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Valderas cede a la presión de IU y rechaza la propuesta de Susana Díaz

El ex vicepresidente de la Junta no acepta el cargo de comisionado de la Memoria Histórica que la presidenta había diseñado a su medida

Diego Valderas con el diputado de IU José Antonio Castro, en septiembre de 2014 en el Parlamento. / Julio Muñoz / Efe
Juan M. Marqués Perales

09 de junio 2017 - 02:36

Diego Valderas no será el comisionado de la Memoria Histórica en Andalucía. Finalmente, ha cedido a las presiones de Izquierda Unida (IU), y muy especialmente del Partido Comunista de Andalucía (PCA), y ha rechazado la propuesta que le puso sobre la mesa la presidenta de la Junta, Susana Díaz. La jefa del Ejecutivo autonómico dio al inicio de esta semana todo el eco posible a esta idea, que había incluido en su catálogo de propuestas estrella para abrir el nuevo período de cambios.

Ahora, ni siquiera está claro que vaya a haber un comisionado, puesto que para ello es necesario cambiar la ley, que es de marzo, para dar cabida a un nuevo cargo. El grupo parlamentario de Ciudadanos -que sostiene al Gobierno de Díaz por el pacto de investidura- siempre ha expresado su rechazo frontal a esta duplicidad de cargos. El organigrama de la Administración ya cuenta con con una Dirección General de Memoria Democrática, dependiente de la Consejería de Cultura y cuyo responsable es Francisco Javier Giráldez Díaz.

El ex vicepresidente del Gobierno andaluz -fue el número dos del Ejecutivo en virtud del pacto acordado entre PSOE e IU tras las elecciones autonómicas de 2012- comunicó ayer a varios dirigentes de la formación de izquierdas que se desmarcaba y, por su parte, ponía fin a todo el asunto. "Eso está cerrado", aseguró el ex coordinador general de IU a dos personas de la confianza de quien lo sucedió al frente de esta formación, Antonio Maíllo, y que guardan buenas relaciones con ambos: José Antonio Castro y Willy Meyer. Sobre el parlamentario y el ex eurodiputado había recaído el encargo de Maíllo para que actuaran como interlocutores con Valderas y le hicieran reflexionar sobre el monumental descontento que provocaría en el seno de IU, además del "grave daño", su aceptación del cargo al considerar que, en cualquier caso, debería ser esta organización la que debería proponer su nombre "y no como se quiera hacer, de espaldas a la misma".

Maíllo, líder de IU en Andalucía, no había escondido su indignación y había calificado de "trampa" la propuesta de Díaz a Valderas por entender que el nombramiento era una forma de intervenir en la vida orgánica de la coalición de izquierdas. También la dirección del PCA había advertido a Valderas que le abriría un expediente e iniciaría una instrucción de acuerdo con los estatutos del partido si aceptaba el puesto de comisionado de la Memoria Histórica.

IU levantó la voz para arremeter contra el acto de "deshonestidad política" de la presidenta de la Junta. Y en el debate parlamentario del miércoles pasado Maíllo acusó a Díaz de "romper todo lo que toca", como cree que ocurre con la Ley de Memoria. "No deja que crezca la hierba, solo le gusta las puñaladas, los derrocamientos, las peleas, el malmeter, es la hooligan del cole: pinchando todo el día con el boli y cuando saltamos es que se meten conmigo". A juicio de Maíllo, a la líder del PSOE andaluz "le importa un pimiento la Ley de Memoria" porque proponer un cargo que no existe "es un esperpento", de manera que a su entender la presidenta "utiliza la Ley de Memoria para meter los dedos en una organización política y eso es lamentable" pero, advirtió, "le ha salido el tiro por la culata".

Entretanto, la secretaria general del PP andaluz, Loles López, destacó la forma de hacer política de Díaz "sin consenso y sin diálogo", en referencia a este caso. Para la número dos del PP-A, el hecho de que Valderas haya declinado ese cargo que la presidenta propuso "por ordeno y mando" y "con el dinero de todos los andaluces" evidencia que a Díaz han vuelto a decirle, ahora "desde la izquierda", que está "sola". "Ella solo se quiere a ella misma y no se da cuenta de que ya nadie la quiere a ella", enfatizó López.

Una ley del bipartito rescatada por Díaz y aprobada sin votos en contra

Pese a que ha rechazado inmiscuirse, Diego Valderas conoce al dedillo la Ley de Memoria Histórica y Democrática que Susana Díaz quería cambiar para darle al ex líder de IU un papel relevante en ella. Valderas era vicepresidente del Gobierno que comenzó a gestar el texto que finalmente se aprobó en marzo. La norma es una vieja aspiración de IU que finalmente contó con varias aportaciones de Podemos -la llamada comisión de la verdad, entre otras medidas- y que busca proteger y dar a conocer "la historia de la lucha del pueblo andaluz" y conocer los hechos ocurridos en la región entre la proclamación de la II República, en abril de 1931, y la aprobación del Estatuto de Autonomía en enero de 1982. La presidenta de la Junta recuperó el proyecto de un cajón, como ha hecho con otras normas procedentes del cogobierno con IU, pero en esta ocasión convenció incluso a PP y Ciudadanos, que se abstuvieron tras mostrar dudas ideológicas con el texto. Sin embargo, Díaz no ha convencido a nadie de la idoneidad de llamar a Valderas para nombrarlo comisionado de la Memoria Histórica. Es más, ha creado un nuevo cisma con los partidos del ala izquierda del Parlamento, -especialmente con IU- tras su intento de dar un golpe de efecto.

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