Jornada de reflexión tras el largo viaje

Kjaer, en el aeropuerto Kjaer, en el aeropuerto

Kjaer, en el aeropuerto / Juan Carlos Muñoz

La cúpula del Sevilla y su plantilla profesional tuvieron ayer una jornada de descanso y reflexión después del cansado, largo e incómodo viaje desde Rusia con el peso de la durísima derrota en las consciencias. Los expedicionarios blancos aterrizaron sobre las siete y media de la mañana después de estar volando toda la noche tras despegar alrededor de las dos de Moscú. El cuerpo técnico ya había programado que la plantilla tendría descanso en el día de ayer, que fue de reflexión para todos.

A partir de hoy, el cuerpo técnico que dirige Eduardo Berizzo debe comenzar a preparar el partido del sábado en Mestalla. Apenas dos días tendrá para digerir el varapalo de Moscú, que afortunadamente aún tiene arreglo pues quedan los tres partidos frente a los mismos rivales de la segunda vuelta de la fase y además el Sevilla juega dos de esos partidos en casa, ante el Spartak y ante el Liverpool. La cita con el Maribor, que cerrará el calendario, puede ser decisiva dependiendo de la respuesta del equipo en las dos precedentes.

Antes de eso llega la cita de Mestalla. Mientras el Spartak celebra por todo lo alto lo que consideran, con lógica, una victoria histórica -hasta el balón del partido han guardado en el museo del club moscovita-, Berizzo tiene que dar con la tecla para levantar los ánimos y reestructurar un sistema de juego que quedó en evidencia ante el Spartak. El Valencia de Marcelino es otro equipo especializado en el poco dominio del balón y el rápido juego de contragolpe y Berizzo, que tiene la duda de N'Zonzi, no puede caer de nuevo en la misma trampa.

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