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Un aldabonazo ante la afición que refuerza al grupo

  • El 4-0 y la fiesta del derbi deben tener su efecto positivo en los próximos compromisos ligueros

La sonora goleada que el equipo de Unai Emery firmó ante el eterno rival en la vuelta de los octavos de final de la Copa y los efectos que tuvo en la afición de cara al exterior también tiene unas consecuencias beneficiosas para el equipo en la intimidad del vestuario.

El impulso moral que este aldabonazo de carácter histórico en la máxima rivalidad sevillana tiene de cara a la búsqueda de los objetivos en la Liga debe tener un efecto positivo en los próximos partidos. El tremendo éxito en una eliminatoria de Copa con muchas aristas y que acaba solventada con un 6-0 global refuerza la cohesión del grupo, que sigue alternando decepciones fuera de casa con solventes demostraciones de fuerza en el Sánchez-Pizjuán.

Aparte de la reafirmación del proyecto, Emery pudo sumar para la causa a algunos futbolistas. El primer nombre destacado es José Antonio Reyes, clave y dinamizador otra vez de un derbi con un gol muy madrugador y una facilidad para desequilibrar que recordaba al de sus mejores tiempos. Pero no sólo fue el utrerano, N'Zonzi ganó crédito de cara a una afición que había sido muy exigente con él y Kakuta dio su primer partido serio coronado con un gol que lo coloca en otra posición en la dinámica de rotaciones del entrenador.

La fiesta del martes ofrece múltiples bondades que deben tener su efecto en próximos compromisos. Sólo la actuación de dos jugadores que no se enchufaron y que, por la ficha que perciben y la inversión realizada, deben marcar las diferencias pueden ir a la carpeta de elementos estridentes. Konoplyanka y Llorente no estuvieron a la altura en una noche con todo a favor y que no empañó ni los comentarios de la afición con algunos jugadores a los que les ha tomado manía no se sabe muy bien por qué.

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