El Madrid ofrece la Duodécima a la Cibeles
El recuerdo a las víctimas de Londres y a los heridos en Turín marcó el inicio de los actos programados tras la conquista de la Champions frente a la Juventus
La plantilla del Real Madrid, tras un recorrido iniciado en la Comunidad de Madrid, y después acudir a la sede del Ayuntamiento de la ciudad, ofreció esta noche la "Duodécima" a la Diosa Cibeles, a la que, como ya es tradición en la celebración de los títulos, pusieron la bufanda del club.
La comitiva madridista llegó a la Plaza de Cibeles en autobús descubierto, al que se subieron tras salir del colindante palacio de Comunicaciones, sede del Ayuntamiento de Madrid, donde antes les había recibido la alcaldesa de la ciudad, Manuela Carmena.
El autobús, con la Orejona en todo lo alto, antes de entrar a la plaza de Cibeles, realizó una amplia vuelta, pasando por la Puerta de Alcalá, calles cercanas y hacer su entrada por el tradicional recorrido desde la Plaza de Colón.
Ya en la Plaza de Cibeles, lugar tradicional de celebración de los títulos del Real Madrid y cuya fuente de la Diosa se encontraba rodeada por una plataforma del color blanco del equipo, con el lema de "Gracias Madridistas" acompañado del número 12, en conmemoración de las Copas de Europa obtenidas, fueron recibidos por decenas de miles de aficionados que desde hacía horas les esperaban.
Tras bajarse del autobús, con el sonido del himno del club como fondo, los jugadores procedieron a ofrecer, desde la pasarela que rodeaba a la fuente, la Orejona a los aficionados presentes, que corearon los nombres de los integrantes de la plantilla, y del técnico francés Zinedine Zidane.
Y, como es tradición, fueron los dos primeros capitanes del equipo, Sergio Ramos y Marcelo, los encargados de "vestir" a la Diosa Cibeles.
Ambos, primero, alzaron la Orejona sobre la cabeza de la Diosa, para después Sergio Ramos adornarla poniendo con una bandera de España con el escudo madridista alrededor del cuello; y, seguidamente, Marcelo situar una bufanda del Real Madrid sobre su Corona. En medio, uno y otro, la besaron en la mejilla.
Fin de fiesta en el Bernabéu
La fiesta de la plantilla del Real Madrid culminó en el estadio Santiago Bernabeu, con la presencia de cada jugador en medio del habitual espectáculo de luz y sonido, que animó la fiesta.
Con el showman Miki Nadal como maestro de ceremonias, el tramo final de la celebración echó a andar al ritmo de la canción de Luis Fonsi "Despacito". Las luces se apagaron y solo el resplandor de los teléfonos móviles y las imágenes de las pantallas del escenario propiciaban algo de iluminación a la situación.
El año de cada una de las doce Copas de Europa logradas por el club asomaron en medio del tablado instaurado en el centro del césped del recinto.
Fue el momento en el que uno por uno fueron apareciendo, reclamados por Miki Nadal y alumbrados por un magnífico juego de luces. Zinedine Zidane y el resto del cuerpo técnico fueron los primeros en alcanzar el escenario preparado. Después cada jugador. Todos a excepción del portugués Fabio Coentrao, que no acudió a los actos de celebración y al que tampoco se le vio en la fiesta sobre el césped del estadio Millenium de Cardiff.
Cristiano Ronaldo, Marcelo y Sergio Ramos fueron los últimos en ser llamados por el locutor. El portugués fue el más ovacionado. El brasileño apareció con el trofeo de Liga, que también fue ofrecida a la afición. El capitán, Ramos, puso el cierre a la relación de integrantes de la plantilla. Irrumpió con la Duodécima en sus manos y una corona con SR4 inscrita, en su cabeza.
Con el plantel al completo los jugadores elevaron los trofeos acompañados por el "We are de champions" para dar paso a los discursos.
Zidane, que fue manteado por sus jugadores, dio las gracias a todos los aficionados. "Daros las gracias a todos vosotros. Habéis hecho un año espectacular y habéis creído en nosotros siempre. Gracias a todos".
Cristiano Ronaldo empezó tras su peculiar grito. Agradeció a "los compañeros y a los jugadores" interrumpido por el reclamo de los seguidores, que pidieron el "Balón de Oro" para el futbolista luso.
Sergio Ramos recordó que el equipo había logrado "un doblete maravilloso. Valorarlo porque hace mucho que no lo logramos. Un orgullo y me sigo emocionando cada vez. Hala Madrid".
Al final, y tras el espectáculo pirotécnico que alumbró la noche de Madrid, los jugadores dieron la vuelta al terreno de juego, la mayoría de ellos acompañados por su familia, en medio de los aplausos y cánticos de una afición que prácticamente lleno el Santiago Bernabéu.
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