Ronaldo tampoco luce de '9'
Grupo G · Portugal-Brasil
El planteamiento de Queiroz desplaza a la estrella lusa muy solo al centro de la delantera. Lo mejor, no vio la amarilla que lo hubiera dejado fuera de los octavos de final.
Tampoco brilló como 9 en el mejor escaparate posible. Cristiano Ronaldo sigue sin aparecer como debe en Sudáfrica tras el partido contra Brasil, en el que estaba en juego el primer puesto del grupo y en el que la posición en la que lo alineó su técnico privó a la galería del que hubiera sido uno de los duelos más bonitos del Mundial: el madridista con el lateral derecho brasileño Maicon.
Los cambios en el once titular de Queiroz han empujado a la estrella lusa desde la banda izquierda al centro del ataque -una posición donde ya había jugado en el Manchester- y al malaguista Duda del banquillo al césped. El potencial de la banda derecha de Brasil, con Alves como sustituto de Elano, unido al fútbol de contención que planeó el técnico portugués, convertía en mala opción de Cristiano en su posición habitual. Había que tapar a Maicón con alguien más acostumbrado a defender y no malgastar su mejor baza.
La consecuencia más inmediata del planteamiento: Ronaldo sin apoyos peleándose arriba con Lucio, Juan, Gilberto Silva, Felipe Melo y todo el que apareciera. El último cuarto de ataque portugués era una isla desierta con el madridista como náufrago donde aparecía muy de vez en cuando el aliento de Danny, Tiago o Meireles.
A pesar de su soledad, Cristiano, como es habitual, ha sido lo más peligroso de su selección. Pero eso en un equipo que -excepto el festival que se dio ante un rival menor como Corea del Norte- genera pocas ocasiones, no es ningún mérito. En las faltas, muy lejanas, tampoco encontró hoy fortuna.
Dos arrancadas suyas en la segunda mitad han sido las dos mejores opciones de Portugal. La primera, como acostumbra, desde la izquierda en balón largo de Coentrao que Lucio le quitó de la bota izquierda cuando se disponía a ponérsela a Danny, que esperaba sólo en el área pequeña para empujarla a la portería de la Julio César. La segunda llegó en una pelota robada con insistencia a Lucio. Pese a ser acosado por cuatro rivales, el balón salió rechazado al punto de penalti, donde Meireles remató y se encontró con el guante del meta amarillo.
Visto el panorama, lo mejor del partido para el portugués ha sido que ha salido sin ser amonestado. Se hubiera quedado fuera por acumulación de tarjetas de los octavos, en los que todavía no conoce rival y que pueden ser su última oportunidad de justificar su pugna por el cartel de mejor jugador del mundo, en la que por ahora Messi Messile gana de nuevo sin discusión.
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