Al final solamente acudieron los periodistas al reclamo
Apenas una treintena de seguidores se presentaron a apoyar a la tonadillera a pesar del temor a una avalancha · Una familia de Teba durmió en la playa para llegar los primeros
Mucho ruido y pocas nueces. La gran bola del juicio a Pantoja comenzó a crecer días atrás, cuando empezó a difundirse la asistencia masiva de seguidores para apoyar a la tonadillera. La Policía optó por preparar el acontecimiento como un asunto de orden público, sin embargo ayer no acudió ni un sólo autocar con forofos de la artista. Eso sí, la prensa, la rosa y la que dice no serlo, abarrotaba la entrada de la Ciudad de la Justicia desde muy temprano para asistir al arranque de un juicio que sienta en el mismo banquillo a Julián Muñoz, Isabel Pantoja y Maite Zaldívar.
A primera hora sólo había cinco miembros de una familia de Teba esperando para mostrar su defensa incondicional a Pantoja. Eran José Fernández, María Ángeles Camacho y Cristóbal Arias, junto a dos hijos. Llegaron a la capital a las 3:30 y se fueron a dormir a la playa. A las 7:00 ya estaban en la puerta de la Ciudad de la Justicia. "Somos fans desde siempre. Nos hemos pegado una paliza pero estamos convencidos de que es inocente. Cometió el fallo de conocer a Julián Muñoz y todo el mundo se equivoca, pero el delito lo hizo Muñoz", comentó José Fernández, que portaba un cartel con varias fotografías de la tonadillera.
A las 8:38 llegó la acusada. Vestida de color camel, entró con paso firme y gesto circunspecto entre la nube de fotógrafos y periodistas. "Está superdelgada, muy demacrada, ella sabrá lo que tiene encima", añadió Fernández mientras otro pequeño grupo de señoras le gritaban "guapa" o "qué hechura tienes".
Una vez que entró en la Ciudad de la Justicia, los fans de Teba no ocultaban su desolación mientras se preguntaban amargamente dónde estaba el resto de fans. Una treintena de seguidores, evidentemente mejor organizados, sí accedieron al interior de la Ciudad de la Justicia y lograron silla en la sala de vistas. Junto a ellos algunos de los incondicionales de la tonadillera: Raquel Bollo y Consuelo García Cortés, que pudo escuchar desde la sala de juicios cómo el abogado de Julián Muñoz renunciaba a su declaración como testigo en la causa.
El ex alcalde había llegado una hora antes intentando escapar del empuje mediático. Aunque la cafetería de la Ciudad de la Justicia adelantó ayer su apertura para servir el desayuno a una treintena de agentes del dispositivo policial, el ex alcalde entró tan temprano que tuvo que conformarse con un café de máquina.
Después, Pantoja y Muñoz aguardaron en la puerta de la sala de juicios hasta el inicio de la sesión mientras los curiosos hacían apuestas acerca de si se habían dirigido o no la palabra. Al término de la vista oral la artista saludó a sus fans, mientras el ex alcalde pasaba a su lado ignorándola.
El único barullo se organizó a la salida. La tonadillera no tomó el camino acotado por la Policía para evitar que fuese asaltada por la prensa y los curiosos y este error le obligó a superar unos siete metros de distancia en medio de la marabunta hasta alcanzar el Mercedes que la esperaba.
Dada la escasa afluencia de público, los programas de cotilleos tuvieron que hacer sus conexiones en directo con lo que había. En uno de ellos discutían José Fernández y una mujer que llevaba una cartulina en la que le pedía a Pantoja que le diera un trabajo en su finca. En medio, un joven con una pancarta que rezaba "no hay pan para tanto chorizo", que no abrió la boca. En cualquier caso el asunto fue trending topic en Twitter.
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