Campeona de los pies a la cabeza
Beatriz Palma Vega. Piragüista del Grupo Lipasam, oro en la Copa de España de promesas en 3.000 metros
A sus trece años ya sabe lo que es subirse al podio y conseguir que una medalla de oro le cuelgue del cuello. La Copa de España de Jóvenes Promesas Infantiles en 3.000 metros, celebrada en Pontevedra el pasado 2 de julio, fue un triunfo más para esta joven deportista. Y uno de los más importantes de su emergente palmarés. Beatriz Palma Vega es componente del Club Piragüismo Lipasam de Sevilla desde muy joven. "Empecé la práctica del piragüismo a los 7 años, y a competir a partir de los 8". Su pasión por este deporte le viene de cerca, ya que su hermano mayor comenzó un año antes que ella. "Fue él quién me insistió para que lo hiciera", reconoce.
Beatriz rememora esos momentos en que ya se sabía campeona de la Copa de España: "Veía que llegaba y me sentí muy feliz", responde mientras le asoma una sonrisa tímida por la comisura de los labios, que intenta disimular en vano. Fue su primer campeonato disputado a nivel nacional, pues siempre había competido en aguas andaluzas.
La joven piragüista entrena con su club día sí y día también por las tardes, desde las seis hasta las ocho y media, "excepto en agosto que hay vacaciones", nos aclara Beatriz. Aunque le dedica la mayor parte del tiempo a los entrenamientos, no deja de lado sus obligaciones escolares en el instituto. "Para tratar de compaginarlo, me levanto muy temprano y hago ya los deberes cuando termino de comer. Como los campeonatos suelen ser los sábados, estudio los domingos". El tiempo libre que le resta lo dedica sobre todo a estar con sus amigos, su familia y a descansar un poco.
A su madre, Virgina Vega, le enorgullece recordar lo que sintieron cuando vieron que su hija ganaba la Copa de España en 3.000 metros: "Nos sentimos orgullosos todos, toda la familia, los compañeros, los responsables del club, todos".
Además, Virginia está muy agradecida con la labor de formación que han desempeñado desde el club de piragüismo, sobre todo por parte de anterior gerente, Rafael Pineda."Es de agradecer que el club Lipasam esté formando a niños de la edad de mi hija y no creo que haya otro club con unas instalaciones mejores. Rafael Pineda se ha implicado muchísimo con esta tarea, es una pena que ya no esté", afirma.
El grupo en el que compite Beatriz se caracteriza por su heterogeneidad, pues hay gente de todas las edades, desde los más jovenes hasta los veteranos, que comparten las instalaciones y el equipo del club.
La prioridad de esta joven palista es ahora el deporte y en especial el piragüismo, pero, lógicamente, no descuida su formación pararela para procurarse un buen futuro profesional. Eso sí, que ese futuro no esté muy alejado de su gran afición... "Querría ser profesora de Educación Física, pero si puedo seguiré dedicándome al piragüismo".
Pese al buen palmarés de trofeos y medallas que ya posee, o, como ella lo llama, "su pequeño rinconcito", a Beatriz no se le ha subido el éxito a la cabeza. Quienes bien la conocen, como es el caso de su madre, afirman que es la misma de siempre. Y aunque aún le queda mucho camino y esfuerzo por delante para llegar a competir en los Juegos Olímpicos, por entusiasmo y amor no le va a quedar: "Hay gente que lo deja a la mitad y hay personas que llegan hasta el final. Y si te gusta de verdad, pues es mucho más fácil hacer lo segundo", dice Virginia mientras admiramos el rincón reservado de su habitación.
A finales de julio tiene una nueva cita, nacional también, en Trasona (Asturias), aunque la distancia a recorrer es más corta, 1.000 metros. "Ganar las competiciones nacionales requiere de un gran esfuerzo físico y psíquico", concluye.
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