Aljarafe

Museo urbano a 500 metros del Carambolo

  • Camas ultima las obras del bulevar que quiere convertir en una accesible guía didáctica del yacimiento

  • Se ubica en el barrio más cercano al lugar en el que apareció el tesoro en 1958

El detalle de la reproducción estatuilla de Astarté que ya se ha colocado en el nuevo paseo de la calle Almería, que se inaugurará en unos dos meses.

El detalle de la reproducción estatuilla de Astarté que ya se ha colocado en el nuevo paseo de la calle Almería, que se inaugurará en unos dos meses. / Juan Carlos Vázquez

Pocas cosas han cambiado en el cerro del Carambolo desde la última polémica, hace un año, a cuenta del olvido del lugar exacto en el que apareció el tesoro que es símbolo de Sevilla: sigue en manos de un privado y sólo las hierbas crecidas tras los días de lluvia tapan algunos restos de escombros y de basuras. Por el sendero que asciende, se cruzan orugas procesionarias entre pinos partidos por los años y las ventiscas. No son buenos tiempos para expropiaciones y las socorridas puestas en valor.

Aunque dentro de poco quien se decida a dar el paseo sí encontrará, como novedad, una referencia al tesoro y a la cultura a la que remite, ladera abajo, a unos 500 metros, en el barrio que toma el nombre del yacimiento. En el paseo de la calle Almería –130 metros de largo, 9 de ancho– se ultima lo que el Ayuntamiento de Camas ha pretendido que sea un modesto museo al aire libre, muy didáctico y cercano al Carambolo. Se estima que estará rematado del todo en unos dos meses.

Los dos técnicos municipales responsables del proyecto, junto a uno de los frontiles (visto desde la parte de atrás), a escala 1/10. La base del pedestal será de conchas. Los dos técnicos municipales  responsables del proyecto, junto a uno de los frontiles (visto desde la parte de atrás), a escala 1/10. La base del pedestal será de conchas.

Los dos técnicos municipales responsables del proyecto, junto a uno de los frontiles (visto desde la parte de atrás), a escala 1/10. La base del pedestal será de conchas. / Juan Carlos Vázquez

Lo más llamativo a simple vista del proyecto –acometido aprovechando unas obras de reurbanización y en el que se han invertido unos 211.000 euros– son las reproducciones en bronce artístico a escala 1/10 de las 21 piezas del tesoro y la estatuilla de Astarté –cada elemento está aumentado diez veces con respecto al original, según la copia de Marmolejo, que el Ayuntamiento de Camas ha digitalizado en 3D–. Se empezaron a colocar en enero y ya sólo falta el collar, una pieza que pesa 150 kilos. Han sido realizadas en el taller de Daniel Fernández Denis, en Mairena del Aljarafe.

Aunque tanto como a esos elementos se ha dado relevancia al contenido didáctico que los acompaña. Según Marta Prieto y Miguel Castro -los técnicos municipales que han elaborado el proyecto, que hacen de guías en esta primera visita con un ejemplar en la mano de Tartessos desvelado, el libro de Álvaro Fernández Flores y Araceli Rodríguez Azogue-, el reto ha sido aprovechar un enclave urbano del barrio del Carambolo, para hacer una “guía" básica pero efectiva de qué es el yacimiento.

Castro pone un ejemplo: que un profesor de Historia que quiera explicar Tartessos en clase pueda recorrer estos pocos metros, ir de hito en hito y que las reproducciones, la información y el observar el lugar de cerca le ayuden en su labor. Lo mismo con cualquier persona interesada o colectivo, a la vez que la plaza se usa como espacio público y de esparcimiento para todo el barrio, como venía ocurriendo.

La zona central del paseo, que reproduce con cantos rodado y el tono rojizo, el altar del templo, como aparece en una fotografía de Tartessos Desvelado, el libro de los arqueólogos que lo excavaron Álvaro Fernández y Araceli Rodríguez. La zona central del paseo, que reproduce con cantos rodado y el tono rojizo, el altar del templo, como aparece en una fotografía de Tartessos Desvelado, el libro de los arqueólogos que lo excavaron Álvaro Fernández y Araceli Rodríguez.

