Ni la Thyssen
Griñán y el secretario del PSOE gaditano, González Cabaña, se reencuentran en Sanlúcar y lisonjean a una de los 'jóvenes turcos' que podrían poner orden en el caos
CARMEN Cervera abrió su pinacoteca el jueves pasado en el restaurado Palacio Villalón de Málaga. 230 pinturas del siglo XIX español, que es una centuria injustamente oscurecida bajo los fogonazos de las últimas pinceladas de Goya y la luminosidad del primer Picasso. La baronesa Thyssen, el alcalde de Málaga, Antonio Banderas, Estrella Morente y su marido, el consejero de Cultura... y el presidente de la Junta, José Antonio Griñán, que no estuvo porque prefirió los terrenos ducales de Sanlúcar de Barrameda.
¿Y qué había en Sanlúcar? Pues que Griñán, que es el secretario general de los socialistas andaluces, presentaba a la candidata a la Alcaldía de la antigua capital de los duques de Medina Sidonia. Irene García, la alcaldesa que tomó posesión hace cuatro años con su primer bebé entre los brazos, se presenta a la reelección, y en el cartel del mitin se anunciaba la presencia de Griñán y del secretario del PSOE gaditano, Francisco González Cabaña, declarado casi en rebeldía desde que le contestó al presidente que él no está en política para jugar a las casitas.
Había hasta apuestas: alguien anticipó que González Cabaña se iba a poner malo, como los toreros con canguelo, pero allí estuvo, sentado junto a Griñán. Fríos en un principio, aunque al final hubieron de poner buena cara, y en sus dos intervenciones rivalizaron por ver quién de los dos era más de Irene García. "Siempre que veo a José Luis me pregunta por dos personas, una es por Irene", lisonjeó Griñán a la alcaldesa en referencia a su último encuentro con Rodríguez Zapatero en La Moncloa. El lunes pasado.
Griñán y el secretario de Cádiz se han devuelto las fotos, y hasta los rosarios, después del incidente jerezano, expresión del estado del PSOE andaluz. Ya saben: Chaves, Pizarro y González Cabaña comen con el urbanista Fustegueras para descabalgar de la lista a la alcaldesa Pilar Sánchez, sin que Griñán se entere ni su amigo se lo diga, aunque, a la vez, dos de sus cachorros, Susana Díaz y Mario Jiménez, almuerzan con Pacheco en Sevilla para tantear sus intenciones y descabalgar en un pacto poselectoral, si hace falta, también a Pilar Sánchez, mientras que, sin que ninguno lo supiera, es posible que Fustegueras ya estuviese hablando con Pacheco.
¿El interés de ambos, de Griñán y Cabaña, en Sanlúcar? Pues que Irene García podía ser uno de los jóvenes turcos del PSOE gaditano que arrojarían cierto grado de sensatez en lo que parece un vodevil sin final. A diferencia de los otros jóvenes recién ascendidos desde los aparatos del partido, Cádiz tiene en su cantera a dirigentes que han ganado elecciones y saben qué es gobernar.
Y algunos se han ido hasta aburridos.
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