Cómics

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  • Un doloroso recuerdo del pasado, el miedo a la enfermedad y el mejor encargo del mundo de los cómics marcarán la vida del protagonista de esta historia con tintes autobiográficos

Detalle de la portada. Detalle de la portada.

Detalle de la portada.

¿Qué mejor bombón para un guionista, en este caso norteamericano, es que te encarguen escribir las aventuras del Hombre de Acero?

Superman es un icono internacional, la letra que luce en el pecho es reconocida en todos los países, sea cual sea su lengua o religión. A lo largo de los años se ha convertido en un símbolo de la heroicidad y la justicia.

Nadie podría rechazar ese trabajo.

¿He dicho nadie?

Al protagonista de esta historia, Steve, el ofrecimiento de su editor le cae como una jarra de agua helada, despertando recuerdos que van a hacer que los días venideros se conviertan en un auténtico caos mientras decide si aceptar el encargo o no.

Y claro, los problemas nunca vienen solos, y la inevitable Ley de Murphy le cae de pleno a Steve, ya que su padre, con el que no tiene una relación demasiado buena, ha desaparecido sin dejar rastro, con el consiguiente disgusto de su esposa.

Como las ondas en el agua, el malestar, el agobio se van multiplicando en la vida del guionista, llegando a un punto límite en el que puede llegar hasta a afectar a su relación con Lisa, su pareja, con la que todo iba bien hasta ahora.

La respuesta a esta reacción está en el pasado, oculta entre los pliegues de la memoria de un niño al que no le dejaron ver a su abuela moribunda y, sentado junto a su hermano en aquel pasillo del hospital que olía raro, se distraía leyendo a cuatro manos un cómic protagonizado por Superman…

A lo largo de esta historia, el autor y protagonista, va a detallar, uno por uno, todos los motivos por los que no le gusta Superman, cuestionándolos, realizando un examen a fondo, desde todos los ángulos, de este personaje creado por la pareja artística formada por Jerry Siegel y Joe Shuster.

Y junto a Steven T. Seagle un viejo conocido y compañero de fatigas, el danés Teddy Kristiansen, con el que recreó para las viñetas, dentro del tristemente desaparecido sello Vertigo, una nueva visión de La Casa de los Secretos. Kristiansen demuestra en esta obra, para los que aún no se habían percatado de ello, la increíble versatilidad artística que posee, ofreciéndonos un auténtico recital visual en esta obra tan personal y experimental en lo gráfico.

¿Encontrará Steve a su padre? ¿Qué ocurrió en aquel pasillo de hospital? ¿La vida del protagonista se desmorona sin solución? ¿Aceptará coger el testigo de la colección protagonizada por Superman?

Todas las respuestas las encontrarás dentro de este interesante cómic, que reflexiona sobre la vida, la muerte, la enfermedad, los recuerdos y la fragilidad de la existencia cotidiana, que ante un hecho inesperado se puede derrumbar como un castillo de naipes.

Como regalo extra para los lectores de esta magnífica edición, una galería de diseños y bocetos de Kristiansen y un bombón la mar de divertido, o cómo los propios autores se toman a chufla su intensa historia y dirigen su mirada hacia otro personaje del Universo DC, alguien mucho más 'oscuro'…

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