Iberostar Tenerife-Coosur Real Betis | La crónica Quemado en el momento caliente (77-73)

  • El Betis cae en Tenerife lastrado por la falta de un líder, sus malos ataques en los instantes claves y, otra vez, el dispar criterio arbitral

Ndoye pelea con Shermadini por un rebote. Ndoye pelea con Shermadini por un rebote.

Ndoye pelea con Shermadini por un rebote. / E. Cobos (ACB Photo)

En Tenerife otra vez la moneda salió cruz. Otro final ajustado que se le escapa al Coosur Betis, esta vez por 77-73, en un partido en el que hizo muchas cosas bien para llegar al final con opciones, pero las limitaciones de una plantilla con carencias (dos jugadores no se levantaron del banquillo), malas decisiones en los momentos calientes, la falta de un líder y el dispar criterio arbitral, tónica toda la temporada, acabaron con las opciones del conjunto de Curro Segura. Y eso que al inicio del último cuarto cuando los locales abrieron una pequeña brecha de nueve puntos (64-55) parecía todo perdido, con Feldeine desaparecido, poco acierto exterior y Ndoye bajo mínimos ya tras un buen primer tiempo. Pero el equipo tiró de orgullo y de los triples de Campbell para llegar al final con opciones hasta que una rigurosísima antideportiva de Ouattara sobre Doornekamp a pocos segundos del final enterró cualquier opción de sorpresa.

El arbitraje es difícil, pero la tecnología ayuda. Cuando aun con ella se falla, pensar mal es lícito ya. Porque no sólo fue esa acción. En nada quedaron un triple de Harrow anulado por una falta previa, una falta en ataque de Fran Guerra sobre Campbell o todas esas personales en la lucha por el rebote que caían siempre del mismo lado. Lo peor, sin embargo, es tratar de compensar para salir airosos y tras un agarrón claro de Sergio Rodríguez sobre Ouattara, calificada como antideportiva, el conjunto verdiblanca se colocó a tiro (72-71) con el acierto del alero y un triple de Feldeine que volvió a aparecer desde su triple en el primer cuarto. Escaso bagaje para el llamado líder. El partido en un puño. Falta de Ouattara y revisión. Una más en un choque que se fue hasta las 2:15 horas. Y después de mucho tiempo de deliberación, otra vez, la decisión marcó de nuevo el choque con otra antideportiva que, cuanto menos, es más que dudosa porque el balón anda por medio. A Curro Segura se lo llevaban los demonios, sabedor que ahí se le fue un partido ante un buen rival al que tuvo contra las cuerdas y no supo ni pudo noquear.

Los malos ataques en los momentos calientes, con Feldeine y Ouattara tirando de individualidades, yendo solos a la guerra, cuando el equipo había movido bien la pelota casi todo el duelo, o un ataque sin premio después de hasta cuatro rebotes ofensivos con 70-66 son demasiadas facilidades para un Iberostar que necesita muy poco para sumar. Porque si Shermadini, bien defendido por Ndoye, no aparece, está Marcelinho para mandar. No supo el Betis frenar las acciones del base tras el bloqueo directo. Se conectó el brasileño tras un mal arranque y llevó a los suyos a un sufrido triunfo decidido al final con esa antideportiva de Ouattara con el 74-73. Antes, con 74-71, el Betis fue poco ambicioso y buscó la personal en su ataque, a pesar de que debía saber, todo el mundo lo sabía, que en el juego de intercambios de personales tenía más que perder que ganar.

Niang pugna por el balón con un rival. Niang pugna por el balón con un rival.

Niang pugna por el balón con un rival. / E. Cobos (ACB Photo)

Hizo muchas cosas bien el Coosur Betis durante buena parte del encuentro, desde atacar con paciencia y moviendo bien la pelota a defender con agresividad y cerrar su aro. Impedir que el rival corriera era una premisa y siempre que lo consiguió le fue bien al conjunto sevillano, apoyado en un Ndoye gigante en la pintura ante el que Shermadi no, el jugador más valorado de la ACB, no se encontraba nada a gusto. El senegalés se impuso de inicio al georgiano en ambas zonas, anotando con facilidad y mandando en el rebote. Pero estaba demasiado solo y salvo las apariciones de Kay, pocos acompañaban en el ataque verdiblanco.

