Cuarenta días y cuarenta noches
Protesta Más de un mes de concentración de docentes en las puertas del edificio de la Junta
Más de 170 maestros interinos de Primaria viven en un campamento improvisado ante las puertas de Torretriana para reivindicar su readmisión en la bolsa de trabajo
Los más de 170 maestros interinos de Primaria acampados ante la puerta principal del complejo Torretriana, sede de la Consejería de Educación, ya han superado la cifra bíblica de los cuarenta días y las cuarenta noches. Les ha caído de todo: aguaceros e insultos. También han recibido apoyos y palabras de ánimo. El día que los universitarios sevillanos celebraron el inicio del curso con una macrobotellona en los terrenos cercanos del Charco de la Pava los acampados sufrieron la quema de una pancarta, por un lado, y el aliento de quienes rubricaron con su firma el respaldo a su reivindicación: el reingreso en la bolsa de trabajo de la que, insisten, nunca debieron salir. Así que, de momento, resisten. Van por el segundo mes y tienen revalidada la autorización para el campamento por otro más en la Subdelegación del Gobierno.
¿Por qué siguen ahí? ¿Por qué aguantan? ¿Que les lleva a pernoctar en tiendas de campañas lejos de sus hijos, de sus parejas?
"¿No dijo el señor consejero [Francisco Álvarez de la Chica] que deberíamos haber removido cielo y tierra por nuestro puesto de trabajo? Pues eso es lo que estamos haciendo con esta acampada, remover el cielo y la tierra, y de aquí no nos movemos". Lo dice Tamara Salvador, madre de una niña de 4 años.
Al igual que ella, los demás maestros apostados ante la mole de Torretriana proclaman cuanto antes, para despejar dudas, que "ninguno quiere quitar a nadie" el puesto que ya le ha sido asignado por Educación para que se lo devuelvan. Sólo quieren volver a estar registrados en la bolsa de trabajo. ¿Por qué están fuera? No ocultan que cometieron un error, una "falta leve" -dice Antonio Navarro, seis años ejerciendo en Añora, en el Valle de los Pedroches cordobés, y uno de los más veteranos- que, en su opinión, ha recibido un castigo desmesurado y "con casi toda seguridad ilegal". Esa falta leve incluso es reconocida por los acampados en una de las pancartas que rodean las tiendas.
¿En qué consistió? En no cumplimentar a través de internet su inscripción en las listas de solicitud de plaza. O por hacerlo fuera del plazo. Y la respuesta de la Consejería de Educación fue fulminante: se cayeron de la bolsa de trabajo. Todo el tiempo acumulado durante estos años -entre los acampados hay profesionales con edades entre los veintitantos, los más jóvenes, y más de cincuenta, los más mayores- se ha esfumado, no existe: es como si hubieran terminado la carrera ayer y tuvieran que empezar desde cero.
Estos maestros se defienden con críticas al sistema de inscripción, que únicamente pudieron realizar de forma telemática, y apelan a fallos en la red, dificultades en la conexión e incluso cortes en la transmisión de los datos. En esta denuncia cuentan con el apoyo de CCOO, que ya levantó la voz para culpabilizar a la Administración porque "a lo largo del periodo de solicitud hubo intervalos de tiempo que suman más de 30 horas en los que la aplicación informática estuvo desactivada, en especial el día 18 de junio [fecha que expiraba el plazo], y a partir del mediodía, la aplicación no funcionó".
Pero, por encima de todo, lo que censuran estos docentes a la Consejería de Educación es la falta de información, "cuando no la desinformación", sobre el proceso. Entre los acampados hay andaluces de todas las provincias, y también extremeños y de la Comunidad de Madrid. Muchos de ellos acusan a las delegaciones territoriales de no facilitar datos sobre la convocatoria ni sobre la publicación de las listas, ni tampoco sobre el propio proceso. En la pancarta dirigida a los responsables de Educación puede leerse: "¡Vuestros errores son leves! ¿Los nuestros un delito?".
"Eso parece que hemos hecho, delinquir", se queja Fernando García, uno de los más veteranos. "Nuestra postura no es cerril, conocemos la dificultad del proceso, pero no creo que nuestro fallo sea sólo achacable a nosotros, y desde luego no se merece esta respuesta por parte de la Consejería".
Estos más de cuarenta días viviendo en tiendas de campaña por turnos ajustados a un cuadrante que se sigue con disciplina ya han causado estragos: algunos de los acampados han contraído la gripe o un resfriado de caballo e incluso alguna que otra infección. El embarazo de una de las profesoras afectadas no le impide estar presente en la protesta.
"Pero aquí seguiremos hasta que se encuentre una solución a nuestro problema", insiste Navarro, portavoz del grupo. Los demás asienten y sólo descomponen el rictus y contestan airados o con ironía cuando se les recuerda que, con ellos ya acampados fuera, el máximo responsable de la Administración educativa en Andalucía presentó el curso actual ensalzando la figura del profesor, "el verdadero protagonista".
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