Bouhanni puede con el viento
El galo vence en el sprint de Albacete a Matthews y Valverde salva otra delicada jornada con el maillot rojo
Nacer Bouhanni, el púgil francés, resistió a los abanicos de las llanuras albaceteñas y salió airoso del pulso con el alemán Degenkolb, a quien empató a dos victorias, en una jornada temida por el viento, que se hizo presente al final de la etapa entre Baeza y Albacete, como es habitual.
Hubo viento, abanicos, sustos, con el que se llevó Quintana al verse descolgado. Pero la victoria se discutió alsprint. Y por velocidad brilló Bouhanni, que se la tenía jurada a Degenkolb desde Ronda porque le quitó la cartera con argucias, según protestó.
Y no se produjeron efectos colaterales para los favoritos en las inmensas llanuras que llevan a Albacete. El viento no se llevó a nadie, ni al más ligero, Nairo Quintana, el único que llegó a verle las orejas al lobo.
El ciclista de Boyacá llegó a quedarse rezagado. Finalmente el ganador del Giro entró con Valverde, Contador, Froome y Purito Rodríguez, que se van a la montaña de Valdelinares sin cambios, en un pañuelo de tan sólo 45 segundos.
La etapa más larga de la Vuelta, 207 kilómetros, salió de Baeza con dos palabras en los corrillos de los ciclistas: viento y abanicos. La historia habla de muchos ilustres que han perdido la Vuelta por culpa de Eolo, que siempre sopla por la zona.
Estaban avisados desde la salida en Baeza. Pero como el viaje era largo, las armas estaban bien guardadas. El pelotón disfrutó de los paisajes que cantaba Machado mientras el español Aramendía y el italiano Favilli eran los encargados de abrir paso.
Cambió el paisaje. Los mares de olivos quedaron atrás y llegó La Mancha con otro decorado. Llanuras interminables y perfil descendente. Sólo faltaba un poco de viento de costado para que se hubiera lío. La fuga claudicó a 40 de meta y en ese punto empezó el baile camino de Albacete, la ciudad "del llano", según su definición árabe original.
Se cambiaron las espadas de Alatriste por las navajas albaceteñas. Los equipos de los favoritos salieron a escena, en una machacona labor de desgaste, a un ritmo frenético, casi por turnos. Se trataba de que algún ilustre quedara en fuera de juego.
El Sky de Froome tiró a saco hasta romper el pelotón en tres partes, luego el Tinkoff de Contador, pero fue la maniobra del BMC de Samuel Sánchez quien dejó en evidencia a Nairo Quintana, que quedó atrapado en un segundo grupo.
Ocasión para hurgar en la herida de uno de los grandes favoritos, pero el colombiano volvió a conectar con sus enemigos de la general a cinco de meta.
Final trepidante. El Omega trató de poner el tren para el remate de Boonen, pero fue Bouhanni quien atacó a 300 metros de la pancarta, para imponerse a Matthews, Sagan y Degenkolb.
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