Bingo a la eficacia

El derbi sevillano · las estadísticas

El Betis, con menor posesión, se impone con la inteligencia a balón parado. El Sevilla no aprovechó sus llegadas al área.

Pozuelo disputa el balón con Fazio.
Pozuelo disputa el balón con Fazio.
Samuel Silva / Sevilla

03 de mayo 2012 - 05:02

Nadie especuló ayer sobre el césped del Sánchez-Pizjuán. El Sevilla, obligado por la necesidad de una victoria para seguir en la pelea por un puesto en Europa, salió decidido desde el principio, lo que le valió adelantarse a los cinco minutos. El Betis, con la misma propuesta ofensiva de siempre, nunca se conformó con el empate, lo que al final le condujo a llevarse los tres puntos de Nervión. Como ya ocurriera en la última visita al coliseo sevillista, el cuadro verdiblanco salió con la victoria y con idéntico resultado (1-2), lo que, además, le sirve para igualar a puntos con el Sevilla y el goal average particular a favor.

El encuentro tiene muchas lecturas, desde las mismas alineaciones de los entrenadores, donde Míchel apostó por Luna para defender a Jefferson Montero y éste sufrió ante un ecuatoriano que fue el tercer jugador bético que más remató a puerta. Mel, por su parte, no sorprendió con el once, pero sí con la disposición, con un Santa Cruz escorado a la banda derecha y más sacrificado que nunca, como se refleja en las tres faltas cometidas, el jugador bético que más realizó.

El factor más desequilibrante, como casi siempre en el fútbol, fue la eficacia. Y más en concreto la de Beñat, que se llevó el protagonismo del encuentro con dos acciones a balón parado. El vasco, como ya realizase en la primera vuelta o con el filial, demostró su excelente golpeo. El Betis, con tres remates a puerta anotó dos goles, mientras que el Sevilla, con los mismos entre los tres palos, sólo consiguió uno. El triunfo en el fútbol pasa por el acierto ante la meta contraria y el cuadro verdiblanco acumuló ayer más pólvora en su once que el sevillista, donde sus goles prácticamente se reparten entre tres piezas, Negredo, Del Moral y Jesús Navas. Únicamente la falta de acierto de Rubén Castro, que sólo envió a puerta uno de los cinco remates que intentó durante el encuentro, provocó que la diferencia de goles no fuera aún mayor.

La posesión del balón fue sevillista, con un 59% a favor, pero estéril. Fernando Navarro (74), Fazio (45) y Medel (43) fueron los jugadores que más pases realizaron, lo que demuestra que al Sevilla le costó hilvanar su fútbol. Con un Reyes muy apagado, el Sevilla se agarró a Jesús Navas, quien fue el único que intentó desbordar y centrar al área. Precisamente, esta estadística fue la más claramente favorable al Sevilla, que duplicó al Betis en aproximaciones al área, pero que casi nunca se convirtieron en remates. Si Beñat acabó por convertirse en el héroe en verdiblanco, la estadística ya señala la importancia del vasco en el juego. Pese a sus 15 balones perdidos, el centrocampista aglutinó la elaboración y fue el jugador bético que más pases acertados realizó durante el encuentro (40), con mucha distancia sobre los demás.

Pese a todo, la igualdad fue predominante, más allá de las sensaciones. El Sevilla, pese a acabar con un equipo desequilibrado en busca de una victoria redentora, recuperó más balones que su rival (74 por 67), mientras que las pérdidas presentaron un equilibrio casi absoluto (84 por 83). Casi lo mismo se puede comentar de las faltas cometidas, con sólo cuatro más del equipo sevillista, aunque dos de ellas acabaron por mostrarse como decisivas.

El Betis acabó cantando bingo en Nervión, algo que sirve como colofón a la buena temporada del equipo de Pepe Mel, que esta vez sí mentalizó a los suyos para que ofrecieran su mejor versión en el momento adecuado. Las estadísticas señalan que fue un derbi igualado, pero la diferencia se colocó en las botas de Beñat. El vasco y su eficacia a balón parado desequilibraron el partido en dos acciones. La eficacia goleadora del Betis le otorgó la victoria en el día más señalado.

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