Sevilla Atlético-Salamanca (1-1): Un golpe de suerte salva un punto y la efemérides

Estreno Perotti empata de penalti en la prolongación un partido que el filial tenía perdido desde que se quedó con diez

Gesto de intranquilidad de Fermín Galeote durante el partido.
Gesto de intranquilidad de Fermín Galeote durante el partido.
Jesús Alba / Sevilla

08 de septiembre 2008 - 05:02

Salvado en la campana y cuando la segunda derrota era ya un hecho, el Sevilla Atlético sumó su primer punto de la campaña con una pizca de fortuna y también -por qué negarlo- su cuota de mérito, aunque ésta resida en la capacidad para evitar la puntilla con un hombre menos y no perder la fe de, con las naves quemándose en alta mar, merodear una jugada que salvara los muebles en un día en el que estaba feo fallar. Se conmemoraban los cincuenta años de la inauguración del estadio y el filial, con uno menos y perdiendo desde el minuto 76, llegaba a la prolongación con la papeleta premiada. Un forcejeo en el área entre Cala y Botelho tuvo el veredicto de Ceballos Silva favorable para el Sevilla. Perotti tenía que marcar el penalti y lo hizo.

Un premio inesperado para este remozado Sevilla Atlético que se presentó con muchas caras nuevas y provocando cierta curiosidad en la afición el debut del jugador que llegó por sorpresa en el último día del plazo de inscrpciones. Cabral fue titular formando pareja de pivotes con Ismael ante la baja de Cordero y el suizo de origen caboverdiano mostró maneras interesantes en la colocación y en el robo, aunque se enredaba una vez la pelota era suya y dificultaba la fluidez del juego de ataque. Ismael, otro hombre de muchísimo sentido táctico pero con poca tendencia a mirar arriba, tampoco le ayudaba. Sólo la vía argentina por fuera, con Perotti y Armenteros, daba salida al juego sevillista ante un Salamanque se iba quitando miedos.

El Sevilla iba desinflando poco a poco el globo de sus ocasiones. La primera la tuvo Igor. El brasileño no aprovechó una buena apertura de Perotti al preferir un disparo que se le fue alto a una penetración que quizá hubiese hecho más daño. Esa jugada y una buena acción de Armenteros que acabó con un punterazo que rozó el poste fue lo más positivo del filial antes de que llegara la jugada de la expulsión, un tanto rigurosa, de Óscar Ramírez, al revolverse con el lateral Botelho.

Que un equipo se quede con un hombre menos siempre suele traer consecuencias en los dos equipos. Galeote trataba de que aquello no fuera la vía de agua que se encontró en Albacete y reestructuraba el esquema dándole una vuelta de tuerca a la polivalencia de Ismael, quien se ubicaba en el lateral derecho hasta la salida de Víctor Díaz. Y el Salamanca iba creciendo en autoestima al ver que los balones no eran igual de divididos que antes. Antes del descanso ya avisó en un córner botado por un viejo conocido, Salva Sevilla, y en la reanudación daba un paso adelante dispuesto a hacer lo posible por llevarse el partido. El sistema defensivo nervionense comenzó a sufrir entonces. Un control orientado de Miku en el área que evitó con los pies Vargas, un balonazo de Totti al larguero y una volea de Cohen que pegó en su compañero Miku casi en la raya con Vargas batido eran suficientes pistas como para pensar que la situación empezaba a girar claramente a favor de los charros, quienes ya controlaban el balón, los rechaces y el ritmo del partido. Estaba en su mano tener la paciencia, el oficio y la calidad necesarios para dar el zarpazo final a un equipo que ni el momento histórico que vivía el escenario del choque le servía para compensar las deventajas con las que se veía en el terreno de juego. Porque no era sólo el estar en inferioridad, sino que no encontraba en el campo al hombre idóneo para subir el balón arriba. Sin la fiabilidad de Jonathan (ya no está en la plantilla) y sin la clarividencia de Cordero, el Sevilla Atlético era un equipo plano en tres cuartos de cancha hacia delante. Ni Cabral ni Ismael subían esos diez metros clave ni hilaban juego de ataque. El Salamanca se sentía más cómodo y lo que todos esperaban llegó a falta de quince minutos. No hubo error aparente, las marcas no se habían desajustado. Sólo una incursión de un jugador a pierna cambiada y un zurdazo, de Cohen, que sorprendió por la misma escuadra (la contraria además) a Vargas.

Pero el Salamanca no remató a su enemigo y el destino premió a quien no bajó los brazos y se fue a la desesperada arriba. Buscando el mástil de Pouga, el filial avisó con un tiro de Perotti antes de ese forcejeo entre Cala y Botelho. Varias manos rebotaron en el balón y el árbitro abrió la luz al Sevilla Atlético.

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