Andalucía

Una “revolución” fiscal en Andalucía con un impacto relativo

  • La Junta defiende las bondades de la reforma de la ley de tributos que se aprueba mañana y afecta a un 2% del total de ingresos

¿Se puede hablar de una “revolución fiscal” cuando una reforma sólo afecta al 2% de los ingresos tributarios? Con ese calificativo se refirió ayer Elías Bendodo a la modificación de la ley de tributos que impulsaron PP, Cs y Vox en el Parlamento en la pasada primavera y que se aprobará, presumiblemente, en el Pleno que se celebra este miércoles en el Parlamento. La respuesta es ambivalente. En términos cuantitativos, la reforma se traducirá en una caída de recaudación de 329 millones de euros en 2022. Es ese 2% de los 15.975 millones que la comunidad recaudó en 2020. Pero la grandilocuencia de Bendodo tiene sentido si se tiene en cuenta que se trata de una propuesta que retoca casi la totalidad de los gravámenes sobre los que la Junta tiene competencia.

La tesis del Gobierno de PP y Ciudadanos pasa por defender que esos 329 millones no dejarán de llegar a las arcas andaluzas, sino que se quedarán en el bolsillo de los ciudadanos, que contarán así con más capacidad de consumo y favorecerán el crecimiento económico y la recuperación. Es una aplicación de la polémica curva de Laffer, teoría que asegura que bajando impuestos acaba creciendo la recaudación. Bendodo puso cifras la semana pasada al efecto de haber aplicado esta teoría en Andalucía al afirmar que los ingresos tributarios crecieron en 600 millones en 2020 después de la incorporación de más de 100.000 nuevos contribuyentes.

Aunque hay economistas que niegan que este buen comportamiento económico sea consecuencia de las bajadas fiscales, en la Junta abanderan esta idea y hace días que han puesto el foco en la rebaja impositiva que se aprueba esta semana. Ayer, responsables provinciales del PP en Jaén y Huelva defendieron la iniciativa y anunciaron una campaña de difusión en su territorio. No hace tanto, con los populares en la oposición, pusieron en marcha una campaña similar contra el impuesto de Sucesiones y Donaciones que caló hondo en la población, algo que va de la mano con la promesa de Juanma Moreno durante la campaña electoral de 2018: la bajada masiva de impuestos.

El texto que se aprobará mañana en la Cámara no es esa BMI –las siglas de la idea fiscal de Moreno–, pero según dijo ayer Bendodo permitirá a la mitad de la población de la comunidad ahorrar en impuestos. Por eso califica la reforma de “revolución”, ya que incluye una rebaja –ya anunciada– del IRPF que afectará a todos los cotizantes, pero también se amplían las deducciones para muchos colectivos (jóvenes, mayores, población rural, discapacitados).

Sin embargo, los populares no son los únicos empeñados en vender las bondades de esta reforma. En una competición que comenzó hace ya varios días, los distintos portavoces de Ciudadanos vienen recordando que fueron ellos y no el PP los primeros que favorecieron las rebajas fiscales en Andalucía. Ayer fue el responsable de Comunicación, el diputado nacional Guillermo Díaz, quien dijo que en la comunidad sólo se han bajado los impuestos desde la llegada de los naranjas. “Otros partidos, durante treinta años, nunca lo han conseguido”, espetó en referencia velada a sus socios populares.

La proposición de ley impulsada en primavera por PP, Cs y Vox saldrá adelante después de un trámite de menos de cinco meses, pero su debate final llega a la Cámara en plena negociación presupuestaria. Vox, que parece haber abandonado el papel de apoyo principal del Gobierno, avalará esta norma en cuyo impulso participó. El PSOE, que está inmerso en un intento de acordar las cuentas de 2022 con el Gobierno andaluz, rechazará el texto, ya que considera que se trata de un beneficio para las rentas altas. Hay que recordar que PP, Cs y Vox han tumbado las 66 enmiendas presentadas por los socialistas, al igual que han hecho con las 26 presentadas por Unidas Podemos. Queda por saber cómo afecta esta disensión al plan de los socialistas y el Gobierno de imitar la gran coalición de los dos principales partidos, algo casi inédito en España.

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