Un estreno de Liverpool a Heliópolis

El ilerdense revive con el Betis sensaciones que ya sintió en Inglaterra · La apuesta por la cantera, decisiva para continuar

Miki Roqué posa con dos balones en la ciudad deportiva.
Miki Roqué posa con dos balones en la ciudad deportiva.
Samuel Silva / Sevilla

15 de octubre 2010 - 05:02

Miguel Roqué Farrero (08-07-1988, Tremp, Lérida, España) representa a parte de esos jóvenes que se lanzaron a la aventura en Inglaterra. Su destino, el Spanish Liverpool de Rafa Benítez, le sirvió para conocer las interioridades del fútbol profesional, algo que ha empezado a revivir en Heliópolis. "He vivido cosas parecidas a éstas cuando debuté con el Liverpool. Esto provoca que vea las cosas más fríamente, lo analices todo y que cuando te llega una oportunidad de ésta la sepas valorar incluso más. Todo lo que tengo detrás son cosas que me suman y me han ayudado a madurar antes", reconoce Miki Roqué, su nombre futbolístico, cuando se le pregunta por ese crecer prematuro que vivió en su persona.

Y esa madurez ya se le vio en Las Palmas. "Parecía que llevaba con nosotros desde el principio, como está ocurriendo con casi todos los canteranos", señaló ayer Dorado sobre su posible compañero mañana en la defensa. Con 16 años, Miki cogió el petate y se marchó a Liverpool, una decisión trascendental en su vida. "Fue un cambio muy grande, pasé de entrenar con los juveniles del Lleida a hacerlo con Gerrard, Xabi Alonso y compañía muchos días. Fue un cambio brutal que a veces es difícil de asimilar. A los 18 años debuté en la Champions, una cosa que uno piensa que nunca le puede llegar. Me encontré allí en ese momento y fue una cosa muy grande. Todo eso me ayuda a sentirme más maduro aunque tenga 22 años", apunta el joven central, que incluso guarda en su interior una anécdota que le ayudó a ver la vida de otra manera: "Cuando llegué, en mis primeras semanas en Inglaterra, yo tenía unas botas, unas Adidas de un modelo un poco anticuado que usaba en Lérida. Morientes me vio con esas botas y me dijo, 'dónde vas con eso'. Le dije que yo iba con lo que podía, que no era como ellos. Cuando acabó el entrenamiento, me pidió que lo acompañase y llamó a un amigo para pedirle un par de botas. Yo pensaba que Morientes conseguiría lo que quisiera, pero lo pidió como un gran favor. Fue un gesto que nunca olvidaré, que un jugador como Morientes, que había ganado Copas de Europa, hiciera algo así para mí me dio un ejemplo de la calidad de algunas personas. Esto te hace ver que si puedes ayudar a alguien en la medida que puedas debes hacerlo, porque yo en ese momento lo agradecí mucho".

Pero no todo ha sido tan sencillo para Miki. Tras debutar en Champions con el Liverpool, llegó la parte dura del fútbol, con cesiones en Oldham Athletic y Xerez, donde su nombre pareció quedar en el ostracismo. "Con 18 años debuté en la Champions y cuando pensaba que me podían llegar más oportunidades, hubo algún problema en el club. Se cambió gente, se fue Paco Herrera, que era quien había apostado por mí, entró otra gente en la secretaría técnica y nuevos jugadores. Los que quedábamos de esa época nos fueron mandando cedidos. Ahí vi que se me acababan las cosas allí y que tenía que buscármelo por otra parte. Me fui al Xerez y luego a Cartagena", admite el catalán, que apostó este año por seguir en Heliópolis, pese a que no tenía garantizado jugar con el primer equipo: "El míster fue claro conmigo y me dijo que podía quedarme y que necesitaba verme. Al final tomé la decisión porque lo que quería es jugar en el Betis, no podía irme a otro club mejor que éste y sabiendo que jugaría con el B".

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