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Orientado hacia el pozo ciego

  • La insistencia de Montella en los extremos a pierna cambiada y su tendencia natural hacia dentro agiganta las fortalezas defensivas del Valencia, que sólo concedió tiros desde el exterior

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Orientado hacia el pozo ciego

Montella es lo más parecido a Emery en cuanto a concepto de fútbol comparado con la apuesta de los dos técnicos que llegaron a esta casa tras la salida del vasco, pero con una diferencia abismal -entre otras muchas- a la hora de preparar los partidos y elegir una estrategia operativa. El hoy entrenador del PSG variaba el plan según el rival y después de un estudio minucioso de sus fortalezas y debilidades. El napolitano encontró el molde, pero no lo ha movido sea el que sea el adversario a batir. Y ayer eso fue un lastre.

Ante un Valencia con unas características muy específicas para atacar y, sobre todo, para defender, no movió un varal y se encontró con pocas oportunidades para crear desequilibrios. Dejó pasar una segunda parte casi íntegra a un ritmo cansino y con la grada cada vez más fría después de un primer tiempo en el que sí inquietó a Neto, pero, salvo en la de Sarabia, siempre desde el exterior.

Se medían dos equipos con esquemas muy similares, dos 4-4-2 con presión a la salida del balón, con extremos a pierna no natural (sobre todo el Sevilla, pues el Valencia sólo en el caso de Guedes)... y el partido se inició con ritmo, pero con diferencias sustanciales. Si los locales se volcaban sobre el área valencianista con ciertas ideas y tratando de explotar la vía donde Marcelino había colocado a un central como lateral, Gabriel Paulista, el verdadero peligro se mascaba cuando atacaba el Valencia.

Defensa

A los seis minutos ya había tirado dos contras el Valencia y mientras Marcelino conseguía que su equipo defendiera bien replegado y obligando a los atacantes sevillistas a realizar tiros exteriores, cuando los levantinos lograban superar la línea de medios centro siempre se encontraban ya en situación de dos contra uno o uno contra uno. Nada que ver con lo que sucedía en el otro área.

Además, la defensa con intención de adalantarse que siempre quiere Montella la descuadró Kondogbia cuando quiso, en pases a la espalda (primer gol) o a través de los pasillos interiores (segundo).

Ataque

Si el Valencia tiene una manera muy clara de comportarse en fase defensiva, en amplitud en campo contrario pero con las dos líneas de cuatro muy juntas y muy compactas en cuanto el rival cruza el centro del campo, resulta más que discutible seguir insistiendo en los extremos a pierna no natural. El grupo de 8 futbolistas se mueve y bascula siempre situándose muy junto, dejando libres las bandas porque en la basculación confía en que tiene tiempo de cerrarlas, pero mucho más si el extremo del rival, como Sarabia (un zurdo por la derecha) y Nolito (un diestro por la izquierda), tiene el movimiento natural hacia dentro, justo donde más gente tiene el enemigo. Así y todo, el Sevilla generó ocasiones que Neto desbarató, pero todas, salvo la que desvió Sarabia de refilón y la falta de Lenglet, sin penetrar en esa doble línea de cuatro.

Virtudes

El buen son al inicio y la insistencia ofensiva en la primera mitad con el Mudo como referencia.

Talón de aquiles

Bajó alarmantemente los brazos ante el candado valencianista.

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