Furiosa: de la saga Mad Max | CRÍTICA

45 años después la saga Mad Max sigue haciendo estallar la pantalla

Anya Taylor-Joy protagoniza la película.

Anya Taylor-Joy protagoniza la película. / D. S.

Allá por 1979, cuando el cine de espectáculo y diversión a toda pantalla estallaba en Hollywood revisitando y reinventando en clave moderna las películas de acción, aventuras y fantasía para un nuevo público joven y para otro no tan joven que volvía a disfrutarlo sin complejos cinéfilos –Tiburón en el 75, Asalto a la comisaría del distrito 13 en el 76, La guerra de las galaxias en el 77, Superman en el 78, Los amos de la noche en el 79, El imperio contraataca en el 80, Indiana Jones en busca del Arca perdida en el 81- en Australia estalló Mad Max. Salvajes de autopista del debutante George Miller, una muy modesta e imaginativa película de violencia postapocalíptica que logró distribución en Estados Unidos (donde la doblaron por el acento australiano de los actores) y desde allí en todo el mundo.

Creó una variante genérica de la violencia futurista, una saga con 45 años de vida y una estrella, Mel Gibson. Se consagró con la segunda entrega, mucho más elaborada y cara, Mad Max 2. El guerrero de la carretera (1981) y completó la trilogía primera con Mad Max. Más allá de la cúpula del trueno (1985). Tras ellas Miller desarrolló una correcta carrera en Hollywood picoteando diversos géneros –Las brujas de Eastwick, Lorenzo’s Oil, Babe, el cerdito valiente, Happy Feet, rompiendo el hielo- hasta que en 2015, comprendiendo que nada le había reportado la gloria y las taquillas de su trilogía, retomó la saga en una versión aún más violenta punk-western con Mad Max. Furia en la carretera. No se equivocó: 10 nominaciones al Oscar obteniendo seis, buenas críticas y taquillazo. Tras meter la pata con la carísima y fallida Tres mil años esperándote en 2022 comprendió que no le venía bien alejarse de los salvajes de la autopista, retomó la saga con esta Furiosa: De la saga Mad Max y volvió a acertar.

Es una precuela de Mad Max. Furia en la carretera en la que Furiosa (Anya Taylor-Joy) es secuestrada de su idílico mundo verde -el único en ese infierno arenoso y seco- y criada por una tribu de motoristas salvajes liderados por el Warlord (Señor de la Guerra) Dementus (Chris Hemsworth), enfrentado a Inmortan Joe (Lachy Hulme), un aún más perverso líder. Implicada en estas y otras luchas Furiosa crecerá -la acción se desarrolla a lo largo de 15 años- planeando su venganza y su regreso. En los nombres de los personajes George Miller y su coguionista Nick Lathouris han derrochado humor e imaginación. Sumen a los anteriores los de Pretoriano Jack, Rictus Erectus, Media Vida, The Octoboss o Treadmill Rat. También han derrochado imaginación, con un punto de seriedad dramática que da más peso al desarrollo del personaje sin renunciar a golpes de humor y sobre todo a servir de soporte a una coreografía de la violencia mecánica y física que está en el alma de la saga desde 1979.

Una fiesta de la extravagancia, una celebración de la violencia y un alarde técnico con una heroína amazona en su centro. Al contar el origen del personaje que en la entrega anterior interpretó Charlize Theron, Miller se asegura completar otra trilogía. Aquella diversión espectacular en gran pantalla que estalló en el 79 con Mad Max sigue brillando hoy -redimiendo del cansancio de superhéroes- gracias al talento, solo madmaxiano, cierto, pero enorme, de George Miller. En su registro, una cinco estrellas.     

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