La maldición de Balaídos

Celta | betis · el otro partido

Emana cae lesionado en el mismo estadio en el que la Liga pasada el Betis perdió a Sergio García · El camerunés sufre un fuerte esguince en el tobillo derecho

El Betis se trae un positivo empate 1-1 de Balaídos gracias a un gol de Rubén Castro. / LOF
El Betis se trae un positivo empate 1-1 de Balaídos gracias a un gol de Rubén Castro. / LOF
Samuel Silva / Vigo / Enviado Especial

08 de noviembre 2010 - 05:02

Como si se estuviera en el día de la marmota, el destino ofreció ayer un serio revés al Betis, nuevamente en Balaídos. Si la temporada pasada fue Sergio García quien cayó lesionado, provocando la frustración de Víctor Fernández, ayer le tocó a Emana. El camerunés se disponía a rematar a la red un gol cantado tras asistencia de Rubén Castro cuando su pie golpeó el césped, la pierna se quedó atrancada y todo el peso de su cuerpo recayó en el tobillo derecho. ¿La consecuencia? Un fuerte esguince que obligó a que Emana abandonase el estadio en muletas y, a la espera de las pruebas a las que se someterá hoy, estará al menos dos semanas apartado de los terrenos de juego.

Galicia es tierra de meigas. Y parece que las mismas juegan contra los intereses del equipo verdiblanco en forma de lesión. No es jugador Emana tendente a las lesiones, salvo esas gastroentiritis que sufre en ocasiones a mediados de semana, por lo que sus gestos de dolor sobre el césped de Balaídos elevaron la preocupación. Nada más llegar el doctor Santiago Pérez Hidalgo y el masajista José María Montiel al lugar donde se encontraba el camerunés, los temores se confirmaron. Solicitud de cambio y Juande que se preparaba para saltar al césped.

En principio, la lesión del camerunés no reviste la gravedad de aquella de Sergio García, que lo dejó fuera para lo que quedaba de campeonato, pese a sus apariciones testimoniales en las dos últimas jornadas. Pero con las lesiones de tobillo siempre se debe mantener la prudencia, por aquello de que las recaídas son malas consejeras.

"Se le ha quedado el pie atrapado en el césped, pero hasta que no le hagamos los exámenes médicos no podemos concretar. Eso sí, no parece una lesión grave, así que puede que esté en dos semanas", manifestó Pérez Hidalgo, quien, en un principio, se temió algo peor: "Por la manera en la que se produjo la acción temíamos que fuera algo de rodilla, que podría haber sido más grave".

El propio Emana le quitaba trascendencia al asunto. Con su habitual sonrisa, el camerunés recibía las atenciones de todos, incluido el presidente, Jaime Rodríguez-Sacristán, que sí regresó con el equipo. Incluso en el aeropuerto de Barajas, donde el equipo llegó al filo de las siete de la tarde para coger el avión que lo llevara a Sevilla, el utillero José Manuel Acuña se hizo de una silla de ruedas para desplazar a Emana por esa T4 que parece no tener límites. "He metido la pierna y se me ha quedado cogida en el suelo. He sentido mucho dolor, pero hay que esperar a mañana a conocer qué tengo", afirmaba el camerunés, que incluso bromeaba con la jugada: "Pude marcar el gol de la victoria y mira cómo estoy ahora, con el tobillo inflamado. Son las cosas que tiene el fútbol". Pepe Mel se lo tomaba con filosofía. Ahora que empezaba a contar con un Jorge Molina más afinado, aunque aún le falta ritmo de competición, pierde a otro integrante de la delantera, justo en la semana que se debe afrontar la vuelta copera ante el Zaragoza. "No quiero ni pensar en eso todavía. Ya veremos cómo están mañana Beñat, Miguel Lopes y compañía para decidir", señalaba el entrenador bético.

Lo que sí está claro es que, por segundo año consecutivo, Balaídos se cebó con un futbolista bético. Aunque en este caso parece que Emana no estará apartado demasiado tiempo de lo que más le gusta: jugar al fútbol. "Como le dije a tu compañero, hago las cosas para que la gente se divierta. Y ahora no podré durante un tiempo. Eso es lo que me fastidia", apuntaba. Y es que la maldición de Balaídos apuntó ayer al camerunés.

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