oficinas farmacia El Gobierno andaluz deja morir el sistema de subasta de medicamentos

  • Salud cumple con el compromiso de investidura de Juanma Moreno y no renueva la licitación del undécimo lote de fármacos, cuyo suministro finaliza en septiembre

Una boticaria dispensa un medicamento en una oficina de farmacia de Andalucía. Una boticaria dispensa un medicamento en una oficina de farmacia de Andalucía.

Una boticaria dispensa un medicamento en una oficina de farmacia de Andalucía. / Alberto Domínguez

El sistema andaluz de selección de medicamentos tiene las horas contadas. La llamada subasta, buque insignia del Gobierno socialista de la Junta para ahorrar costes en el sistema sanitario, dejará de ser el programa de adquisición de fármacos de modo efectivo en Andalucía a partir del 29 de septiembre, fecha en la concluía el contrato del undécimo lote de adquisición.

Sin haberse publicado durante el mes de mayo una convocatoria de licitación del lote que repusiera el que se extingue en septiembre, fuentes de la industria han confirmado a este periódico que no hay tiempo administrativo para la renovación del contrato. San Telmo deja así expirar la subasta, tal como había confirmado reiteradamente en los últimos meses el consejero de Salud, Jesús Aguirre.

El Gobierno andaluz cumple de ese modo con el compromiso al que llegó Juanma Moreno el día de su investidura como presidente de la Junta, lo que en paralelo supondrá una reversión en el sistema de suministro de medicamentos a las oficinas de farmacia.

A partir de entonces, cuando las boticas tengan que proveerse de fármacos, deberán hacerlo con un programa semejante al que existía antes de 2012, cuando la entonces consejera andaluza de Salud, María Jesús Montero, puso en marcha el plan de subasta aún vigente.

Los argumentos contra y a favor de la subasta

Según fuentes del Consejo Andaluz de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, la Consejería de Salud está estudiando el modo de derogar la actual normativa, a la que califican "con una alta carga ideológica". Es sabida la postura de la patronal de boticarios y de la industria contraria a la subasta.

Los argumentos, repetidos hasta la saciedad desde que está activo el sistema de selección de fármacos, se han centrado en el escaso margen que la subasta a reportaba a los boticarios, los recurrentes problemas de desabastecimiento o la escasa repercusión en la industria farmacéutica regional y nacional.

Este argumentario, reiterado también por el titular de Salud del nuevo Gobierno, ha sido puesto en entredicho por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef). Un estudio reciente de este organismo que analizaba la disminución del gasto sanitario por la vía de la dispensación de recetas farmacéuticas, no sólo ha relativizado que el desabastecimiento en oficinas de farmacia esté originado exclusivamente por el sistema de subasta o que la disminución de márgenes empresariales haya perjudicado sensiblemente a la red de boticas en Andalucía, sino que ha recomendado al Gobierno central extender el sistema andaluz de selección de fármacos a todo el territorio nacional, si bien es cierto que con una serie de mejoras.

La justificación ha sido principalmente la disminución del gasto que supondría para el Sistema Nacional de Salud la implantación de la subasta y, por extensión, un beneficio para la sostenibilidad del sistema público.

Nueva legislación pendiente

Con la extinción del undécimo lote procedente del sistema de subasta –previsto para el 28 de septiembre–, quedarían las otras tres licitaciones todavía en vigor. Se trata del lote 12, 13 y 14, cuyas contratos expirarán, respectivamente, el 17 de julio de 2020, el 23 de septiembre y el 20 de diciembre de ese mismo año. Para entonces, ya para finales de septiembre de este año, la Junta de Andalucía debe armar un cuerpo legislativo que sustituya al vigente y que ampare un nuevo programa de suministro a las boticas.

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