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Cómics

Lugares a los que no ir

  • De la mano del Maestro del Terror nipón, vamos a recorrer un imaginario mapa en el que cada parada se convierte en un punzante escalofrío

Detalle de la ilustración de portada.

Detalle de la ilustración de portada.

A estas alturas estamos siendo testigos, muchos de nosotros en primera persona, de los estragos que está causando el llamado cambio climático: insoportables días de calor en pleno invierno, tifones inesperados que irrumpen en plena canícula, ríos que se desbordan borrando a ciudades y pueblos del mapa… Y así podría seguir con una serie de terribles sucesos que hasta hace algunos años tan solo parecían producto de la ficción más delirante.

Pero, ¿y sí dando una vuelta de tuerca, comenzáramos un inusual periplo en el que Junji Ito nos tiene preparadas varias postales de lugares e incidentes que nos van a poner los pelos de punta?

¿Preparados pues? Vamos allá.

Advertir para todos y todas aquellos que nunca se hayan internado en las páginas de algún manga de este autor nipón, que Ito tiene una increíble capacidad, ingenio, para mirar más allá de lo obvio y lograr, con su toque que cosas, objetos, lugares cotidianos se tornen terroríficos.

Como por ejemplo el moho. ¿Quién no ha quitado, usando una bayeta, algún resto de moho en nuestros hogares? Pues bien, tened cuidado a quien le alquiláis vuestra casa, ya que como le ocurre a Akasaka, el protagonista de este primer relato, el moho puede convertirse en una puerta al horror más inesperado y absoluto.

Y es que hay lugares que en nuestra memoria permanecen como una eterna postal, repleta de colores pero que, al regresar años después vamos a comprobar en propia carne que aquel sitio no era tan plácido como parecía, sobre todo debido a una costumbre local en la que se lanza al río del lugar el cadáver de un recién finado para que recorre su camino hacia el otro mundo. Pero, ¿qué ocurre cuando este trayecto es interrumpido?

La obsesión puede llevarnos hasta límites insospechados, como le ocurre este joven que colecciona avisperos, salivando cada vez que ve uno nuevo que poder llevarse a casa. Lo malo llega cuando el protagonista se topa con un chaval que parece poseer una especial facultad que le hace comunicarse con los insectos…

La sangre es vida, como citaba cierto conde transilvano, y el viaje de una pareja se tornará en pesadilla cuando comprueben en propia carne que sí, el líquido rojo que circula por nuestras venas y arterias tiene autonomía propia.

Algo tan inocente y festivo como una reunión de antiguos alumnos se convertirá en un episodio más oscuro de lo que se espera, sobre todo cuando abran una cápsula del tiempo que enterraron hace años y comprueben, estupefactos, lo que hay en su interior.

Un túnel abandonado y un grupo de niños que juegan a explorarlo. Un hecho totalmente inocente, ¿verdad?

Pero algo se esconde en el interior del lugar, y el propio Ito recupera este emplazamiento en el que jugaba cuando era solo un chaval.

De vez en cuando, alguna ballena, orca o cachalote aparecen varados en las playas, extraviados de sus manadas, son incapaces de volver a reunirse con sus iguales y terminan agotados, muriendo en las orillas.

¿Pero qué ocurre cuando lo que aparece en la playa es un monstruo que parece surgido de una lovecraftiana pesadilla?

Luchar contra el polvo es una tarea sin descanso, pero vamos a temblar de lo lindo con unas bolas de pelo que esconden, y expresan los deseos más ocultos, convirtiéndose en una auténtica plaga.

Lagos malditos, pueblos antagónicos… Si con estas paradas os entran ganas de no volver a pisar la calle, al menos hacedlo acompañado de una absorbente lectura como ésta, una antología manga firmada por el genial Junji Ito.

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