, la primera mujer con un cargo ministerial de la democracia

Soledad Becerril. Soledad Becerril.

Soledad Becerril. / José Ramón Ladra

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Primera alcaldesa de la historia de Sevilla, primera mujer ministra en la moderna democracia española, diputada en el Congreso, senadora y primera en ostentar el cargo de Defensora del Pueblo de España. Soledad Becerril es, sin duda, una de las figuras destacadas de la Transición española y atesora méritos suficientes para ingresar en la galería de sevillanos ilustres, de nacimiento o de adopción, que reconoce el Premio Manuel Clavero. Así lo considera el jurado de este galardón anual, que reconoce “su temprana e intensa vocación por la actividad pública, que ha desarrollado durante toda su vida, y su sobresaliente papel en la política española en los últimos 40 años”, considerándola “un ejemplo en la política y en la vida civil”, según pone de manifiesto el jurado de esta séptima edición en el acta de concesión. Soledad Becerril presenta “una hoja de servicios seria, eficaz y limpia, desarrollada bajo el signo de la discreción”, destaca el jurado del VII Premio Manuel Clavero.

Este galardón fue creado en 2011 por la Fundación Persán y Diario de Sevilla para distinguir a personas ejemplares de la sociedad civil sevillana por una obra de señalada trascendencia o por su trayectoria vital. En esta séptima edición, el jurado ha estado presidido por el letrado José Luis Ballester, e integrado por Concepción Yoldi, presidenta de la Fundación Persán; José Antonio Carrizosa, director de Diario de Sevilla; Francisco Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Administración de RTVA y de la Fundación Persán, y los periodistas José Aguilar e Ignacio Martínez, que actuó como secretario.

Soledad Becerril Bustamante, nació en 1944 en Madrid. Desde muy temprano participó de forma activa en la política y a principios de los 70 se relacionó con la Federación de Partidos Demócratas y Liberales que entonces presidía Joaquín Garrigues Walker.

Becerril se incorporó después a la Unión de Centro Democrático, partido con el que fue diputada por Sevilla. También fue secretaria tercera del Congreso de los Diputados, miembro de varias comisiones y ministra de Cultura en el Gobierno del presidente Calvo Sotelo, convirtiéndose en la primera mujer que accedía al Consejo de Ministros desde la Segunda República, cuando lo fue la anarquista Federica Montseny. Becerril permaneció en este cargo durante un año, hasta diciembre de 1982, cuando tomó posesión el primer Gobierno de Felipe González.

Tras dimitir de su cargo en la presidencia andaluza de UCD y darse de baja de esta formación, en junio de 1987 se presentó por primera vez como candidata de Alianza Popular a la Alcaldía de Sevilla en las elecciones municipales de ese año y se convirtió en concejal y portavoz del Grupo Popular.

Más tarde fue diputada por el Partido Popular en el Congreso durante cuatro legislaturas y senadora en una. Al mismo tiempo, competía por la Alcaldía de Sevilla, convirtiéndose en mayo de 1991 en primera teniente de alcalde del Ayuntamiento hispalense gracias al acuerdo alcanzado entre el PP y el PA de Rojas Marcos, que fue investido alcalde. Luego, en 1995, consiguió ganar las elecciones a la Alcaldía, siendo la primera mujer en ocupar este cargo, gracias también a un acuerdo con los andalucistas. Sin embargo, a pesar de ganar las elecciones de 1999, no pudo continuar como regidora de Sevilla al rechazar las exigencias del andalucista Rojas Marcos para renovar su pacto de gobierno.

Sus años como alcaldesa fueron bastante intensos, en los que las continuas negociaciones con el PA se hacían imprescindibles para poder mantener un gobierno estable. Pero el momento más duro, según ha reconocido ella misma en varias ocasiones, fue el asesinato a manos de ETA la noche del 30 de enero de 1998 de su compañero de partido y delegado municipal de Hacienda Alberto Jiménez-Becerril, de 37 años, y su mujer, la procuradora Ascensión García Ortiz, que dejaron huérfanos a tres niños de entre 4 y 9 años.

Licenciada en Filología Inglesa, antes de dedicarse a la política, Soledad Becerril fue profesora del Centro de Estudios Universitarios de Madrid (CEU) y de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Sevilla, y desarrolló una señalada labor en la sociedad civil andaluza. Fue fundadora y consejera delegada en los años 70 de la revista La Ilustración Regional, una publicación sobre la realidad andaluza, culta, crítica e influyente. El Gobierno de la nación le concedió la Gran Cruz de la Orden de Carlos III y la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort. El Gobierno autonómico le otorgó la medalla de Andalucía en 2006 y el Ayuntamiento de Sevilla, la medalla de la ciudad en 2009.

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