África y Europa en las aulas
Educación Integración de inmigrantes
Un estudio concluye que a más calidad de la enseñanza hay mayor diferencia entre nativos y extranjeros · Andalucía registra los datos más parejos según PISA 2006
Los escolares inmigrantes en Andalucía tienen resultados más parecidos a los de sus compañeros nativos y difieren mucho más en otras comunidades, sobre todo en Castilla y León y La Rioja. Es uno de los puntos de partida del estudio de Funcas ¿Están los estudiantes de origen inmigrante en desventaja? elaborado por el profesor de la UNED Héctor Cebolla. El autor ha utilizado como base el informe PISA 2006, que sigue dando que hablar a pesar de que las pruebas para la realización del siguiente estudio, que se publicará el próximo año, se harán ya la próxima primavera.
La conclusión es desalentadora ya que según el profesor, la desventaja educativa de los inmigrantes es directamente proporcional a la calidad de la educación de cada comunidad. En el informe PISA 2006, la comunidad andaluza, una de las diez españolas que se sometió a la evaluación internacional, ocupó posiciones por debajo tanto de la media de la OCDE como de la española en las tres materias a examen, matemáticas, lectura y ciencias.
En Andalucía, los alumnos de origen extranjero suponen un 6,4% del total, un número que se ha incrementado casi en un 15% respecto al curso pasado. Las aulas de Almería y Málaga son las que acogen a más estudiantes extranjeros, aunque de distinta procedencia.
En el Instituto de Enseñanza Secundaria Murgi de El Ejido (Almería), conviven chavales de 16 nacionalidades distintas. El director, Joaquín Pérez, no aprecia diferencias en las calificaciones de unos y otros y explica que "un alumno nuestro marroquí terminó el pasado curso con matrícula de honor y otros del mismo país suspenden hasta el recreo". En este instituto almeriense, la escolarización de extranjeros viene de años y "no son de nivel cero".
Joaquín Pérez demanda de la Administración "una planificación global" para un reparto equitativo ya que considera que "la concentración de determinados centros no es el modo para que exista una verdadera integración social". En este sentido, fuentes de la Consejería de Educación remiten a las delegaciones provinciales, que deben trabajar para evitar este y cualquier otro tipo de concentración, aunque advierten de que hay que respetar "las zonas de escolarización y las peticiones de los padres".
La presencia extranjera en las aulas andaluzas no es homogénea y frente a centros con la integración normalizada, hay realidades más crudas. Andrés López Osuna dirige las Escuelas concertadas Ave María de Granada, ocho centros con 161 marroquíes matriculados, muchos de ellos llegados en patera o escondidos en los bajos de vehículos para huir de su país. El lado más triste de la inmigración hace que estos jóvenes "entren en clase iniciado el curso, están cinco o seis meses y muchos de ellos acaban huyendo", explica López Osuna. Ese abandono prematuro es el principal problema escolar, con el añadido de que "muchas veces no coincide la edad real con la que aparentan" y que se acaba determinando con la oseometría que se les practica para dilucidar si el inmigrante es menor o no.
Estos estudiantes vienen solos y "se nota la diferencia" cuando la familia no está detrás, explica Andrés López, quien reivindica más ayuda de la Consejería porque asegura que hay profesores a los que tienen que destinar exclusivamente a apoyar a los inmigrantes con el idioma. No obstante, esta colaboración extra normalmente no les permite seguir un curso de modo regular, por lo que se les integra en programas de iniciación profesional y también en programas de garantía social.
En el colegio de Primaria El Chaparral de La Cala de Mijas (Málaga), el 65% de su alumnado es inmigrante, sobre todo de ascendencia británica. Aunque en teoría el origen europeo de estos escolares les hace más afines a la realidad española, en la práctica no es así. "El curso pasado hicimos la prueba analizando la evolución de dos alumnos de 3º que empezaron el mismo día, uno ucraniano y otro inglés: el primero terminó el curso perfectamente siguiendo el ritmo normal y el inglés difícilmente comprendía las preguntas de los exámenes", cuenta el director del colegio, Juan Manuel Pérez. ¿Por qué esta diferencia? "Porque se lo ponemos muy fácil a la colonia inglesa, son muy numerosos y forman un núcleo cerrado, no tienen la necesidad imperiosa de otro idioma para comunicarse".
Juan Manuel Pérez asegura que según su experiencia "la principal barrera es la familia", porque "los mecanismos están ahí". El director defiende que lo fundamental es "hacerles ver la necesidad de aprender español" y asegura que se le presentan casos de familias inglesas que llevan en España seis o siete años que tienen que utilizar a sus propios hijos de intérpretes en las tutorías cono los profesores.
Alumnos, familia y Administración deben ir de la mano para, como sugiere Pérez, "abrir el abanico de las posibilidades".
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