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La crisis del coronavirus | Contención de la pandemia en la región

El Covid-19 saca a la luz las cicatrices del sistema sanitario de Andalucía

  • La epidemia sorprende al SAS con 4.300 enfermeros menos y una plantilla de médicos insuficiente y envejecida

  • Los profesionales afrontan la crisis con una inquietante carestía de equipos de protección básicos para prevenir el contagio.

Dos trabajadoras salen del Hospital Regional Universitario de Málaga Dos trabajadoras salen del Hospital Regional Universitario de Málaga

Dos trabajadoras salen del Hospital Regional Universitario de Málaga / Daniel Pérez (Efe)

El sistema de salud hace frente a la peor crisis sanitaria conocida en la historia contemporánea con unos mimbres endebles: 23.700 médicos y algo menos de 22.000 enfermeros que, además, sufren una perturbadora carestía de equipos de protección. Son 4.274 profesionales de enfermería menos que hace 12 años. La cifra de facultativos sí ha crecido algo en esta década, aunque se quejan de no ser suficientes ni aún para la normalidad. Además, ponen el acento en el envejecimiento.

Los recortes implantados en 2011 y sobre todo en 2012 adelgazaron la plantilla de enfermería hasta tocar fondo en 2015, cuando había 5.200 profesionales menos que en 2008. Desde entonces, apenas se ha recuperado. Las estadísticas del sindicato Satse, que se nutren las memorias de la Consejería de Salud y del portal de Transparencia del SAS, indican que hay 21.941 enfermeros. En los últimos cinco años solo se han incorporado al sistema 978.

Rosa Elena García, secretaria de acción sindical de Satse, aclara los números. Apunta que los nuevos contratos se han destinado sobre todo a atención primaria. “Quisieron dar empuje a los centros de salud porque se pensó que así se descongestionaban los hospitales y era buena idea”. Sin embargo, esta estrategia ha llevado a que la falta de efectivos en los centros hospitalarios “sea brutal y, desde luego, muy insuficiente para atender una situación tan crítica como esta. Faltan muchas manos”, concluye. ¿El resultado? Se doblan turnos, se posponen descansos y se aprieta al personal.

La cifra de médicos en el SAS es en este momento de 23.691 efectivos. El dato lo aporta el Sindicato Médico Andaluz a partir de las memorias estadísticas de la Consejería de Salud. Su presidente, Rafael Carrasco, admite, no obstante, que es un número con muchos matices porque las estadísticas oficiales recurren a triquiñuelas que hacen difícil su lectura. Un ejemplo esclarecedor: si un ejercicio se informa del número de médicos, al siguiente se precisa solo el grupo A, que comprende tanto a los facultativos, como farmacéuticos, físicos o psicólogos.

Las estadísticas también engloban sin más aclaraciones los profesionales a media jornada, de modo que los datos oficiales, a pesar de la obligación de transparencia, tienen mucha letra pequeña. En todo caso, reconoce que desde 2017, una vez que se abrió la espita de la tasa de reposición de vacantes y se acordó la consolidación de interinos, “se ha crecido un poquito, pero todavía no lo suficiente para compensar el retroceso anterior y atender las necesidades con normalidad. Muchas plazas siguen sin estar cubiertas”.

El presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos, Emilio Manuel García de la Torre, afirma que hay servicios hospitalarios en los que falta el “40% de los especialistas”. “Desde 2011 el número de médicos especialistas no ha hecho más que bajar”, concluye.

Carrasco agrega que esta flaqueza se mantendrá todavía muchos años. Ahora el 8% de los médicos del sistema tiene más de 65 años y un tercio de la plantilla se sitúa entre 55 y 65. “En seis o siete años se jubila aproximadamente el 30% y el ritmo formativo actual no es suficiente para que salgan especialistas a tiempo. Hay pocas plazas de MIR”. García de la Torre estima que en el futuro inmediato faltarán cada año más de 500 médicos especialistas en Andalucía.

A este déficit se suma éxodo. Ya no es tan severo como en el fulgor de la crisis, pero todavía es importante. En el último año 285 médicos andaluces han pedido el certificado de idoneidad para trabajar en otros países, de acuerdo con los datos que maneja el Consejo. La mitad son de las provincias de Sevilla y Málaga. A ellos hay que añadir los que ponen rumbo a otras comunidades porque la nómina de los facultativos andaluces es la más baja del país, y los que optan por la medicina privada, que en este momento emplea a 11.000 médicos a tiempo completo en Andalucía. Además otros 4.579 compatibilizan la asistencia en el servicio público con el ejercicio privado.

Hay situaciones extremas como la de Málaga, la más atacada en Andalucía por el coronavirus que, además, es la que cuenta con menos médicos en su sistema público. Solo el 45% de los colegiados en activo pertenece SAS. El 43 por ciento está en hospitales y clínicas privadas y el 12 % compatibiliza el sistema público y privado

¿Es la plantilla suficiente para atender la excepcional crisis del coronavirus? La reacción de las administraciones indica que no: Sanidad ha decidido incorporar hasta 50.000 profesionales entre estudiantes de los últimos cursos de Medicina, titulados sin plaza y jubilados para aligerar presión en los hospitales a la espera de que en los próximos días se llegue al pico de la epidemia. Se ha prorrogado el contrato a los MIR, autorizado la contratación de médicos sin especialidad y con el título sin homologar y el SAS ha abierto una bolsa de voluntarios para reclutar a 2.000 médicos jubilados. La reacción responde por sí sola la pregunta.

Sin embargo, las organizaciones profesionales ofrecen puntos de vista a tener en cuenta: “Al haberse suspendido toda la actividad sanitaria, ya que solo se resuelven las urgencias que, por cierto han disminuido en todos los hospitales, creo que el número de médicos activos es suficiente, por ahora, para ocuparse de la pandemia. El problema es que también enfermamos y es previsible que aumente el número de médicos de baja o en aislamiento”, puntualiza el presidente del Consejo Andaluz de Colegios de Médicos.

El presidente del Sindicato Médico Andaluz propone enviar a casa a los médicos de especialidades y servicios que ahora funcionan a medio gas al haberse suspendido gran parte de la actividad hospitalaria. “Es mejor que no vengan, que no se expongan y tenerlos en reserva para cuando sean precisos”, sugiere.

En cualquier caso el punto de mayor inquietud ahora es la falta de material de protección en hospitales y centros de salud. No hay mascarillas, guantes, gafas ni batas suficientes. “Faltan hasta las mascarillas básicas. Ni las más elementales. Y ya no solo por protegernos nosotros, sino para no convertirnos en portadores del virus”, subraya Rosa Elena García, de Satse. Rafael Carrasco, del Sindicato Médico, no sale de su estupor: “El personal de los supermercados, los agentes de Policía, los ciudadanos por la calle... Hay muchísima gente con mascarilla y faltan en los hospitales. Estamos indignados”.

“Agobiado”, agrega Emilio Manuel García de la Torre, del Consejo Andaluz de Colegios Médicos. “No es de recibo que el personal sanitario no tenga protección individual suficiente. No solo por nuestra seguridad, sino también como medida de protección para nuestros pacientes”. “Nuestras autoridades no pueden permitir que algo que tiene un coste tan bajo eche a perder la labor que hacemos”.

No menos grave es la falta de equipos y, en especial, respiradores. García de la Torre cree, y subraya que es una opinión personal, que hasta el 60% de la población puede acabar infectada. Calcula que si el contagio es escalonado, aunque la pandemia se prolongue en el tiempo, serán suficientes para los enfermos que desarrollen patologías pulmonares. Si no es así, el escenario será muy diferente.

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