La zona central del paseo, que reproduce con cantos rodado y el tono rojizo, el altar del templo, como aparece en una fotografía de Tartessos Desvelado, el libro de los arqueólogos que lo excavaron Álvaro Fernández y Araceli Rodríguez. / Juan Carlos Vázquez

Así, no sólo son importantes en el proyecto las grandes reproducciones de las piezas –que lo parecen menos al aire libre que en las fotografías de las mismas que se han difundido–, sino los cuatro totems informativos y las claves que se dan en los pedestales sobre los que se alza cada pieza (descripción, peso y medidas del original, material y técnica), colocadas a la altura de la vista de quien se siente en los bancos. Están en español e inglés, con un código QR que remitirá a un apartado de la web municipal, aún en construcción, para ampliar la información.

En los dos paneles informativos de la entrada se han incluido las coordenadas del yacimiento (a golpe de móvil podrá verse el lugar exacto del cerro); hay un mapa donde puede apreciarse hasta dónde llegaba el mar y comprender por qué los cabezos del Aljarafe son origen de tantas cosas o por qué las zonas más restringidas del Carambolo tenían un pavimento hecho a base de conchas.

Uno de los totems al inicio del paseo, en el que, entre otra información, se reproduce el mapa con la ubicación del mar en la época del yacimiento. Uno de los totems al inicio del paseo, en el que, entre otra información, se reproduce el mapa con la ubicación del mar en la época del yacimiento.

Uno de los totems al inicio del paseo, en el que, entre otra información, se reproduce el mapa con la ubicación del mar en la época del yacimiento. / Juan Carlos Vázquez

Con ese afán pedagógico, también se van a cubrir de conchas la base de los pedestales que soportan las reproducciones del tesoro. En esas placas informativas se explica cómo desde la antigüedad clásica distintos textos han alimentado el mito de la civilización tartéssica, con el momento culmen de la aparición del tesoro, en 1958. Otros se dedican a las teorías sobre el uso del tesoro: desde el rey Argantonio a la hipótesis del sacerdote y los bóvidos de los profesores Fernando Amores y José Luis Encina.

En dos bloques de granito, se han grabado sendos planos con la orientación real, las fases del templo y sus elementos. Los detalles se han cuidado tanto, que justo en el centro del paseo, sobre el pavimento, se ha reproducido el altar con forma de piel de toro a escala real, de cantos rodados y tonos rojizos. Estos mismos cantos rodean la base de los pedestales de cada pieza. El paseo se ha plantado de pawlonias, que den sombra cuando crezcan.

Una perspectiva del paseo de la calle Almería, aún vallado y con las reproducciones protegidas por plásticos. Una perspectiva del paseo de la calle Almería, aún vallado y con las reproducciones protegidas por plásticos.

Una perspectiva del paseo de la calle Almería, aún vallado y con las reproducciones protegidas por plásticos. / Juan Carlos Vázquez

"Pedagogía" contra el vandalismo y para valorar la propia historia

El reto en este singular bulevar del Carambolo es ahora, como en otros tantos sitios del municipio, que el vandalismo respete los pequeños pasos que se van dando en Camas para que se conozca esta parte de su pasado más remoto. “Vamos a desarrollar una pedagogía para que genere un sentido de pertenencia, en el mismo barrio en el municipio”, señala la concejal de Cultura, Sandra Bedoya, como una estrategia complementaria.

Abajo, en el casco urbano principal de Camas, en la vieja Casa Consistorial, el Ayuntamiento también ha proyectado un centro de interpretación sobre el Carambolo, que se hará con los fondos Edusi, con la realidad virtual como principal herramienta, aunque se están mirando tecnologías “novedosas”. Las obras en el edificio deben comenzar a finales de este año.

La zona del yacimiento,, en la que se taparon los restos para su protección tras la excavación, en 2002. La zona del yacimiento,, en la que se taparon los restos para su protección tras la excavación, en 2002.

La zona del yacimiento,, en la que se taparon los restos para su protección tras la excavación, en 2002. / Juan Carlos Vázquez

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