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Cuando el aprendizaje nunca tiene fin

  • José Manuel Barbacho, entrenador del Sevilla juvenil femenino

José Manuel Corbacho, durante un partido. José Manuel Corbacho, durante un partido.

José Manuel Corbacho, durante un partido.

José Manuel Corbacho no puede estarse quieto. Y lo dice él, un apasionado del fútbol en todas sus versiones. "Fui jugador y ahora soy entrenador y analista. Me estoy formando en scouting deportivo y prácticamente en todo lo que sale. Nunca se deja de aprender", apunta este sevillano, avezado pupilo en cuantas áreas y parcelas se le presenten.

Pero además de aprender, José Manuel también enseña. Y por partida doble: "Entré hace ya unos años en la Escuela de Fútbol Antonio Puerta. Entonces era entrenador y ahora soy coordinador. Y fue a raíz de mi trabajo allí que surgió la oportunidad de entrenar al equipo juvenil femenino del Sevilla. Por supuesto, ni me lo pensé".

Así fue como el sevillano arribó al banquillo del conjunto nervionense a mediados del pasado enero. Lo hizo tras la marcha de Carlos Juan Morán y con el reto de mantener al equipo en lo alto de la clasificación de la Segunda Andaluza. El listón ya estaba alto de por sí, pero él supo enganchar también a las jugadoras y mantenerlas motivadas como el primer día.

Pero Corbacho y sus futbolistas hicieron los deberes con sobresaliente, pues se proclamaron campeones con dos jornadas de antelación. "Todos creímos en una idea y la llevamos a la práctica. La verdad es que estamos muy contentos. Pero esto no para aquí, ya mimo empezamos a preparar la pretemporada", avisa con entusiasmo el técnico, incapaz de tomar distancia con los banquillos.

Porque a José Manuel le gusta el fútbol, el masculino y el femenino. Y aunque es consciente de que la distinción, lógica por otro lado, puede encerrar otros significados para algunos, él otorga el mismo valor y el mismo entusiasmo a las dos modalidades.

"Yo trato a las chicas y a los chicos igual, y de verdad te digo que no hay diferencias. Ni en los entrenamientos ni en los partidos. Salvo por el hecho de que no entro en un vestuario femenino si sé que las chicas se están cambiando, todo lo demás es igual. Es fútbol. Y es igual de competitivo. Por eso da gusto verlo. Yo vibro igual con los dos, porque no es cuestión de género", remarca.

A igualdad de esfuerzo, entrega y sacrificio, confía José Manuel que la visibilidad poco a poco se vaya equiparando también, y celebra los logros conseguidos en los últimos años, al igual que muchas jugadoras. "Hay chicas que me dicen: 'Ojalá en mi época hubiera habido tantos equipos en categorías inferiores, ojalá se hubiesen retransmitido partidos... Cuando yo empecé era todo mucho más difícil'. Y tienen razón. Se ha conseguido mucho, pero todavía queda mucho camino por recorrer", reflexiona.

Así es. Con los patrocinios, la resonancia de los torneos internacionales, los partidos en abierto, el fútbol femenino está avanzando. Y como gran conocedor de él que es, Corbacho confía en que siga haciéndolo a corto plazo.

Él, entre tanto, seguirá formándose. Con la carpeta y los papeles siempre cerca. Como cuando era un niño y bajaba a la plazoleta de su barrio a dirigir partidos. Una historia que tantas veces le contó su madre. "Ya apuntaba para entrenador. Era gracioso si lo piensas, un niño ahí rodeado de papeles. Es una bonita anécdota".

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