Estos guerreros no están para la lucha

Squillaci fuera de forma, Duscher y Renato a ritmo de cuarentones... la inconsistencia física se unió a la escasa moral

Estos guerreros no están para la lucha
Juan Antonio Solís

21 de marzo 2010 - 05:02

A la quebradiza moral con que acudía a la batalla (porque Pochettino planteó el partido como eso, como una batalla) se unió la alineación de Jiménez, con Squillaci fuera de forma, Duscher y Renato jugando al ritmo de cuarentones y Zokora haciendo la guerra por su cuenta. Añadan a eso que Kanoute, que fue el único punta, actuó la primera mitad muy lejos del área y que tanto Navas como Capel se lesionaron, agítenlo todo y tendrá el indigesto brebaje que ayer fue el juego sevillista.

Defensa

Volvían los centrales franceses después de muchas semanas sin que coincidieran en el eje de la zaga. Y bien que lo acusaron. En la primera acometida del Espanyol, no se coordinaron al defender un centro colgado desde la derecha, ambos fueron al primer palo, donde esperaba Luis García, y se olvidaron de Osvaldo, más atrás. Adriano llegó tarde al cierre y nada pudo hacer ante el corpulento delantero, que cabeceó a placer.

El guión dictaba que el Espanyol salía dolido, el Sevilla también y que el que diera primero haría un daño extra al otro. Y así fue. El Sevilla quedó aturdido por el repentino gol, mientras que los periquitos se enardecieron. Los balones divididos cayeron de lado blanquiazul, del que se empleaba con más determinación. En la segunda parte, el desorden se terminó de desatar atrás, con la línea muy descoordinada ante los dinámicos mediapuntas locales.

Ataque

Con Kanoute como hombre más adelantado, resultaba vital el papel de Renato para juntar las líneas, para enlazar juego entres cuartos de campo. Pero el brasileño apenas apareció en esa zona, ayer muy caliente por la agresividad del Espanyol, y obligó a Kanoute a retroceder para entrar en contacto con la pelota. Lo hizo y a veces la ganó como él sabe, pero echó de menos a alguien más adelante para dar continuidad a la jugada: él era el destinado a fijar los centrales ayer.

Tras el descanso, Perotti y Acosta trataron de enlazar con Kanoute, pero todo se perdía en el área.

Virtudes

Perotti no bajó los brazos jamás.

Talón de aquiles

Ayer no estaba para la lucha. Antes, jugara bien o mal, era consistente. Hoy es un castillo de arena. Parece que Jiménez entrega la cuchara.

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