Coosur Real Betis 82-81 Herbalife Gran Canaria

El triunfo de la esperanza (82-81)

  • El Betis gana en un competido y tenso partido al Gran Canaria levantándose siempre que se puso el marcador cuesta arriba

  • Harper tuvo tiros libres para llevar el duelo a la prórroga, pero falló el segundo y el Betis sale del descenso

Jerome Jordan trata de lanzar ante Beirán y Bourousis. Jerome Jordan trata de lanzar ante Beirán y Bourousis.

Jerome Jordan trata de lanzar ante Beirán y Bourousis. / Víctor Rodríguez

Explosión de alegría en San Pablo. En el banquillo, con Niang corriendo por la pista como un loco. En la grada, que apoyó como nunca y gritó todo lo que pudo, y más, para que Harper fallara el segundo tiro libre (82-81). Lo hizo y el triunfo se quedó en un San Pablo que apretó y para un equipo que creyó siempre en sus posibilidades ante el Gran Canaria. Nunca se rindió, pese a las faltitas machaconas que pitaban los colegiados ni verse 10 puntos abajo. La moneda, por una vez, salió cara después de tantos dolorosos reveses. Ya era ahora. Y con esta victoria, la de la esperanza, el Coosur Real Betis sale del descenso. Sus majestades los Reyes Magos cumplieron el deseo de más de uno.

Pero hubo mucho que sufrir. No era para menos con el rival que había enfrente, que encima se estaba jugando la Copa. Y todo se decidió en un tenso final. Había mucho en juego. El Betis se repuso de un mal inicio de tercer cuarto en el que los canarios amagaron con romper el partido (39-49). Pero desde la defensa, de nuevo, el cuadro hispalense se metió en el choque para no despegarse más para entrar en el último cuarto sólo dos puntos abajo (54-56) y porque Slaughter no tuvo la determinanción para encarar el aro que tuvo Brown el sábado frente al Estudiantes en Miribilla. A partir de ahí el duelo estuvo siempre en un pañuelo. Con Oliver dirigiendo en la pista e imponiendo su experiencia y sumando puntos importantes y Niang haciéndose gigante en la pintura. Slaughter encontró el camino de la canasta, penetrando y parándose para lanzar y puso el 72-66, pero Cook no se rindió. Dos triples suyos siguieron a uno de Burjanadze y después Costello se animó también.

El Gran Canaria sumaba de tres en tres y todo estaba en un pañuelo. Con 79-78 Niang capturó un rebote decisivo y se llevó un golpe de Costello con 13 segundos sólo por delante. El pívot mareado, no pudo ir a la línea de tiros libres. Entró Oliver, que no falló. Jugada maestra. Pero quedaba aún mucho por cortar y el carrusel de faltas decidió. Antes a Costello le regalaron dos tiros ante Borg, que saltó con limpieza y con los brazos en el aire, pero sólo sumó uno; Oliver volvió a acertar, pese a un parón en la mesa difícil de entender, y Cook no falló después; sí Sipahi, que sólo anotó un tiro: 82-80. Tocaba defender un ataque de cinco segundos y con 0,8 segundos de margen los colegiados pitarn falta de Pablo Almazán sobre Harper, cuando el granadino tenía los pies plantados y el norteamericano se enganchó con él. El primero, adentro. El segundo no y San Pablo explotó de alegría con un triunfo merecido que saca a su equipo de los puestos de descenso para empezar el año con buen pie.

Whittington abandonó el partido en el primer cuarto por un esguince de tobillo y está pendiente de pruebas

Llegó con vida al descanso el Coosur Betis tirando de arrestos en defensa. Porque el encuentro no empezó nada bien. Otra vez con una marcha menos que el rival, la cosa pintaba mal mediado el primer acto cuando a golpe de triples y buenos movimientos de balón con los de Fotis Katsikaris encontraban siempre a un jugador liberado, los visitantes amenazaron seriamente con despegar con un peligro 6-18 en apenas cinco minutos. Demasiados puntos encajados en un suspiro. La entrada de Oliver por un Sipahi que no arranca le dio aire a su equipo con una asistencia desde el perímetro hasta debajo de la canasta de la que el turco podría aprender y un par de canastas que capearon el chaparrón.

Pero los insulares seguían a lo suyo, usando el tremendo fondo de armario a disposición, mientras Jerome Jordan, enfrente, anotaba su primera canasta como verdiblanco. mucho más aportó el pívot, como presencia interior y rebote, aunque en ataque las cosas no funcionaban. El mejor conjunto en triples de la liga cerraba el primer cuarto con un pírrico 0/1 (por el 4/7 canario) y Whittington se marchaba a los vestuarios lesionado en la lucha por un rebote con un Bourousis que estaba en todas las guerras bajo los aros usando sus codos como armas.

Oliver avanza con la pelota ante Rabaseda. Oliver avanza con la pelota ante Rabaseda.

Oliver avanza con la pelota ante Rabaseda. / Víctor Rodríguez

Slaughter arrancó el segundo cuarto con dos fallos consecutivos en tiros de media distancia. No está el escolta acertado y quizá habría que darle más responsabilidades en la dirección. Fue Almazán el que acercó un poco más a los suyos metiendo una intensidad (y alma) extra en defensa y los colegiados encendieron los ánimos de una afición que apretaba desde la grada señalando unos pasos a Jordan en el step back (canasta anulada) y después con una falta en ataque más que dudosa. A Curro Segura se lo llevaban los demonios en el banquillo y era avisado de técnica. Y Oliver aplaudía dando ánimo a sus compañeros, aunque el sentido de suacción era claramente otro.Entre unas cosas y otras, el Gran Canaria volvió a estirarse con un 2+1 de Burjanadze que falló el adicional pero tras el rebote en ataque Okoye volvió a anotar (20-30). Almazán, en el minuto 16, por fin abrió la lata desde el perímetro y Obi le cogió el gusto. El Betis llegaba al partido tarde, pero lo hizo. Dos alley oops calcados y seguidos entre Sipahi y Niang espolearon al público y Slaughter por fin vio cómo un lanzamiento enraba para empatar el duelo (35-35), antes de que Niang pusiese a los locales por delante aprovechando sus brazos para ganar la batalla aérea. Era el momento del Betis, pero lo del rebote es sangrante. Radicevic erró dos tiros libres, pero tras el segundo la captura fue para los insulares, que golpearon fuerte primero con un 2+1 Harper y después con un triple de Shurna. Poco dura la alegría en la casa del pobre y al descanso, 37-41.

A partir de ahí, a la guerra. Los jugadores verdiblancos no le dieron nunca la espalda al encuentro, ni cuando al inicio del tercer acto los visitantes amagaron con romper el duelo. Apareció un Slaughter que hizo de líder sin arrugarse, un excepcional Oliver para seguir impartiendo cátedra a sus 41 años, Almazán dejándose el aliento en defensa y unos pívots que empiezan a ser un factor determinante en este equipo, con Jerome Jordan muy activo y Niang resolutivo. Se levantó pese a tener todo en contra. Y en un final ajustado, igual que otras veces se hizo una mala gestión es justo ahora también apuntar todo lo contrario en un triunfo que reactiva la esperanza bética.

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