Betis-Huesca | Informe técnico

Necesita muchísimo para vencer

  • El Betis requiere demasiados retoques para tumbar al Huesca, que durante una hora sufrió muy poco en Heliópolis

  • Setién comenzó con cuatro defensores, pero terminó volviendo al dibujo habitual

Así osciló el Betis en su último partido del curso en el Villamarín. Así osciló el Betis en su último partido del curso en el Villamarín.

Así osciló el Betis en su último partido del curso en el Villamarín. / Infografías DDS

Quizás porque sintió que su equipo tuvo más agresividad que de costumbre allí, Quique Setién optó por repetir ante el Huesca el dibujo utilizado siete días atrás en Ipurua, con dos únicos centrales –de nuevo Bartra y Feddal– y cuatro hombres ocupando los costados. Esa fórmula, de todos modos, no mejoró mucho a un Betis al que un día más le costó demasiado doblegar a su oponente.

Los heliopolitanos, que presentaban un once de partida idéntico al de la jornada anterior, sí salieron victoriosos esta vez. Sin embargo, durante al menos una hora inquietaron muy poco al conjunto altoaragonés y terminaron volcados –de una manera casi agónica– en busca de un gol que diese fin a su sequía de triunfos.

En el último tramo del choque, los cambios –acertados– y el hecho de que los maños se quedasen con diez hombres, permitió al Betis llevar el balón a posiciones de remate con mucha soltura.

DEFENSA

Los béticos defendieron en campo propio durante ciertos minutos del tramo inicial, en los que el Huesca quiso atacar con posesiones sostenidas, pero el partido “se normalizó” pronto. Setién dispuso una zaga de cuatro jugadores con Francis y Júnior en los laterales. Y ya bien entrada la segunda mitad, empujado por la igualada de Juanpi, cambió de sistema retirando a Francis y dejando a Júnior como tercer central, abierto a la izquierda.

ATAQUE

Aunque reprodujo el sistema utilizado en Éibar, el Betis dejó a Lo Celso esta vez algo más descolgado de la medular. La conducta del rosarino hizo que el 4-3-3 colindase con un 4-2-3-1. Su forma de picotear en los espacios que había tras Melero o Herrera generó algunas situaciones de peligro para los de Setién. Aunque las más prolíficas llegaron cuando se dejó caer por zonas cercanas a Tello. Las veces que el extremo –o en su defecto Júnior, como aconteció en el primer gol– ganó la línea de fondo fueron las más dañinas para el Huesca. No obstante, si el equipode Francisco no pasó más apuros en la primera hora de juego fue porque ni Kaptoum ni Guardado fueron capaces de filtrar el balón con regularidad hacia compañeros más avanzados.

Esa dificultad hizo muy espeso al Betis, que mejoró cuando Carvalho sustituyó a Francis y pasó a formar con carrileros y doble punta. El portugués, más sensible con el cuero que sus otros dos compañeros, ayudó al equipo a romper líneas y avanzar hacia el área de Jovanovic. Y la expulsión de Pulido terminó de allanar el camino a los de Setién, que terminaron asediando.

VIRTUDES

El arrojo y la entereza emocional fueron el aspecto a destacar en un Betis que hace muchas jornadas que no batalla por ningún objetivo. A pesar de la escasísima entrada del Benito Villamarín, los de Setién persiguieron los tres puntos hasta el pitido final.

TALÓN DE AQUILES

Dejaron que desear las constantes permutas de Kaptoum y Guardado, que en muy pocos tramos del partido pudieron distribuir el juego con finura. También la falta de puntería de Jesé o Loren, una tara que se ha extendido durante toda la campaña.

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