Erwin Blumenfeld. Lujo, calma y voluptuosidad | Crítica Blumenfeld, indagador de espacios

  • El Cicus acerca las creaciones del berlinés Erwin Blumenfeld en las revistas gráficas americanas

Detalle del retrato audaz de una modelo. Detalle del retrato audaz de una modelo.

Detalle del retrato audaz de una modelo. / Erwin Blumenfeld

 

Para entender bien las fotografías de Erwin Blumenfeld (Berlín, 1897-Roma, 1969) hay que tener en cuenta dos cosas: sus primeros trabajos, con los autores del dada berlinés y la eclosión de las grandes revistas gráficas. Sin duda, en los años de entreguerras conocería la Berliner Illustrierte Zeitung, la cuidada publicación alemana que sería expropiada por los nazis, pero en esos años Blumenfeld se ejercitó sobre todo en el foto-collage, la solarización y otras posibilidades de la fotografía que investigaban autores como John Heartfield. Tal aprendizaje pudo darle un amplio saber de espacios. El espacio de la imagen no era un enclave donde acomodar la figura sino un entorno que la propia figura, con unos pocos rasgos, podía construir y ahormar.

Blumenfeld vivió en Amsterdam y desde 1936, en París. Allí le sorprendió la invasión alemana. Recluido en un campo de trabajo, logró evadirse y viajar con su familia a Estados Unidos donde continúa su trabajo, iniciado en Francia, en las revistas gráficas. En los años treinta nacen revistas como Life (1936) o Look (1937), y otras sufren grandes cambios.

La modelo reducida a ojo, labios y un lunar. La modelo reducida a ojo, labios y un lunar.

La modelo reducida a ojo, labios y un lunar. / Erwin Blumenfeld

Harper's Bazaar, integrada en el imperio mediático de Hearst (modelo del Kane de Orson Welles), era una consolidada revista de modas pero en 1938, su directora, Carmel Snow, contrata a Alexey Brodovitch que impone un nuevo diseño, invita a destacados artistas (Man Ray, Jean Cocteau, Marc Chagall) e incorpora a destacados fotógrafos como Martin Munkacsi, el autor de la instantánea La saltadora de charcos a la que Avedon rendiría homenaje veinte años después.

Blumenfeld, buen amigo de Munkacsi, cumpliría su trabajo, durante los años 40 y 50, en este tipo de revista gráfica, que se generaliza. Une el trabajo de fotógrafo y el de diseñador. En una obra audaz reduce el rostro de una modelo al ojo, los labios y un lunar. Difícil hubiera sido hacerlo sin el aprendizaje de entreguerras y sin el sofisticado soporte de la revista gráfica.  

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