Crónica del Tomares - Osasuna Ni todos a una pudieron con Osasuna (0-6)

Ale Jiménez y Sica pugnan por el balón con Brandon. Ale Jiménez y Sica pugnan por el balón con Brandon.

Ale Jiménez y Sica pugnan por el balón con Brandon. / Antonio Pizarro

El fútbol durante la pandemia está siendo a través del televisor. Las gradas se rellenan automáticamente para que el espectador crea que hay personas allí sentadas. Este martes, en el Estadio de la Cartuja, 400 fueron de verdad. Tocaron las palmas a compás de verdad y sus protestas al linier no podían ser más sentidas. Junto a sus jugadores vivieron el sueño de la Copa, del que ayer despertaron en siete minutos. Kike Barja, en el minuto 23, y Facu Roncaglia, en el 30, fueron los encargados de materializar la gran diferencia futbolística entre la primera división del fútbol español y la quinta. Aunque Álvaro Pizarraya, el espigado portero del Tomares, mantuvo las esperanzas durante el tramo inicial con sus meritorias paradas.

Pero el partido comenzó para los tomareños mucho antes. Después de comer, vecinos del pueblo acudieron al Municipal de San Sebastián, la casa del club, para despedir a los suyos. El autobús, escoltado por policías en moto, retumbaba. Los jugadores cantaban Se parece más a ti, un éxito de principios de siglo.

La fiesta se trasladó horas más tarde al aparcamiento de la Cartuja, donde se multiplicaban las bufandas rojas y amarillas, con los colores de los dos equipos. Algo tan sencillo y a la vez complicado en este 2020: ambiente de fútbol. Dentro, la realidad era diferentes: acceso escalonado, pruebas Covid en los vomitorios o innumerables repeticiones por megafonía de mensajes para que se mantuvieran las distancias en la única grada que se ocupó.

La afición del Tomares en el Estadio de la Cartuja. La afición del Tomares en el Estadio de la Cartuja.

La afición del Tomares en el Estadio de la Cartuja. / Antonio Pizarro

En lo futbolístico, el partido fue un monólogo de Osasuna, que no tuvo piedad del conjunto aljarafeño. Los rojillos sometieron a los auriazules a un carrusel de ocasiones desde el pitido inicial. Y marcaron media docena de goles que pudieron ser varios más. Al Tomares se le hizo el verde de la Cartuja enorme y los suplentes del Osasuna lo aprovecharon para reivindicarse ante su entrenador. A ello se le sumó una expulsión a principios del segundo tiempo, que empinó aún más la cuesta arriba copera. Una aventura que comenzó en octubre en la Copa Andalucía de Marbella y acabó ayer bajo los focos de la Cartuja, pero con la cabeza alta.

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