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En tres palabras

Montero VS Moreno: Duelo al sol... de Andalucía

  • La formación del Gobierno de Sánchez cambia el panorama en el sur y obliga a socialistas y populares a adaptar sus estrategias

Susana Díaz habla con Juanma Moreno en el Parlamento. Susana Díaz habla con Juanma Moreno en el Parlamento.

Susana Díaz habla con Juanma Moreno en el Parlamento. / J. M. / Efe

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La proyección de María Jesús Montero como portavoz el Gobierno mueve el tablero: la ministra de Hacienda, favorita del sanchismo meridional, se va a convertir en una voz con peso redoblado, con un protagonismo mediático muy potente. Claro que eso no significa que Montero vaya a pelear por la Secretaría General del socialismo andaluz. Pero podría ser que sí.

Claro que no es tan sencillo pasar de ser un nombre de referencia para el socialismo andaluz a ser el nombre de referencia del socialismo andaluz. Que Montero va a ser un nombre de referencia, eso es seguro; pero que eso garantice una alfombra roja para arrebatar la Secretaría General a Susana Díaz es otra cosa. El PP, en todo caso, ya asume que hay otra sombra que vigilar.

Con Montero ya se las han tenido tiesas en el conflicto de los presupuestos y la Ley de Estabilidad. Es un anticipo; habrá más tralla y nada hace pensar que se vayan a respetar las reglas del juego. La ministra pronto se enfrentará a que el PP le reclame los 4.000 millones que ella le reclamaba al PP desde la Junta. Ese va a ser el gran frente de batalla. Sin cuartel.

El PP-A confiesa sentirse cómodo con Susana Díaz, a la que consideran herida desde 2-D y más debilitada por los ERE. Que perdiera medio millón de votos un año atrás, cuando el PSOE después ha regresado a su rasero de 1,5 millones, les hace creer que ella es su rival más asequible. O quizá no lo creen; pero lo dicen para consolidar ese marco. De hecho el sondeo institucional no se ha publicado, y hay quien se malicia que el Gobierno andaluz practica aquello que tantas veces criticó: no sacar una encuesta asumiendo que les irá mal. O no.

Lo cierto es que Montero cambia las cosas; y obliga a redefinir las estrategias para tratar de afianzar el horizonte de Juanma Moreno en San Telmo.

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Vaya ironía: para lograr su objetivo de conservar el liderazgo del socialismo andaluz, Susana Díaz va a tener que dar un apoyo entusiasta al Gobierno de Sánchez, y por tanto tendrá que apoyar a quien quizá le acabe arrebatando el liderazgo del socialismo andaluz. Pero sin el aval de Sánchez sus opciones son cero. Así que va a tener que dar todo el respaldo a María Jesús Montero, aunque vea que baja a Andalucía a ejercer no sólo de voz del Gobierno sino del socialismo andaluz… y confiar en que la ministra al final no quiera exponer su posición privilegiada metiéndose en el Vietnam del PSOE de Andalucía.

Sin duda, la ex presidenta recordará que Montero ya apareció en las quinielas para relevar a Griñán, aunque se consideró que le faltaba peso en el partido. Ahora, suceda lo que suceda, va a ganar ese peso y se va a convertir en una referencia clave del socialismo andaluz. Lo demás está por ver. Entretanto, eso sí, a Susana Díaz se le ha visto estos días ejercer de sanchista incondicional, de cheerleader de Sánchez; y ya ve un “Gobierno progresista” donde antes veía una amenaza.

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El Partido Popular andaluz va a actuar entre los intereses de Andalucía, que pasan en muchos casos por Moncloa, y los intereses del partido, donde Casado ya ha tocado el tam-tam de la tribu para los gobiernos autonómicos del PP sean la segunda línea de fuego en la oposición a Moncloa. Eso va a exigir a San Telmo afinar la estrategia. Juanma Moreno querrá contentar a Casado, pero a la vez necesita cuidar su propio liderazgo, que estos días se ha visto deslucido con tonos muy cambiantes ante la investidura. A diferencia de Feijóo, con su elegante felicitación a Sánchez deseándole lo mejor puesto que será lo mejor para España, Moreno se ha movido entre el desplante y la moderación. Al final, con todo, ha hablado de “lealtad”. Un liderazgo requiere autenticidad para brillar; y Juanma debería cuidar su impronta moderada sin dejarse arrastrar por los bandazos tacticistas de Génova.

En definitiva el partido ya se ocupa de mantener una línea muy agresiva con Loles López percutiendo en la investidura a machamartillo, anunciando que este Gobierno “es el derrumbe de España” y que va a crear “españoles de primera y de segunda, y los de segunda vamos a ser nosotros”. Por supuesto no es lo mismo López que Moreno. Por demás, si cada día das un titular apocalíptico, acaban por sonar huecos; y Loles López le empieza a suceder.

Claro que Moreno ve cómo su socio de Gobierno, Juan Marín, no rebaja el tono agresivo, lejos del teórico plan de reubicación hacia al centro: “El Gobierno del Cambio de la Junta hará de contrapeso al despropósito de las políticas del Partido Sanchista y sus socios Otegi, Iglesias…”. Según Marín, representante del Partido Arrimadista de acuerdo con su propia lógica, “la ausencia de Andalucía en el discurso de Sánchez hace evidente un nuevo ataque hacia nuestra tierra por parte del PSOE”. A ver, ¿la ausencia de La Rioja también es un ataque a La Rioja? ¿La ausencia de Asturias es un ataque a Asturias aunque gobierne PSOE? De momento, así está el nivel: se vende el agravio del Gobierno antes de que exista Gobierno.

Tras la investidura, llena de excesos dentro y fuera del Congreso, el Gobierno andaluz va a tener que redefinir su estrategia, donde ahora efectivamente hay otra clave añadida: el balance del Ejecutivo de Sánchez también tendrá repercusión en lo que suceda con el liderazgo del socialismo andaluz, y por tanto, con las perspectivas electorales en Andalucía.

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