Andalucía resuelve su insuficiencia en centros de PCR al autorizar a seis institutos

De los 30 que funcionaban en España, sólo uno era andaluz, el IBIS de Sevilla

Un sanitario.
Un sanitario. / EFE

Hasta la semana pasada, Andalucía no contaba con ningún centro público o privado homologado por el Instituto Carlos III para realizar pruebas diagnósticas por PCR. Al final, lo consiguió el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBIS), pero resultaba llamativo que de 30 centros autorizados en todo el país, sólo uno fuese andaluz. Ahora se ha corregido esa insuficiencia con una simplificación en la obtención de la homologación.

El SAS comenzó a realizar los PCR en varios de sus hospitales, pero no se habían sumado ni facultades ni centros de investigación, como sí estaba ocurriendo en otras comunidades de España. Ahora, el Instituto Carlos III ha incorporado a seis centros andaluces. Son las universidades de Córdoba y Málaga; el Cabimer de Sevilla, donde participan las dos sevillanas; el IBIMA de Málaga: el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo, y el centro de investigación del Valle de los Pedroches, con sede en Pozoblanco.

De este modo, Andalucía también podrá mejorar el déficit que pruebas PCR que se hacen, porque era el territorio español con menos pruebas de este tipo por habitantes.

Lo que ha hecho el Instituto Carlos III es aceptar una Declaración Responsable de estos centros en la que atestiguan tener varios requisitos, entres lo que figura un espacio con nivel 2 de bioseguridad. Son, por tanto, las comunidades autónomas las que tramitan la homologación y envía un informe al Carlos III.

Las pruebas PCR, Reacción en Cadena de la Polimerasa, reproducen en laboratorio una cantidad de materia del coronavirus a partir de muy poca cantidad. No es un diagnóstico basado en anticuerpos, sino en la propia sustancia genética del SARS-Cov2, lo que aporta mucha más información.

El Ministerio de Sanidad, y ahora la Junta también, sólo da por confirmados los casos de Covid-19 detectados por PCR, porque informan del momento de la infección y son más seguros que los llamados test rápidos. Estos últimos son de dos tipos, los que encuentran los anticuerpos generados por el virus y los que hallan el antígeno. Con independencia de la fiabilidad de la marca, los primeros no son muy seguros y los segundos, peor aún. Por eso se recomiendan sólo para cribados.

En su contra, la prueba de PCR tarda unas cuatro horas, más el tiempo de extracción de la muestra y el de comunicación, lo que hace que se retrasen durante más de un día.

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