De libros

América diseccionada

  • Joyce Carol Oates narra la historia reciente de Estados Unidos a partir del asesinato de un médico abortista

La escritora estadounidense Joyce Carol Oates. La escritora estadounidense Joyce Carol Oates.

La escritora estadounidense Joyce Carol Oates. / d. s.

Un libro de más de 800 páginas sobre el aborto, escrito por una señora de casi 80 años adicta a Twitter, así a priori, no parece la lectura más atractiva para estos tiempos. Pasa que la señora mayor es una tal Joyce Carol Oates (Lockport, Nueva York, 1938), una mujer cuyo nombre sale en los periódicos de todo el mundo al menos un par de veces al año. Una porque ha vuelto a publicar una nueva novela y otra porque su nombre suena con fuerza en todas las quinielas para el Nobel de Literatura. Un premio que, como a Murakami y Philip Roth, nunca le dan. Quizás ser tan prolífica juegue en su contra. Oates lleva escritas más de un centenar largo de novelas, ensayos, libros de relatos, obras de no ficción, de poesía, de teatro, de literatura juvenil y de cualquier género que se precie.

A su edad difícilmente va a corregir ya su incontinencia. Y aunque en su obra tampoco abundan los tochos, esta vez le ha salido uno de 814 páginas. Un tamaño ideal para que la crítica vuelva a decir de ella algo así como que sigue en su incansable búsqueda de la novela total americana o algún tópico manido de ese estilo. A Un libro de mártires americanos puede que le sobren algunas páginas allá por la mitad, pero también es cierto que entra muy bien, con un arranque poderoso, y que termina mejor, con una historia bellísima que preferiblemente ha de descubrir el lector que haya hecho el esfuerzo de leerse las más de 800 páginas.

Como dice alguien en la contraportada del libro, la novela retrata una guerra civil que se libra en Estados Unidos, que nada tiene que ver con aquella del siglo XIX y sí es otra que se inició en el XX. A finales del siglo pasado ambienta precisamente la autora el inicio de su obra. En el año 1997. Un fanático antiabortista, que no era ni mucho menos un fundamentalista cristiano pero que se fue radicalizando como harían los yihadistas 20 años después, mata a tiros a un médico que practica abortos en una clínica del Medio Oeste.

Esto, que podría ser el desenlace de una obra que tratara sobre el aborto, es en cambio el principio de una novela que contará la historia de dos familias destrozadas por un crimen cometido en nombre de Dios mucho antes de que los terroristas musulmanes lo hicieran apelando a Alá. Oates va narrando con maestría cómo afectará el asesinato, y el proceso judicial que vendrá después, a los familiares del acusado, y también a los de la víctima, cómo las hijas de los protagonistas de la historia buscarán refugio en unas aficiones alejadas por completo de las de sus padres.

A través de la evolución de dos chicas adolescentes cuando ocurrieron los hechos, la autora escribirá la historia contemporánea de Estados Unidos, un país dividido, abierto en canal entre republicados y demócratas, abortistas y antiabortistas, partidarios de la pena de muerte y abolicionistas... Pongan ustedes cualquier dualidad. Fanáticos de las armas contra detractores de las mismas, por ejemplo, ya que hace pocos días ha vuelto a registrarse un tiroteo y una matanza, esta vez en una escuela de Florida. El debate sobre el aborto, al fin y al cabo, no deja de ser un pretexto para describir esa división de la sociedad americana.

Se suceden varios escenarios. El Medio Oeste, el de los paletos, los que allí llaman rednecks, ocupa buena parte de la novela, pero también hay pasajes en Nueva York, Detroit o Chicago. La autora nació en el estado de Nueva York y quizás eso la haya marcado en la misma medida que lo hace para el asesino de su novela haber nacido en una pequeña ciudad de Ohio. Nótese, por tanto, el enorme esfuerzo de la novelista por meterse en la piel de un tipo capaz de empuñar un rifle para acabar con la vida de un asesino de fetos, símbolo de uno de los pecados más graves que se puede cometer. Y aunque quizás se sintiera mucho más cómoda a la hora de contar las andanzas de la familia de la víctima, construye uno de los personajes más sólidos del libro en la hija del asesino.

Oates es una gran aficionada al boxeo. De hecho, escribió un ensayo sobre este deporte. Y aquí hay páginas brillantes dedicadas a él, a los gimnasios pequeños en los que los boxeadores humildes empiezan sus carreras, a los combates, al mundo de los representantes, a los cuerpos doloridos después de una pelea. Hay que esperar bastante en el libro para degustar la incursión deportiva en la literatura de Oates, pero merece la pena. La parte del boxeo es tan brillante como la secuencia del asesinato en la clínica abortista.

También está presente el fanatismo, el sectarismo, la manipulación de las mentes..., todo lo que puede impulsar a un hombre a matar. Y no puede obviarse algo que es frecuente en su obra, el uso de distintos narradores y puntos de vista, a su libre albedrío. Lejos de enfangar la narración, el resultado funciona, pasando en algunos momentos a ser adictivo. Llama la atención también la buena edición de Alfaguara, que publicó este libro en español en otoño del año pasado. La portada es un homenaje a la obra de Edward Hopper, pintor neoyorquino que retrató la soledad en la sociedad americana, y que también está presente en la trama de la obra que transcurre en la Gran Manzana. Puede ser éste un buen libro para iniciarse en la obra de una autora a la altura del Nobel, se lo den o no.

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