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El director de los Salesianos de Cádiz tenía "excesivas" visitas de alumnos

Los profesores sabían que los niños faltaban a clase para acudir al despacho de Javier López Luna

Javier López Luna.
Julia Alarcón Cádiz

17 de mayo 2016 - 05:04

Al menos dos profesores, los dos únicos docentes que han declarado hasta ahora en el juicio al cura de los Salesianos acusado de abusos sexuales a alumnos menores, tenían constancia de las salidas "frecuentes" y "excesivas" de varios alumnos para acudir al despacho del entonces director, Javier López Luna, en horario lectivo. Uno de los profesores, salesiano laico, respondió al fiscal que conocía las salidas que efectuaban los niños en horario de clase para ir con López Luna, en unos encuentros que conseguían a través de "justificantes" que obtenían "antes" o "después" de la visita con el director.

Con ese volante los alumnos pedían hablar con el responsable del centro "de sus cosas personales" o "de asuntos urgentes". Otras veces recibían ayuda a nivel académico. "Jamás escuché nada de palizas ni agresiones. Mucho menos de abusos", afirmó este profesor, a quien le pareció "excesivo" el número de estudiantes que subía al despacho y la cantidad de veces que lo hacían, apreciación que llegó comentar "informalmente" con otros miembros de la comunidad educativa. No así con los padres de estos alumnos, a los que no se notificó estas ausencias.

El profesor reiteró que, "sistemáticamente", él no pedía explicaciones precisas sobre la razón por la que los alumnos mantenían una hipotética tutoría con López Luna en horario de clase. "Los niños estaban dentro del colegio y estaban atendidos. Lo importante es que no estuvieran solos" declaró. "Yo tenía la conciencia tranquila de que iban a tutorías. No me quería meter mucho más allá, pues el justificante era válido", agregó.

En su declaración, el profesor dijo también que la mayor parte de los niños que acudían al despacho del director era alumnos "conflictivos", con "problemas de disciplina", a veces "repetidores", y siempre tuvo la impresión de que "esos niños buscaban quitarse de en medio, lo que querían, en realidad, era perder clases".

El segundo testimonio fue el de una profesora de inglés y tutora de Secundaria a la fecha de los hechos. Esta mujer declaró que las faltas de los alumnos eran "frecuentes" para acudir al despacho de López Luna, motivo por el que propuso establecer para el curso siguiente un par de horas de tutoría específicas para el director, al objeto de que no perdieran "tantas clases". "¿Hasta qué punto es bueno que un alumno salga tanto?", se preguntó.

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