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Cómics

¡Desenfunda las risas!

  • La genialidad y la inmensa pasión por el trabajo del Maestro Jan nos trae 'Cab Halloloco', uno de esos tesoros que era necesario recuperar, cosa que ha hecho realidad DQómics

Detalle de la portada del volumen.

Detalle de la portada del volumen.

Tras una larga cabalgada por el desierto, con muchas millas a nuestras espaldas, vislumbramos en el horizonte la silueta de lo que parece ser un pueblo. ¿Será un espejismo?

Nuestro caballo, sediento, parece notar que allí encontrará algún abrevadero en el que saciar su sed, por lo que acelera el paso y en nada llegamos junto a un cartel, algo desvencijado, en el que podemos identificar el nombre del lugar, Pocostiros City…

Las calles están desiertas, tal vez el sol de la media tarde hace que sus habitantes se refugien en sus hogares, aunque a lo lejos pueden escucharse las alegres notas de una tonadilla que probablemente provengan del salón del lugar, que en estos momentos se convierte en un oasis en el que refrescar el gaznate, por lo que el solitario viajero encamina sus pasos hacia allí.

Y sí, sus pensamientos se convierten en realidad, el establecimiento dedicado al esparcimiento está repleto de parroquianos que, al entrar, le miran con cierta desconfianza, pero que con rapidez y una amable sonrisa le acogen como si le conocieran de toda la vida.

Y entre sorbo y sorbo a su zarzaparrilla, el viajero conocerá a un grupo de personajes, que parecen sacados de una de aquellas producciones americanas que nos mostraban historias de vaqueros, indios, pistoleros, señoritas en apuros, encargados de funeraria empeñados en conocer tus medidas…

Pero tranquilos, el contenido de este álbum tiene mucho más que ver con las desopilantes ocurrencias de los Hermanos Marx que con algunas producciones de John Ford, por lo que podéis despojaros de vuestra cartuchera. Olvidaos de los tiroteos, ya que aquí lo único que va a sufrir son vuestras mandíbulas al reír desenfrenadamente.Y es que Jan, el gran Jan, nos transporta al Far West, a ese Oeste americano en el que, valiéndose de los tópicos y estereotipos del género, le da la vuelta a una y mil situaciones en historietas de dos páginas, en las que el humor más loco, esa herramienta que maneja tan bien, hace acto de presencia.

En ellas, jugando con un nutrido dramatis personae, vamos a conocer al protagonista, que poco tiene de John Wayne o Gary Cooper. Su nombre es Cab Halloloco, un vaquero que combina las buenas intenciones con el despiste más absoluto, lo que suele provocar el caos a su alrededor, con no pocas víctimas de sus patochadas.

Él está rodeado de un plantel en el que se nos presenta al jefe indio Toro Furioso, al que reconoceremos por su peculiar manera de expresarse; Susanita, la rubia y bella hija del ranchero jefe de Cab; el Sr. Fill, sastre del lugar, al igual que Joe, propietario de una tienda en la que puedes encontrar desde víveres a un reluciente Colt 45; Eusebio, un casi siempre malhumorado mejicano que bebe los vientos por la joven Susanita, lo que provoca no pocas broncas con Cab y el pequeño Teodosio, que aunque lo intenta, nunca hacen caso…

Culminan este grupo de personajes el general Crant, malhumorado militar con el que es mejor no cruzarse, y menos si la casualidad (o no) hace que vistas de gris; Harry, un charlatán vendedor que siempre trata de embaucar con sus milagrosos productos a los habitantes del lugar; Supersonic Colt, que como su sobrenombre indica, es un tipo de lo más rápido y peligroso. Y para rematar, un tipo que prácticamente vive en el saloon. Chuck, un inofensivo borrachín.

Pues bien, con este nutrido grupo de personajes, pasados por la imaginación y el talento de Jan, éste compone una loca sinfonía que ahora, años después de haber sido publicada en la desaparecida revista Jauja (publicación nacida en los años 80, y que supuso una vía de escape laboral perfecta para muchos autores que venían de Bruguera y cuyo editor, Miguel Pellicer Esteban, escribe la introducción a este volumen) podemos disfrutar, coloreada de nuevo al completo por el propio Jan, que se maneja a la perfección en el mundo digital.

Pero por si todo esto no fuera atractivo suficiente, el autor nos hace un gran regalo, ya que ha dibujado una especie de prólogo a las peripecias de Cab en la que un tipo barbudo y canoso (Mmmm, no sé a quién me recuerda…) aparece sobrevolando el desierto y la casualidad hará que se tope con muchos de los personajes que he presentado anteriormente, provocando no pocas y divertidas situaciones, nacidas del equívoco la mayoría de las veces.

La editorial DQ, con su línea dedicada al Noveno Arte, se ha empeñado en hacernos la vida más feliz. Y a fe mía que lo está consiguiendo, ya que además de este recién publicado Cab Halloloco, hace pocos meses nos deleitaron con otra de esas joyas recuperadas de la extensa obra firmada por el papá de Superlopez. Me refiero, claro está, a Super Rayón. Y estas son sólo dos de las obras publicadas en la línea DQómics. Os recomiendo que os deis un paseo virtual por su web para poder alucinar con otras joyas del Noveno Arte que ya forman parte de su catálogo.

Y dicho esto os planteo un reto, una vez leído el contenido de este álbum, ¿A ver quién es el más rápido a carcajearse al oeste del río Pecos?

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