Canjáyar por encima de los problemas particulares
El candidato participa de cada uno de los eventos que se organizan Trabaja para mantener asentada la población y evitar la emigración El fururo pasa por el turismo y la agricultura
FRANCISCO Alonso vuelve a presentarse como candidato del PP por Canjáyar. La intención es consolidar el trabajo realizado en estos cuatro años y para ello busca el respaldo de sus vecinos una legislatura más. No lo va a tener fácil, pero, ¿cuando las cosas importantes se han alcanzado sin esfuerzo? El candidato del PP es un enamorado de la música, un hombre del pueblo que trata, siempre que puede, echar una mano y arrimar el hombro. Las cosas no son nunca fáciles y como tampoco llueve a gusto de todos, no debe sorprender que en el camino hayan quedado algunos que un día se dijeron amigos y que hoy, lamentablemente, los tiene enfrente. Tampoco le importa si lo miran a los ojos y los tiene a la vista, controlados, aunque lo que más le preocupa son las fáciles aventuras conspirativas y el posible juego sucio, en política siempre a la orden del día, y comprensible cuando llega desde la oposición, pero difícil de asumir cuando el fuego es amigo. Ha vivido en estos cuatro años grandes momentos en su pueblo, con especial atención la conmemoración del IV Centenario de la Santa Cruz del Voto. Un evento al que le sacó todo el rédito profesional que pudo, en un intento logrado, de situar a Canjáyar como referente en la provincia y en el resto del país. La villa, puerta de La Alpujarra, tiene tantas posibilidades en turismo, como en agricultura ecológica, que por más que se trabajen los retos por alcanzar aún son ingentes hasta cruzar la meta.
Dialogante, amigo de sus amigos, Francisco Alonso participa de cada evento que se organiza. No deja nada al azar, sabedor de que las cosas no suceden porque sí, sino que detrás hay un largo trabajo y la suma de grandes esfuerzos. Quizá por ello, y porque un alcalde debe ser así, no hay acto, pequeño o grande, en el que el Ayuntamiento no esté presente y el alcalde trate de sumar.
Y todo, aunque muchos no lo conozcan, después de un enorme sacrificio personal, poniendo en ocasiones por encima el interés del pueblo que sus problemas profionales y particulares, que han sido importantes, pero que afrontados con ánimo, serenidad y en positivo, tse superan. Logrará sobreponerse a cada prueba que la vida le plantea, porque aquellos que la ejercen en positivo, entregados al bien común, no caen ni en la complacencia y mucho menos en el abatimiento. El camino que queda por recorrer es apasionante. Cruzado el Rubicón de la crisis, Canjáyar tratará de abrirse un hueco en el turismo y en nuevos cultivos. El objetivo es mantener asentada a la población, si es posible crecer y evitar la marcha de sus vecinos.
Un reto apasionante, para un hombre que un día llegó al pueblo, se enamoró, y trata de mantenerlo como una tacita de plata, aunque les aseguro que no es Cádiz, y tampoco lo necesita, es Canjáyar.
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