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En busca del barco perdido

  • Paco Roca regresa, junto al guionista Guillermo Corral, para sumergirnos en el fondo del mar y de la política en una trama que recuerda al caso 'Odissey'

Una viñeta de la obra. Una viñeta de la obra.

Una viñeta de la obra.

Fue en una Hispacon que se celebró en Cádiz hace ya muchos años cuando una "delegación" de dibujantes valencianos visitó la ciudad. Entre ellos estaban Jesús Yugo, Rafa Fonteriz y un joven de pelo desaliñado al que reconocí porque lo había visto (casualidades catódicas de por aquel entonces) en un programa valenciano. Su labor era la de elaborar una caricatura mientras el supuestamente gracioso presentador, entrevistaba al invitado (en este caso la cantante Massiel).

Aquel dibujante era, nada más y nada menos, que Paco Roca, con el que a lo largo de los años, en diferentes eventos comiqueros, he compartido mesa y mantel. Si ya le tenía una gran simpatía como persona, ésta creció hasta el infinito cuando tuve en mis manos y disfruté con la lectura de su Arrugas, obra que lo catapultó a la instantánea fama que lo ha llevado a trascender el mundillo de los tebeos en nuestro país, convirtiéndose en algo más. Ha viajado a lo largo y ancho del planeta impartiendo diversas charlas, es poseedor de un merecido Goya y de infinidad de merecidos galardones y sus cómics se reeditan una y otra vez.

Pero una de las cosas que más me gustan de Paco como autor es su constante interés, esa curiosidad que lo lleva a cambiar de tema en cada nueva obra. Y con esta última que llega a las librerías se desprende de la "capa" de la novela gráfica y aborda una historieta junto a un recién llegado a esto de las viñetas como es el guionista Guillermo Corral, que debuta con un sobresaliente.

Pero vayamos al argumento: la empresa de exploraciones submarinas norteamericana Ithaca hace público el descubrimiento de un barco hundido, una auténtica leyenda que se ha hecho realidad y en la que, por lo visto, se ha encontrado un auténtico tesoro.

Esta empresa tiene fama de expoliar los yacimientos, quedándose tan solo con las monedas. Son unas modernas aves de rapiña, comandadas por el expeditivo Frank Stern, un tipo al que es mejor no enfrentarse, ya que utilizará todos los recursos posibles (algunos ilegales) para conseguir su propósito.

Es entonces cuando entra en escena Alex Ventura, un joven que comienza a trabajar en el Ministerio de Cultura español. Y si al principio su superior y compañeros no lo toman muy en serio, poco a poco va a ir demostrando que es un tipo que se toma muy en serio su trabajo. Sobre todo desde el momento en el que el Gobierno de nuestro país interponga una demanda internacional para reclamar los restos encontrados del misterioso barco que, con el tiempo, una buena investigación y, por qué no decirlo, la suerte, resultará ser un navío español hundido en circunstancias muy trágicas…

Pero Alex no será el único personaje al frente de la delegación española, sino que, gracias a la colaboración de Elsa, que vive entre archivos en las entrañas del ministerio, lograrán que un gran abogado, Jonas Gold (que tiene cuentas que arreglar con Stern) se una a la "expedición" española y se lancen de cabeza a una "aventura" jurídica y política que va a cambiar la vida de todos.

Obviamente, los hechos narrados en este cómic os van a recordar al suceso acaecido hace algunos años con el Odissey, pero lo que aquí se narra, con mucho pulso y acierto, es un relato de ficción apasionante que nos va a introducir como nunca otro lo ha hecho, en el mundo de la política, los acuerdos, incluso tejemanejes, que los involucrados en la trama van a tener que hacer para poder conseguir que el misterioso cargamento sea trasladado a España.

Historia con personajes carismáticos, comenzando por Alex, que disfruta de su trabajo, dejando en un segundo plano su propia vida. Cosa que cambiará desde el momento en el que conoce a Elsa, por la que comenzará a sentir algo más que simpatía pero que la muchacha deberá frenar, debido a una historia personal. El ministro, personaje carismático también, que se dejará el pellejo para que el grupo de técnicos españoles consigan su meta, cosa que no va a resultar nada fácil ante un enemigo con la habilidad y experiencia de Frank Stern. Y, por supuesto Jonas Gold, el eslabón jurídico sin el cual hubiera sido totalmente imposible enfrentarse a Ithaca en una corte norteamericana.

Guillermo Corral, que ha vivido en el mundo de la diplomacia, junto a Paco Roca, nos llevan de la mano a lo largo de una ágil trama que atrapa al lector desde el primer momento y en la que el autor valenciano nos muestra, una vez más, lo gran narrador que es, incluso cambiando de técnica por el camino, cuando el relato lo exige.

¿Qué se escondía en las bodegas del misterioso barco hundido? Chanchullos políticos, mentiras, dolorosos recuerdos del pasado, diplomacia, política, algún momento de peligro físico y un final demoledor. Todo esto y mucho más encontrarás en esta joya del cómic que, de la mano de Astiberri, cierra un año en los que vuelve a constatarse la buena salud del tebeo español.

¡No te lo pienses dos veces y embárcate a bordo de El tesoro del Cisne Negro!

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