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El milagro de Montella

  • La controvertida destitución de Berizzo cobra sentido con la resurrección que su sustituto ha obrado sobre un equipo muerto

  • Jesús Navas de lateral, un ejemplo de la mentalización

Montella sale al centro del césped a felicitar a sus jugadores, que se abrazan mientras la afición festeja el triunfo sobre el Atlético Montella sale al centro del césped a felicitar a sus jugadores, que se abrazan mientras la afición festeja el triunfo sobre el Atlético

Montella sale al centro del césped a felicitar a sus jugadores, que se abrazan mientras la afición festeja el triunfo sobre el Atlético / antonio pizarro

En vísperas de Nochebuena, José Castro y Óscar Arias, apoyados en la cúpula ejecutiva del club, tomaron una decisión que, no por solicitada masivamente por la afición del Sevilla, dejó de ser arriesgada y hasta controvertida fuera de las lindes del entorno pasional de Nervión. El Sevilla se había convertido, con la determinación de destituir a Eduardo Berizzo, en un esbirro del diablo para esas tribunas que sólo se acuerdan del sur para lo malo. Pero el presidente del club blanquirrojo estaba obligado a buscar una solución ante la deriva de un equipo sin pulso, sin vida casi, y optó por viajar el día de Navidad a Italia, abandonando el calor del hogar en una fecha tan señalada, para buscar al hombre que resucitara a ese equipo moribundo. Vincenzo Montella, por afinidad futbolera, fue el elegido.

Consagración de la verticalidad: el contragolpe del 1-0 Consagración de la verticalidad: el contragolpe del 1-0

Consagración de la verticalidad: el contragolpe del 1-0 / Dpto. Infografía

La filosofía ofensiva del técnico napolitano, cuyos equipos jugaban a la española en un país donde lo táctico es sagrado, encajaba perfectamente con la línea continuista de cariz ofensivo que primero Monchi y luego Arias quisieron dar al Sevilla con el desembarco del estilo argentino, tan posesivo de la pelota. Tenía su lógica que para levantar a un equipo acusado de endeblez endémica defensiva y de falta de agudeza ofensiva fuera elegido un hombre que, sobre todo en la Fiorentina, demostró que cree en un fútbol de cariz ofensivo pero sobre la base del dinamismo y la táctica sin los que es imposible dirigir ningún partido en el Calcio. Era el cóctel ideal, aunque muchos clamaran, una vez elegido Montella, por Javi Gracia como el idóneo por su mejor conocimiento de la Liga. Y Montella, claro está, debió pagar el proceso del aprendizaje casi sin tiempo de repasar la plantilla y realizar las convocatorias: la eliminatoria copera con el Cádiz sirvió de ensayo competitivo para el derbi pero la derrota ante un rival que llevaba preparando la cita desde el verano lo envenenó todo.

17,30Segundos. Los que tardó el Sevilla hacer el 1-0 el Atlético en un dechado de verticalidad

Luego, la derrota en Mendizorroza, con perseverancia del técnico en errores de bulto como darles continuidad a futbolistas claramente fuera de forma y reñidos con esa idea de dinamismo y verticalidad que ya, pese a la derrota, dejó alguna huella en la primera parte ante el Betis, terminó de minar el crédito de Montella. Nadie daba un duro por su fútbol en la previa del Atlético-Sevilla. Pero el napolitano recuperó de su manual lo mejor de ese ideario de posicionamiento en el campo, solidaridad defensiva, orden táctico, rapidez combinativa, verticalidad y terminación de los ataques y, sobre todo, eligió a los futbolistas más adecuados para tal empeño. Puso a los mejores y los convenció de que podían tutear al Atlético siguiendo sus directrices, tan sencillo como eso. Y le salió cara.

En el derbi y en Mendizorroza dejó sin jugar a algunos futbolistas cuya calidad ya ha quedado archidemostrada en el Sevilla y que, a priori, podrían adaptarse mejor a su idea. Y en el Metropolitano dio con su once, un once tipo que ni siquiera tembló cuando se lesionó Corchia y tuvo que poner en su lugar a Jesús Navas. Las dudas volvieron a hacer presa del sevillismo, pero el palaciego calló miles de bocas con un soberbio partido como lateral derecho, ante el Atlético nada menos.

Más de uno, y de dos, había señalado que lo de Jesús Navas era una cuestión de confianza y a la vista de lo que ha logrado Montella con él está claro que lo mental ha pesado muchísimo, tal y como él mismo ha dicho, en todo el proceso de resurrección del Sevilla. El equipo está vivo, ha vuelto a ilusionar a los suyos de verdad, no sólo tiene pulso sino que ya se ve capaz de tumbar a una bestia negra como el Atlético de Simeone, por dos veces en seis días... El camino está trazado y ahora a Montella hay que exigirle que, para terminar de dar la razón a Castro y Arias, le dé continuidad al camino milagroso. Para ello, debe repartir los panes y los peces y hacer que se levanten como Lázaro otros jugadores: Pizarro, Kjaer, Arana, Geis, Nolito... El once está definido y toca repartir juego... y milagros.

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