TEMPORAL
Así está Matalascañas tras los destrozos por la borrasca este fin de semana

Deambulando en la noche

La restricción de horarios, competencia de la Junta, es el problema del ocio nocturno La competencia de otras localidades merma a los empresarios capitalinos La adaptación de salas preparadas para conciertos es un camino a explorar

Rafa / Burgal

21 de mayo 2015 - 01:00

LAnoche gaditana lleva años deambulando sin rumbo para intentar conseguir una solución que sirva para satisfacer la demanda de los usuarios y para atraer las inversiones de los empresarios. Desde que explotara la movida a finales de los 80, se convirtió en uno de los problemas vecinales de la ciudad ya que se tenía que equilibrar la diversión con el derecho al descanso. Zonas como La Laguna, Muñoz Arenillas, San Carlos, la plaza de Mina o San Francisco se vieron afectadas por el botellón semana tras semana. Fueron años de lucha de asociaciones de vecinos como la de Muñoz Arenillas para reclamar que querían dormir con tranquilidad los fines de semana.

Las respuestas a este problema llegaron desde la Administración autonómica, la competente en esta materia. Por un lado, la que preocupa a los empresarios es la Orden de 25 de marzo de 2002 de la Junta de Andalucía, que establece los horarios de apertura y cierre de los establecimientos hosteleros. La norma marca que los bares, las cafeterías y los restaurantes deben cerrar a las 2.00 horas, los pubs y los bares con música, a las 3.00 horas; y los establecimientos de esparcimiento (discotecas) a las 6.00 horas, pudiéndose ampliar los viernes, sábados y vísperas de festivo una hora más. Asimismo, las terrazas tienen como límite las 2.00 horas.

Por el otro, la Ley 7/2006 (la conocida popularmente como ley antibotellón) supuso el freno definitivo, tras su entrada en vigor a principios de 2007, a las concentraciones masivas en el centro de las ciudades y daba la potestad a los ayuntamientos a que se delimitaran espacios al aire libre para el consumo de bebidas alcohólicas. En Cádiz, el Consistorio designó como botellódromo el paseo superior de la Punta de San Felipe.

Estas dos decisiones políticas dieron un auténtico vuelco al concepto que tenía la juventud del fin de semana y la marcha. El especial celo en el cumplimiento de la ley ha hecho que las concentraciones pasaran a otra vida, con el respiro por parte de los vecinos. Sin embargo, las condiciones que presenta Cádiz, con muy pocos espacios grandes de esparcimiento en la ciudad, unido a la crisis económica y a la escasez de la oferta, ha hecho que la noche se vaya apagando poco a poco. Una parte de la juventud ha huido de la Punta de San Felipe por sus condiciones, mientras que otra parte considera más atractivas las posibilidades de otras localidades como Conil o Vejer. De hecho, el pasado verano se convirtió en polémica la acción de empresarios de grandes discotecas de la provincia que fletaban autobuses desde la capital para que los jóvenes salieran de marcha sin tener que coger el coche.

Aunque los comicios son en clave municipal y estas dos normativas son de ámbito autonómico, una de las claves para cambiar la noche reside en la presión que puedan ejercer los consistorios a la Junta para que revise los horarios, sobre todo en una época en la que todo lo que significa empleo puede arañar votos. El presidente de la patronal de hostelería Horeca, Antonio de María, aboga directamente por la liberalización de los horarios, poniendo el ejemplo de Inglaterra. "En 2005 puso el horario libre y allí cada uno abre y cierra cuando quiere. Están encantados porque no hay molestia alguna. En Muñoz Arenillas, a las tres cierran todos de golpe. Al final, hay 200 personas saliendo todos de golpe molestando a los vecinos. Ese era el problema que tenía Inglaterra".

Pero todo no es alcohol en el ocio nocturno. Una pata importante en la que queda mucho por trabajar es el fomento de la música en directo. Actualmente, la capital gaditana cuenta con muy pocos establecimientos adaptados en los que se puedan celebrar conciertos, por lo que se deben de dar las condiciones oportunas para mejorar la oferta.

A partir de ahí, queda un camino largo por realizar por parte del Ayuntamiento que ayude a la generación de actividad económica más allá de los impedimentos de las leyes.

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CON la mochila llena de ideales pero vacía de ansias de poder acude cada día a la sede de su partido para echar una manita, para que las estrellas puedan brillar. Se dedica a doblar sobres, a repartir propaganda, a colocar las sillas para los actos o simplemente a escuchar a los que salen en las fotos. No pretende nada ni piden nada. Es la política pura, aquella que trata de mejorar su entorno aportando su tiempo libre a la causa que un día le llevó a afiliarse a ese partido. Estos días los vemos en las sedes de un lado para otro pero cundo se apagan los focos de la campaña electoral, ellos siguen allí haciendo que su partido sea un poco mejor cada día y, desde un punto de vista idealista, eso redundará también en la ciudad. Por eso cuando hay políticos que meten la mano en la caja pública, no sólo están traicionando a los ciudadanos, sino también a aquellos que lo han ayudado a llegar a donde están porque mucho del trabajo que se encuentra hecho el candidato o su gente de confianza, viene gracias a ellos. Por eso todos los manolos, juanas, pepes y marías que cada día se dejan el alma trabajando su partido sin recibir nada a cambio se merecen un reconocimiento, aunque sea a través de un pequeño artículo.

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