Relevo en la Junta

El PP intenta aplacar a Vox

  • Tedoro García Egea es el hombre comandado por Pablo Casado para convencer a los de Abascal de que las reformas se aborden, después, en el Parlamento

  • Los populares intentan que Juanma Moreno sea investido presidente sobre el 18 de enero, en primera votación, con 59 votos

  • Ciudadanos no concederá a Vox la imagen del acuerdo entre los tres partidos y no modificará el acuerdo cerrado de Gobierno

Juanma Moreno saluda a Francisco Serrano (Vox) en la apertura del Parlamento. Juanma Moreno saluda a Francisco Serrano (Vox) en la apertura del Parlamento.

Juanma Moreno saluda a Francisco Serrano (Vox) en la apertura del Parlamento. / Juan Carlos Muñoz

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A Teodoro García Egea, el secretario general del PP, le tocará el próximo martes cuadrar el círculo de la investidura de Juanma Moreno como presidente de la Junta. Bajar los ánimos de los más exaltados, aplacar la mano rápida en las redes sociales y convencer sin conceder compromisos que rechace Ciudadanos. El número dos de Pablo Casado tratará de asegurarse del secretario general de Vox, Javier Ortega, que sus 12 parlamentarios apoyen a Moreno en una primera votación, y dejen para la discusión parlamentaria una posible reforma de la ley andaluza de igualdad.

El propio líder de Vox, Santiago Abascal, ha dicho este sábado que acudirán a la reunión con "propuestas coherente y constructivas". Cambio ha habido, tras una primera conversación entre García Egea y Ortega, otra cuestión es que este partido, de funcionamiento impulsivo, vuelva a calentarse.

Repetición electoral

"No se puede legislar desde Twitter", ha valorado este sábado García Egea sobre la monumental polémica que Vox ha conseguido introducir en la vida política nacional, al vincular la reforma de la ley de violencia de género al apoyo a Moreno, hasta el punto de amenazar -también desde las redes- con una repetición electoral en Andalucía. El grave coste que le acarrearía disolver los resultados del 2 de diciembre en unas nuevas elecciones hace imposible que Vox llegue a tal extremo, no es creíble. Más cuando, en un principio, sus peticiones se reducían a nombrar a un senador y tener un puesto en la Mesa de la Cámara.

Vox ha irrumpido con tanta rapidez que no es descartable que algunos de sus parlamentarios dimitan, porque ni contaban con ser elegidos

Los populares negociarán que Vox apoye a Juanma Moreno en la primera votación de la sesión de investidura, cuando es necesaria la mayoría absoluta del Parlamento. Los tres partidos del bloque de la derecha suman 59 escaños, cuatro por encima de ese requisito. Si fuese así, Moreno podría acudir el 19 de enero a la convención nacional del PP como presidente de la Junta. 

García Egea es el aplacador que Pablo Casado ha buscado. No se trata tanto de sacar a Juanma Moreno de estas conversaciones, sino de situarse en el mismo orden de cargos, ya que ha sido Vox el que ha decidido que Ortega Smith es el negociador. No el candidato Francisco Serrano, sino el secretario nacional. Vox ha irrumpido con tanta velocidad en el Parlamento andaluz, que no se descarta que algunos de sus parlamentarios planteen la baja en los próximos meses. Algunos de estos diputados se ofrecieron a figurar en las listas ante el convencimiento de que no iban a ser elegidos, y ahora tiene que decidir entre dejar sus empleos privados o seguir en el Parlamento.

La tesis expresada por García Egea es que algunas de las reformas legales que Vox ha querido imponer en los últimos días debe abordarse en el Parlamento, después de ser elegido Juanma Moreno, o son peticiones, directamente, gratuitas. Es el caso de la reforma de la ley contra la violencia de género; existe una en Andalucía, pero el texto primordial es nacional, así como el pacto de Estado que la sustenta. 

Vox ya no tiene margen de maniobra, no es creíble que provoquen otras elecciones

Aunque la tensión entre el PP y Vox esta semana ha sido real, lo que ha quedado al descubierto es la bisoñez del partido de Santiago Abascal. Algunas de sus propuestas, como la eliminación de la RTVA, no son factibles, pero es que su margen de maniobra ahora es muy reducido. Una vez que han conseguido entrar en la Mesa del Parlamento, su única herramienta de presión es la investidura, y no es concebible que uno de los partidos del cambio termine provocando unas nuevas elecciones.

"Sería un regalo de Reyes que ni la misma Susana Díaz creería", ha indicado Egea, en una entrevista que concedió este sábado a Europa Press. 

El otro problema con Vox es que Ciudadanos no quiere concederles una fotografía del acuerdo, ni está dispuesto a cambiar una coma de su pacto de 90 puntos con el PP. Cualquier modificación sería una ruptura del acuerdo de Gobierno, se explica desde Ciudadanos; de modo, que ni por reforma ni por supresión ni por adición se tocará lo que se entiende como un programa del próximo Ejecutivo. 

Con un programa cerrado, y cuya negociación ha sido más que fácil, al PP y a Ciudadanos sólo les queda diseñar la composición del nuevo Gobierno, y eso no va a ser un escollo. Juanma Moreno será presidente con un Gobierno de 10 consejerías, aunque aún queda por cerrar cuáles se fusionarán y cuáles serán para Ciudadanos. El PP quiere tener las propias de la Presidencia, caso de Hacienda, y Educación, aunque ésta también es una demanda de los naranjas.

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