Popurrí de fin de curso
Un pulso igualado. El presidente Griñán continúa en su nuevo registro peleón y baja su afán didáctico, pero no coge por sorpresa a Javier Arenas como hace dos semanas
HAY quien sostiene que el debate quincenal entre Griñán y Arenas es siempre el mismo. Entre quienes piensan así está incluso el tercero en discordia, Diego Valderas, el jefe de Izquierda Unida. Pero este cronista disiente. Griñán ha estado un año aprendiendo el oficio de presidente. Un rodaje que quienes han ocupado el cargo consideran imprescindible. A lo mejor Arenas, si consigue la mayoría absoluta en 2012, lo hace en menos tiempo. Lo veremos. Y uno de los aprendizajes propios del cargo es su papel parlamentario. Hasta hace poco, el principal afán del presidente, era la didáctica. Algo muy arriesgado con un polemista de la categoría de Arenas enfrente. Y en más de una ocasión el jefe de la oposición le ha ganado este debate quincenal en la sesión de control al Gobierno.
Ahora la cosa ha cambiado. Y Griñán aparece al ataque. Hace quince días le ganó con creces a su oponente, que no lo esperaba tan peleón. Ayer la cosa se igualó, porque Arenas vino parapetado detrás de múltiples argumentos, de los más variados asuntos. Tan variados que Griñán, que se esfuerza por ser incisivo, definió el discurso del jefe popular como un popurrí. Un popurrí muy efectivo, dicho con mucha soltura por un Arenas que cada vez se gusta más a sí mismo. Eso sí, se dolió de un golpe de hace dos semanas. Un golpe bajo, por cierto, cuando Griñán le comparó con el torero El Platanito, aquel que siempre andaba pidiendo una oportunidad. El presidente del PP andaluz ligó muy bien una idea que se trajo preparada de casa: la comparación con el modesto torero le permitía quedarse con el papel de David contra Goliat. Y David, como se sabe, le ganó a Goliat.
Aquí, sin embargo, Griñán le dio sopa con ondas a su oponente. Le espetó sobre la marcha que David acertó a la primera, en alusión a que Arenas se presenta por cuarta vez a la Presidencia de la Junta en 2012. La honda hay que tenerla afinada, le dijo el presidente, que también se dolía de un golpe anterior. El que se ha presentado tres veces sin éxito afeó a quien ocupa la Presidencia no haberse presentado nunca.
Arenas arrancó el debate de ayer, como viene siendo habitual, saliendo del rebufo de Valderas, cosa que molesta al jefe de IU que no quiere ser telonero de nadie. Valderas tiene su propio afán por la didáctica de sus causas. Y clamó ayer contra todo tipo de privatización de servicios públicos, sea la Lotería, los aeropuertos o las agencias de empleo. E hizo una llamada de atención a la peligrosa división que se ha producido entre el colectivo de funcionarios y los trabajadores de los empresas públicas. Una peligrosa evidencia en la que no entraron ninguno de los dos otros líderes.
En su réplica, Griñán hizo el elogio de los trabajadores de empresas públicas que han estado trabajando en Écija, para paliar los daños de la riada. Aquí se agarró Arenas en su inicio: lo que faltaba, dijo simulando una gran sorpresa, manda usted a Écija al señor Valderas, cuando usted no ha estado por allí. (Si estuviera en el pellejo de Valderas, empezaría a pedir la palabra por alusiones cada vez que le mencione Arenas; con un poco de suerte tendría muchos más minutos). El jefe popular aprovechó la inasistencia del presidente a Écija o Lora para castigarle ese flanco con habilidad. Le dijo que se esconde ante los problemas. También a esta invitación acudió el nuevo Griñán peleón. Su tesis fue que mientras el Gobierno ha estado en las localidades que han sufrido las inundaciones, para hacer frente a la emergencia, Arenas fue rodeado de cámaras para hacer frente al Gobierno y poner en cuestión la labor de los ingenieros en los desembalses.
Y, popurrí por popurrí, Griñán fue desgranando píldoras contra el PP, por contradicciones redactadas por su equipo de estrategia. Que utiliza las catástrofes en su provecho, que miente cuando dice que se quiere hacer funcionarios a 20.000 enchufados, que habla de profesionalización de los funcionarios cuando su partido politiza la judicatura, los cuerpos de seguridad y de sanidad, que el año pasado dijo que 2010 sería una catástrofe en Andalucía y el PIB ha subido un 0,3% y hay siete mil nuevos afiliados a la seguridad social... Y recordó al PP que cuando estuvo en el Gobierno hizo reformas que contaron con el apoyo del PSOE y ahora debe tener el valor, por España, de apoyar las medidas necesarias e imprescindibles.
Claro que Arenas no vino de vacío. Rechazó la pretensión de Griñán de que la Administración regional es la más transparente de España: quince años sin una comisión de investigación, dijo con un énfasis impostado, mientras en los bancos de enfrente alguien gritó un "porque no hacen falta" que causó hilaridad en las filas populares. El presidente regional del PP se quejó con insistencia que Griñán repita que los populares quieren privatizar los servicios públicos y recortar los servicios sociales, mientras que el PSOE lo está haciendo en la práctica.
El jefe de la oposición pidió que hubiese dos grandes debates al año. El del estado de la Comunidad Autónoma y uno de fin de curso. Este de ayer, sin ir más lejos, pero en largo y en ancho. Y como si estuviésemos virtualmente en ese debate general, lanzó una batería de descalificaciones a la política educativa del Gobierno regional. No se ha hecho en Educación ni una sola reforma, se condena a los jóvenes a no tener futuro, no se estimula el esfuerzo, ni se considera autoridad a los profesores, y estamos en el farolillo rojo de España en inversión por estudiante.
Hubo más. Ayer supimos que Arenas va todos los sábados al supermercado y está indignado con que el impuesto sobre las bolsas de plástico sea seis veces superior al valor de la bolsa. Y también protestó porque el impuesto sobre el agua vaya a subir un 3.000% y las sanciones presupuestas este año en 186.000 euros vayan a pasar en el próximo ejercicio a los 15 millones.
Griñán no rehuyó el enfrentamiento. Y recordó a su adversario que en Educación hay una ley aprobada con el consenso de toda la comunidad educativa, partidos y sindicatos de la que sólo se ausentó el PP por la pretensión de que no se consideraba autoridad a los profesores, cosa desmentida por sentencias de los tribunales. Al reproche de acabar con políticas sociales le contestó que cuando se puso en vigor la ayuda de 426 euros a quienes no tenían derecho al desempleo, Arenas calificó la medida de frivolidad, chapuza y engaño a los parados. Y enumeró una larga lista de medidas de su Gobierno que en su opinión procuran desarrollo y confianza.
Su adversario había soltado que en 2010 no habían llegado los brotes verdes. Que cada día es más difícil encontrar oportunidades de trabajo en Andalucía. Y que cuando no hay confianza se impone el cambio. Griñán tiró de su estilo clásico en este punto: se crea confianza trabajando y solucionando los problemas de los andaluces, no diciendo que no a todo. Ya ven cómo los dos practican el popurrí y arriman el ascua a su sardina.
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