Atrás la preocupación era doble. Minimizar a Shermadini e imponer un ritmo más pausado al choque, ya que en cuanto se aceleraba le iban mal las cosas. Mal porque Salin demostró que si su equipo corre encuentra muchos medios de anotar y mal porque la locura no le va bien a este Betis en el aspecto ofensivo. La primera vez que pudo correr Salin enchufó un triple, el primero de los tres que anotó en los 20 minutos iniciales. Trató de sorprender Vidorreta con Cavanaugh de alero ante la baja de Dani Díez, pero el ala-pívot estadounidense no fue un factor diferencial. Tampoco Feldeine, que se empequeñeció tras su primer triple saliendo del bloqueo. Tres puntos en el primer tiempo y para de contar.

12 puntos más desde la personal anotó el Tenerife, con 24/27 frente al 12/15 verdiblanco

Pero estaba Ndoye. Tiene pívot el Betis desde el principio de temporada por una vez desde hace mucho tiempo en ACB. Acertado incluso desde la personal, suyos fueron los primeros 10 puntos de los 15 del cuadro sevillano, pero necesita coger aire en el banquillo. Niang perdió la primera bola que tocó, pero el Iberostar no estaba cómodo, ni con Marcelinho ni con Fitipaldo en la dirección y los de Curro Segura lanzaron en este primer cuarto su declaración de intenciones (14-20). El tremendo enfado de Vidorreta activó a su tropa, que elevó su agresividad atrás, todo lo que le permitieron los colegiados, para impedir que el Betis conectase con sus interiores por dentro, que hacían daño con un perímetro en segundo plano.

Entró Ndoye y en la primera acción paró a Shermadini, sacándole poco después la segunda falta personal que lo llevó al banco. Seguía mandando el equipo verdiblanco (21-28), pero los locales encontraron la manera de meterle mano a la defensa bética, como Estudiantes supo pararlo con una zona: bloqueo directo y continuación. Ya fuese terminando Marcelinho con el tiro de la casa a una pierna, aprovechando la permisividad de Campbell, o conectando con el pívot, los puntos empezaron a caer, lo que unido a la precipitación hispalense permitió a los locales irse al descanso (35-34) por delante por primera vez desde el 4-2.

Salin lanza ante Feldeine. Salin lanza ante Feldeine.

Salin lanza ante Feldeine. / E. Cobos (ACB Photo)

Poco cambio el guión en el segundo tiempo. Falta en ataque de Feldeine en la primera acción, muestra de su desconexión, Niang haciendo aguas en defensa, con Fran Guerra haciéndole un traje y sin un referente claro ofensivo en el Betis que asumiese responsabilidades. Sacaba petróleo el Iberostar en ataque, como en una acción que a punto fue robo de los verdiblancos y se convirtió en el primer triple de Sergio Rodríguez. Castigaban los tinerfeños cada error de un Betis que, pese a los problemas en ataque, se mantenía por su nivel defensivo, aun lastrado por las malas decisiones en los finales de cuarto.

En los últimos 10 minutos Marcelinho se echó al equipo a su espalda con Shermadini en el banquillo por su cuarta personal. No supo aprovecharlo el Betis, que parecía jugar acelerado al verse por detrás en el marcador aunque quedaba tiempo. Cuatro tiros cerca del aro y palmeos quedaron en nada con 70-66 y Marcelinho respondió con dos puntos más. Con 72-66 entraron las prisas. Malos ataques de Feldeine y Ouattara yendo solos contra el mundo. Nadie pudo la pausa que requería el momento. Y aun así, como en Murcia o frente a Estudiantes, el espíritu guerrero del equipo le dio una vida extra con la clara antideportiva de Sergio Rodríguez sobre Ouattara. Faltó cabeza después, porque la ley de la compensación sobrevolaba el Santiago Martín y acabó condenando de nuevo a un Betis al que la mejora no le dio para asaltar Tenerife, quemado en los momentos calientes.

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