Una pareja de toxicómanos mata a un hombre en su casa para robarle

Luis Vázquez, agricultor jubilado de 66 años, fallece tras recibir al menos ocho puñaladas · La Guardia Civil detiene en pocas horas a los autores del crimen

Dos guardias civiles de paisano precintan la casa, ayer por la mañana.
Dos guardias civiles de paisano precintan la casa, ayer por la mañana.
Fernando Pérez Ávila

Guillena, 10 de marzo 2010 - 05:01

Que la puerta de la casa de Luis Vázquez estuviera abierta la mañana del lunes no llamó la atención de nadie. En la calle Hermanos Álvarez Quintero, en el centro de Guillena, ningún vecino notó nada raro al pasar por la puerta del número 14. "Aquí nunca ha pasado nada y es normal que se dejen las puertas abiertas durante el día", dice Granada Aranda, vecina de la casa contigua a la de Luis. Quien sí se dio cuenta de que algo anómalo pasaba fue el amigo con el que Luis salía habitualmente a pescar y con el que quedaba cada lunes para ir al mercadillo.

"Le extrañó que no hubiera ido a buscarlo a su casa y se acercó él a la de Luis. Cuando vio que la puerta estaba abierta no quiso entrar y le preguntó a Francisco, un vecino de otra vivienda próxima. Los dos entraron y se lo encontraron muerto". Eran las once de la mañana del lunes. Dicen los vecinos que el cadáver de Luis Vázquez, de 66 años, estaba en el salón, muy cerca de la puerta de la casa. Tenía múltiples puñaladas en todo el cuerpo, de las que al menos ocho eran muy profundas. El interior de la vivienda estaba completamente revuelto. "Llamaron a la Guardia Civil y en un momento se llenó esto de guardias", cuenta otra vecina, María Ramos. También acudieron los servicios de emergencias sanitarias, que sólo pudieron certificar la defunción.

Pronto se supo quiénes podían estar detrás de este crimen. A la víctima lo visitaba casi a diario una mujer que le pedía dinero. Eloísa, de 30 años, toxicómana y madre de tres niños, se había separado hace unos meses y había empezado a salir con Jaime Medina, de 35, también adicto a las drogas y con numerosos antecedentes. Había salido de la cárcel no hacía mucho tras cumplir una larga condena por homicidio doloso. En su historial delictivo figuran además cuatro robos con violencia e intimidación. La Guardia Civil los detuvo apenas unas horas después del hallazgo del cadáver y los considera autores del asesinato.

Todo apunta a que el móvil del crimen fue el robo. Eloísa estaba emparentada lejanamente con la víctima. Era la cuñada de una cuñada de ésta. Desde hace tiempo acudía a casa de Luis y, según los vecinos, solía pedirle dinero con frecuencia. Generalmente iba ella sola pero la última vez lo hizo con su pareja. Lo que ocurrió dentro de la casa y cómo derivó la visita en el apuñalamiento de Luis es algo que tendrán que aportar los detenidos en sus declaraciones ante la Guardia Civil y ante el juzgado de Instrucción 18 de Sevilla, encargado del caso.

Los agentes investigan ahora si el crimen se cometió durante la noche del domingo al lunes o fue a primera hora de la mañana siguiente. Las primeras hipótesis apuntan a que el apuñalamiento se produjo poco antes del hallazgo del cuerpo, posiblemente entre las diez y las diez y media de la mañana del lunes. A las tres de la tarde la Guardia Civil ya había detenido a los dos sospechososo. Eloísa llegó a pasar caminando por la puerta de la casa de la víctima mientras los agentes trabajaban en su interior. "Llegó a preguntar qué había pasado, que por qué había tantos guardias civiles en la calle", cuentan los vecinos. "Y luego la detuvieron y dicen que todavía tenía hasta sangre del muerto en los zapatos".

La tarde del lunes, la Guardia Civil estuvo buscando el coche del lunes, que apareció aparcado y sin signos de haber sido forzado junto a la caseta de la juventud en el recinto ferial. Luis Vázquez vivía solo en la casa en la que murió. No estaba casado ni tenía hijos y, hasta la muerte de su madre a mediados de la década pasada, era el encargado de cuidarla. Pertenecía a una familia de agricultores, que se había criado en el campo, y que se estableció en los años noventa en el casco urbano de Guillena. Ya llevaba tiempo jubilado. "En esta casa se vinieron a vivir él y su madre y su hermana compró otra casa en la misma calle, aunque ya no vive ahí", apunta una vecina. Todos en el barrio lo recuerdan como un hombre extremadamente educado y una buena persona. "Nunca se ha escuchado en esa casa una palabra más alta que otra, ni siquiera oímos nada la mañana del lunes", dice Granada, que vive en el inmueble colindante. "Era una buena persona, que jamás se había metido en un lío".

Dos agentes de la unidad de Policía Científica de la Guardia Civil tomaron ayer muestras en el interior de la vivienda durante toda la mañana. La casa quedó precintada al mediodía, mientras los detenidos continuaban a la hora de cierre de esta edición en las dependencias de la Guardia Civil. Los investigadores confían en pasarlos a disposición judicial durante la jornada de hoy, aunque podrían hacerlo también mañana.

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