Voleibol | Superliga femenina

El Cajasol Juvasa no deja atrás a sus extranjeras

  • El club sigue asumiendo la manutención de sus jugadoras venezolanas, que no pudieron regresar a su país antes de que se decretase el estado de alarma

  • La RFEVB mantiene 12 equipos en la Superliga femenina, con dos ascensos y dos descensos

La venezolana Winderlys Medina remata ante el doble bloqueo del Logroño. La venezolana Winderlys Medina remata ante el doble bloqueo del Logroño.

La venezolana Winderlys Medina remata ante el doble bloqueo del Logroño. / RFEVB

La Superliga femenina en la que milita el Cajasol Juvasa contará la próxima temporada con 12 equipos. Los clubes no querían, al contrario que en la máxima categoría masculina, que los participantes aumentasen a 14 por el consiguiente incremento de gasto que ello implicaría, de manera que la Real Federación Española de Voleibol (RFEVB) mantuvo el número, aunque aplicó criterios que han generado cierta polémica en un año en el habrá elecciones a la presidencia.

No en vano, habrá ascensos y descensos (al contrario que en la categoría masculina, pese a que el Melilla estaba ya descendido matemáticamente). El Barça, colista, ya estaba sentenciado, pero el Sant Cugat tenía opciones matemáticas de salvación y aun así bajará a Superliga 2, de la que ascienden el Vall D,Hebrón, líder destacado del Grupo B, y el Emevé, que en el momento de que se detuviese la competición iba primero con un punto y un partido más que el Sayre Décimas.

Ahora falta por concretar aspectos de la siguiente campaña, desde las fechas y los protocolos sanitarios a seguir, a las retransmisiones o una posible rebaja en la cuota de inscripción, que por ejemplo es el triple que en la Asobal de balonmano. Toca estudiar fórmulas para que la RFEVB ayude a los clubes, cuyos presupuestos y viabilidad está en el aire por la crisis generada por la pandemia mundial.

En el conjunto nazareno la máxima es ir con "mucha cautela", según el director deportivo, Ricardo Lobato, ya que "aún no se ha cerrado económicamente esta temporada y ya hay muchos obstáculos por delante".

Cabe destacar en este sentido que hay subvenciones en el aire, paralizadas por la pandemia, y se espera que las cantidades por patrocinio mengüen un año más. "Miramos al futuro con mucha moderación. Ahora el 100% de los ingresos, incluso los de taquillas o abonados, de la siguiente campaña están en el aire. Es pronto y no estamos en una situación distinta a la de otros años a estas alturas, aunque sí que hay mucha más incertidumbre", afirma Lobato, que insiste en que con una "inversión moderada cualquier empresa tendría un retorno importante en imagen de marca". "Hay una buena estructura, una cantera que está entre las mejores de España y un primer equipo que es un modelo en la Superliga", añadió.

Y no es un decir. Es una realidad como demuestra el hecho de que el club, pese a lo ajustado de su economía, siga haciéndose cargo de sus jugadoras venezolanas Winderlys Medina y Meriyén Serrano. No pudieron volver a su país antes de que se declarase el estado de alarma y el Cajasol Juvasa sigue asumiendo su alojamiento y manutención. Incluso está tramitando un subsidio, ya que han cotizado en España, para que puedan tener en este tiempo algún recurso más mientras se abre alguna posibilidad para regresar a Venezuela. "No hay vuelos comerciales. Tienen pasajes, pero van aplazando las fechas de su vuelo", señala Lobato, que tiene claro que el club "no las va a dejar solas". "Podríamos plantearnos un año de transición en la liga y tirar con canteranas y gente de la casa sólo, pero las dejaríamos en una situación de indefensión porque no podrían fichar por otro club.Para ello tendrían que fichar en origen y si no regresan a Venezuela no pueden. Deportivamente serían dos grandes renovaciones, pero una apuesta económica importante en la situación que hay. Aun así, lo asumiremos. No podemos dejarlas en la estacada", afirma.

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