Andalucía

El dulce invierno de Almería

  • Una ruta urbana por los monumentos árabes, cristianos y modernos de la capital almeriense

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Normalmente ,si nos referimos a Almería como destino turístico, hablamos de sus magníficas playas, de sus parajes paradisíacos del Parque Natural Cabo de Gata, de sus desiertos o incluso de sus famosísimos escenarios de las películas del spaguetti western. Sin embargo, Almería capital, además de estar rodeada de todo eso y de miles de invernaderos que pueden avistarse desde

el espacio, y que le han dado el título merecido de "la huerta de España", es también una ciudad moderna. Sí, una ciudad que en el siglo XXI ha sabido conjugar las infraestructuras que demanda el continuo trasvase de turistas con un legado cultural e histórico envidiable. La Almería de hoy es una ciudad costera abierta al mar, desde la que se asoma su pasado musulmán y medieval, y sus edificios modernos, sus paseos y sus grandes avenidas. Así que lo que proponemos hoy es una visita a la ciudad de Almería en invierno. Porque aunque no es una buena época para darse un  chapuzón en la playa, es un momento extraordinario para aprovechar las suaves temperaturas del invierno almeriense y sus escasas precipitaciones para patearnos la ciudad, sus vestigios, sus recuerdos del pasado, su gastronomía, sus miradores al mar. Y así tendremos la excusa de volver en verano.

Una primera visita a Almería requiere en un primer término un poco de contextualización histórica: aunque fenicios, cartagineses y romanos pasaron por estas tierras, dejándonos restos de sus culturas, la época de mayor esplendor se sitúa en el periodo de Al Ándalus, conocida como Al Mariya Bayana, cuando llegó a considerarse el primer puerto en importancia comercial de todo Al Ándalus, y capital de los reinos de taifas tras la caída del califato de Córdoba. Posteriormente, en el siglo XV es reconquistada por los cristianos, que dejan su huella en decenas de edificios religiosos. Después de un periodo de recesión, de innumerables terremotos y asaltos de piratas que diezman la población y sus riquezas (siglos XVII-XVIII), en el siglo XIX se inicia la explotación minera por parte de algunas empresas extranjeras, lo que da un empuje a la economía y se inicia una repoblación importante. En el siglo XX, Almería tiene una economía basada en el turismo y en la agricultura bajo plástico. Todas estas invasiones a la ciudad, la de los árabes, los cristianos, la minería extranjera, los invernaderos y los turistas, dejan su particular

marca en el trazado urbanístico de Almería, en sus edificios y en sus modos de vida, que siguen vivos hoy, aunque vayamos por partes, y empecemos por el principio: el Al Ándalus.

La herencia musulmana puede verse por todas partes (en las acequias, canales…) y muy especialmente en el casco antiguo de la ciudad,formado por calles estrechas y empedradas, aunque el legado arquitectónico más importante es el Conjunto Monumental de la Alcazaba. Se trata, después de la Alhambra, del monumento musulmán más grande de España, y el más emblemático

y antiguo de Almería. Fue construido por Abderramán III en el siglo X y finalizado por el rey taifa de Almería, Hayrán, en el siglo XI. Fue construida en lo alto de una colina, para poder otear el horizonte y poder defenderse de los agresores o invasores. A sus pies destacan las Cuevas de La Chanca, situadas en el barrio más típico de la Ciudad, LaChanca. La Alcazaba consta de tres recintos:

los restos del Palacio Al-Mutasin y las viviendas, aljibes y baños que lo rodean; el recinto cristiano construido por los Reyes Católicos tras tomar la ciudad, cuyo principal edificio es una ermita de estilomudéjar; y lamedina musulmana construida a los pies de la Alcazaba en el año 955, constituyéndose como el mayor mercado del Al-Andalus.

Junto a éstos se ubica el Parque de San Nicolás Salmerón (o los jardines de la Alcazaba), un bonito lugar para descansar. Desde la Alcazaba parte un recinto amurallado de casi 1.500 metros de

longitud conocido como Muralla de Hayrán, que baja por el Barrancode la Hoya finalizando en el Cerro de San Cristóbal. En el siglo XI, durante la época de mayor esplendor de la ciudad, se cree que la ciudadela que alberga este recinto amurallado contenía enormes jardines y suntuosos palacios y acogía a unas 20.000 personas. Desde sus alrededores se obtienen unas de las mejores panorámicas de la ciudad y de su puerto. Después de recorrer la Alcazaba, uno no puede irse de Almería sin visitar el Barrio de La Chanca, un antiguo barrio de pescadores y gitanos, donde todavía viven algunas familias en una especie de casas-cuevas con fachadas de colores distribuidas por toda la colina. En sus calles, todos los lunes, hay un animado mercado al aire libre, que refleja la alegríade sus gentes.

Dejando atrás el barrio histórico, con un breve descanso para tomar un café o un refresco en la Plaza Vieja (sede del Ayuntamiento), pasamos a la parte moderna de la ciudad. Podemos empezar por visitar la Almería cristiana, reconquistada en 1489 y ornamentada con un sin fin de edificios religiosos. Entre todos ellos, merece especial atención la Catedral, construida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita arruinada por el terremoto del año 1522. Es la única catedral fortaleza de Andalucía y destaca por sus grandes torreones y amplios muros, coronados con almenas. Contrasta este aspecto sobrio y sólido del exterior con su interior, de estilo gótico tardío y renacentista. El claustro es de estilo neoclásico y su torre El Sol de Portocarrero, es el emblema de la ciudad. En su interior se hospeda también el Museo Diocesano, con interesantes obras de Murillo, Alonso Cano y Ribera. Otros edificios religiosos que se pueden visitar son: la iglesia de San

Juan, construida enel siglo XVII sobre una antigua mezquita árabe, la iglesia de Santiago, con su alta torre, la iglesia de San Pedro, con sus bellas imágenes, o la iglesia de Santo Domingo del siglo XVII. En este apartado también destacarían el convento de Religiosas Concepcionistas y el convento de Santa Clara del siglo XVII. Pero si preferimos pasear al aire libre y disfrutar del sol que brilla en Almería 300 días al año, nada mejor que un paseo por las Ramblas, una gran avenida arbol adaque cruza de norte a sur la ciudad llegando hasta el Puerto y la Playa de las Almadrabillas.

Aquí, además de pasear junto al mar, podremos disfrutar también de una espectacular muestra del tercer gran legado arquitectónico con el que cuenta la  ciudad, después de los monumentos árabes y cristianos: la arquitectura industrial del siglo XIX. El Cable Inglés, carguero de minerales que transportaba los minerales de la Mina de Alquife hasta la Estacón del Ferrocarril, es un maravilloso ejemplo de arquitectura de hierro de la ciudad, junto con el Mercado Municipal y la Estación del Ferrocarril. Y como no todo es visitar monumentos, si seguimos el camino que va desde el Cable Inglés hasta el Faro de San Telmo, nos adentraremos en la ciudad portuaria, que además de tener una actividad pesquera importantísima es una de las zonas con más ambiente, bares y actividades de ocio de la ciudad.

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