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El Consenso de Juan Pablo Durán

  • El presidente de la Cámara emplaza a los partidos a repetir con el acuerdo de financiación autonómica el mismo nivel de coincidencia que se logró hace cuarenta años en el Pacto de Antequera

Un momento del acto institucional en el Parlamento. Un momento del acto institucional en el Parlamento.

Un momento del acto institucional en el Parlamento. / Juan Carlos Vázquez

"Es muy importante que los andaluces vayamos unidos en lo esencial". La frase la pronunció el presidente del Parlamento de Andalucía, Juan Pablo Durán, pero no es de su autoría. La dijo hace casi cuatro décadas el primer presidente de la Junta, Plácido Fernández Viagas. El jurista tangerino dirigía el Gobierno de una autonomía inexistente, pero ansiada por el millón y medio de personas que salió a la calle el 4 de diciembre de 1977. Ese empuje popular llevó a los once partidos que tenían implantación en el territorio a firmar el Pacto de Antequera. "Unidos en lo esencial", decía Fernández Viagas, para lograr una autonomía plena que sacara a Andalucía del subdesarrollo.

Cuarenta años después, Juan Pablo Durán retoma la frase del jefe de aquel Ejecutivo sin poder efectivo para llamar a otro consenso. Entonces la clase política andaluza se conjuró a petición popular. Ahora se conjura con un asunto árido para la ciudadanía, pero de vital importancia: la financiación autonómica. En su discurso durante el Pleno institucional por el Día de Andalucía, el presidente del Parlamento equiparó el consenso del Pacto de Antequera con el que los partidos deben alcanzar, a su juicio, para dotar al Gobierno andaluz de una voz única en la reforma modelo de reparto de fondos estatales entre las regiones del régimen común.

Esa era la misión del grupo de trabajo creado en el Parlamento a propuesta del PSOE -con el empeño de la propia presidenta de la Junta- y que finalizó sus trabajos en la víspera del Día de Andalucía tras seis meses de trabajo. El calendario se alió con los tiempos legislativos y el presidente de la Cámara dio su discurso con la seguridad de que 100 de los 109 diputados presentes ayer en el Pleno apoyan el texto de la financiación. Son los de PSOE, Podemos e IU, los principales responsables del documento, pero también los del PP, que votaron sí al dictamen con la intención de mejorarlo en el trámite parlamentario restante. "Ha sido un acierto unánime", dijo Durán sobre el grupo de trabajo, pero el político cordobés sabe que el texto aún debe pasar por la Comisión de Hacienda y Administración Pública y posteriormente por el Pleno. Por ese motivo pidió "generosidad y altura de miras" para alcanzar un "acuerdo satisfactorio porque nos jugamos mucho".

Susana Díaz, con Juan Pablo Durán, Manuel Jiménez Barrios y Mario Jiménez. Susana Díaz, con Juan Pablo Durán, Manuel Jiménez Barrios y Mario Jiménez.

Susana Díaz, con Juan Pablo Durán, Manuel Jiménez Barrios y Mario Jiménez. / J.C. Vázquez

La petición de Durán cobra sentido cuando, al finalizar su discurso, el presidente del PP andaluz, Juanma Moreno, aseguró que ahora "le corresponde al PSOE mimar" a los populares. El político malagueño hizo estas declaraciones después de que su partido se sumara in extremis al documento pergeñado por las fuerzas de izquierda, dejando sólo a Ciudadanos en su rechazo al documento del grupo de trabajo. "Es importante que Andalucía vaya con una sola voz" a la negociación de la financiación, insistió Moreno, valiéndose así del mismo argumento de la presidenta para explicar el apoyo del PP al acuerdo de izquierdas.Pese a todo, hay quien duda de las intenciones de los populares al sumarse al pacto de financiación.

"Lo han hecho por motivos electoralistas", aseguró el portavoz de Ciudadanos, Juan Marín, antes de reiterar su rechazo al modelo de financiación propuesto por PSOE, Podemos e IU. La llamadas al consenso de Juan Pablo Durán chocan contra un muro cuando llegan a la bancada de la formación naranja. "Asumo el coste político", insistió Marín, que rechaza de pleno la subida de la presión fiscal que, a su juicio, buscan los partidos de izquierda. 

Con esa afirmación, el dirigente de la formación naranja respondía de forma indirecta -y sin mencionarlo- a la advertencia incluida por Juan Pablo Durán en su discurso previo. "El pueblo andaluz nos está exigiendo unidad y no perdonaría a quienes la rompieran por lealtades equivocadas", dijo el presidente del Parlamento desde su escaño en la iglesia del antiguo Hospital de las Cinco Llagas, que hace las veces de plenario.La unidad del pueblo andaluz el 28 de febrero de 1980 sobre la petición de autonomía plena también sirvió, según Durán, para "dar el empuje definitivo" a un modelo autonómico que el jefe del legislativo andaluz considera "mejorable" para adaptarlo "a las nuevas generaciones".

Pero el político cordobés impone tres condiciones a esa reforma, muy asociada al nuevo modelo de financiación que debe salir de la negociación entre las regiones y el Gobierno. La primera es un consenso tan amplio como el que se logró en el 78. La segunda pasa por "preservar lo bueno" que tiene el sistema actual "e incorporar elementos que fortalezcan derechos sociales" conquistados en estas décadas de democracia.

La tercera condición bebe directamente de los logros del proceso autonómico culminado el 28 de febrero de 1980. "Cualquier reforma debe tener en cuenta a Andalucía", insistió Durán antes de ensalzar el "papel de equilibrio" que tiene la región entre las "diferentes posiciones". "Andalucía debe seguir levantando la voz ante los impulsos de quienes cuestionan la estructura territorial de España desde posiciones insolidarias", añadió el presidente del Parlamento, que recordó también los inicios del movimiento político andalucista con la Asamblea Regionalista de Ronda. 

Fue en aquella reunión cuando se decidió cuáles serían los símbolos de Andalucía. Himno, escudo y bandera. Y allí "se empezaron a fijar los principios del pensamiento político de Blas Infante", rememoró Durán. Estos principios quedarían fijados en un manifiesto en Córdoba, recogido en parte en el preámbulo del Estatuto de Autonomía reformado en 2007 que sitúa a Andalucía como realidad nacional. En ese mismo manifiesto se dice que a Andalucía "deberá otorgársele una soberanía igual en la intensidad a la solicitada por la Mancomunidad catalana". Lo tiene claro Durán: "nuestra historia autonómica ya arrancó pidiendo igualdad".

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