El truco definitivo para despegar un embutido envasado al vacío sin romperlo
La forma correcta de abrirlo para conservar su textura, su grasa y todo su sabor desde el primer corte
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Abrir un embutido envasado al vacío parece un gesto automático, pero hacerlo mal puede arruinar en segundos un producto de calidad. El plástico que se queda pegado, la superficie que se desgarra o la grasa que se pierde son consecuencias habituales de una mala apertura. Sin embargo, existe una forma correcta de despegar el embutido que permite mantener intacta la pieza y disfrutarla en las mejores condiciones.
Por qué el envasado al vacío dificulta la apertura
El vacío elimina el aire del interior del envase y presiona el plástico contra la superficie del embutido. Cuando el producto está frío, la grasa se endurece y actúa como un adhesivo natural. Este efecto es especialmente intenso en embutidos curados como fuet, salchichón o lomo, donde la superficie irregular favorece que el plástico quede totalmente adherido.
Atemperar el embutido antes de abrirlo
El primer paso para despegar correctamente un embutido es sacarlo del frigorífico y dejarlo reposar entre quince y veinte minutos a temperatura ambiente. Este tiempo permite que la grasa se relaje y que el plástico pierda rigidez. Forzar la apertura en frío casi siempre provoca roturas o arrastres de producto.
Cómo romper el vacío de forma eficaz
Una vez atemperado, se debe realizar un corte limpio en uno de los extremos del envase para permitir la entrada de aire. Romper el vacío es clave, ya que al desaparecer la presión el plástico comienza a separarse de manera natural. En muchos casos, este simple gesto facilita que el envoltorio se retire sin resistencia.
El recurso del agua templada cuando el plástico está muy pegado
Si el plástico sigue adherido, pasar el paquete cerrado unos segundos bajo agua templada es un truco muy efectivo. No se trata de calentar el embutido, sino de flexibilizar el envoltorio. Después, se abre el envase y se seca bien la pieza antes de manipularla.
Despegar piezas enteras sin estropear la superficie
En embutidos enteros con piel o funda muy pegada, conviene hacer un pequeño corte superficial longitudinal sin profundizar en la carne. A continuación, se puede envolver el embutido en papel de cocina ligeramente humedecido y dejarlo reposar unos minutos. Esta técnica ayuda a que la piel o el plástico se desprendan sin llevarse grasa ni dañar la capa exterior.
El último gesto para conservar la calidad
La retirada del envoltorio debe hacerse siempre con suavidad y paciencia, evitando tirones bruscos. De este modo, el embutido queda limpio, intacto y listo para el corte, manteniendo su aroma, su textura y su aspecto original. Abrir correctamente un embutido envasado al vacío no es un detalle menor, sino una forma sencilla de respetar el producto y disfrutarlo al máximo.
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