Los oscuros de Oliver
Dos meses después de su llegada al Betis, el consejero sigue con las mismas dudas que rodearon su compra · El navarro mantiene la sombra de Lopera en el consejo
Dos meses y dos días después de que Manuel Ruiz de Lopera y Luis Oliver se sentaran, por separado, en la sala de presentaciones del estadio que aún lleva el nombre del primero, los oscuros en torno a la figura del empresario navarro continúan como el primer día. Incluso han ido aumentando con el paso de las semanas, tanto por la actuaciones que se decidieron en cada uno de los consejos de administración en los que Oliver estuvo presente, como por las propias quejas de los administradores judiciales nombrados por Mercedes Alaya.
Desde el primer momento, la principal preocupación de Oliver ha sido que se le desvinculase de la figura de Lopera, pero el consejero entró en el club gracias al apoyo de las personas más cercanas a Lopera y dirige el Betis con la condescendencia de esos mismos consejeros.
BITTON SPORT
Ahí empezó todo. En su conferencia de prensa del 7 de julio, Luis Oliver y Ángel Vergara señalaron que Bitton Sport era la empresa que adquiría el paquete de acciones de Farusa, pero ninguno desveló quién estaba detrás de la misma. "Es gente importante que no quiere dar la cara por la situación de agresividad que se respira", justificaba Oliver, pero dos meses después siguen sin aparecer. "El día del Valladolid podría haber una sorpresa en el palco", anunció enigmáticamente el lunes.
Lo único claro es que de la misteriosa Bitton Sport, que el día que se presentó no estaba constituida como sociedad, está administrada por un ayudante de Oliver en el Cartagena y con sociedades fiadoras en las que detrás aparecen Vergara y Manuel Recio, vinculado al Sevilla de González de Caldas. "Recio sólo me presentó a José León, quien luego me puso en contacto con Lopera. Ésa es su única vinculación", aseguró Oliver sobre el antiguo dirigente sevillista, pero ese punto tampoco acaba de ser transparente.
UNA JUNTA RETRASADA
En su primera comparecencia pública, Oliver anunció una Junta Extraordinaria a la mayor brevedad posible. La suspensión de la venta de acciones por parte de Mercedes Alaya y un consejo en el que el navarro impuso su criterio a los antiguos consejeros de Lopera acabaron por dejar en el aire aquella afirmación. "La juez dejó en el limbo el 51% de las acciones y así no se podía celebrar una Junta", manifestó Oliver, quien olvida que Alaya, precisamente, acabó nombrando a tres administradores para que en la Junta sí estuviera representado el paquete mayoritario. Pero es que Oliver, que ha ido ganando adeptos dentro del consejo, no quiere una Junta pronto. "Por mí no la hubiera colocado el 30 de noviembre y hubiera esperado a la ordinaria de diciembre", afirmó. Aunque pronto podría tener novedades.
LOS ADMINISTRADORES
Si en los primeros días, Oliver comunicó que colaboraría con ellos, el paso del tiempo acabó por sacar a relucir su verdadera intención. "Ellos sólo tienen poder en una Junta de accionistas. Si les facilitamos documentos y nos reunimos con ellos es para colaborar, pero no estamos obligados", dice ahora Oliver, quien incluso ha atacado públicamente la ausencia del tercer administrador, Luis Carlos Ruiz de Huidobro. "Parece que el crucero dura dos meses", ironizó.
Los administradores ya han comunicado a la juez Alaya la nula colaboración del consejo bético. "La juez ha hecho todo lo posible por evitar la intervención", llegó a decir Gordillo en Canal Sur Radio, apuntando a esa falta de transparencia por parte de los dirigentes béticos.
LA GENTE DE OLIVER
Desde el primer día, los pasillos de Heliópolis se llenaron de colaboradores de Oliver, que actúan con plenos poderes en el club. Pero no sólo en el área de administración o de relaciones públicas, sino que Oliver, ése mismo que indica metafóricamente que compró un coche pero que no puede conducirlo, se arrogó la planificación deportiva, uno de sus puntos más oscuros.
En un primer momento, apareció la figura de Carlos Bucero, quien acudía al estadio casi a diario. "Dejó de aparecer porque se peleó con el presidente", respondía escuetamente Oliver sobre la desaparición del antiguo hombre de confianza de Ramón Calderón en el Madrid. "No ha cobrado un duro e incluso se le debe dinero de viajes. En el Betis no entra un jugador que no cuente con su autorización", añadió Oliver sobre Bucero, quien, por otra parte, obvia los informes que este asesor suyo, como él lo denomina, ofreció sobre Nsaliwa, el jugador canadiense que no acabó por firmar.
En situación parecida se encuentran Paco Santamaría y Paquete Higuera, quienes se han dejado ver con Oliver en lugares como La Manga, pero que tampoco figuran en la nómina del club. "Santamaría también trabaja conmigo", dice el navarro.
LOS CONSEJEROS
Salvo Rufino González, que se desmarcó de Oliver, todos han ido asumiendo la entrada en el club de un consejero con 12 acciones y que ordena y manda. Incluso reapareció Francisco Nuchera, alejado del Betis durante muchos meses, y que sí estuvo presente en el último consejo en el que se decidió retrasar la Junta Extraordinaria.
"Estoy rodeado de loperistas" o "León ha pasado de cuchara de Lopera a cuchillo de Albacete" son algunas de las frases de Oliver, quien presume en público y en privado de llevar a cabo sus ideas en el Betis, pese a su minoría accionarial, con el beneplácito del resto de consejeros.
LEY CONCURSAL
Desde un principio, se vinculó la entrada de Oliver y Vergara con una posible acogida a la Ley Concursal, algo que para lo que ya se han iniciado los pasos. "Es la mejor manera de garantizar los pagos a los jugadores", defiende Oliver, quien presume del dinero que se ahorrará el club con esa decisión, pero que también conlleva una manera de evitar responsabilidades por parte de los consejeros.
IMPAGO A LOPERA
La última de Oliver fue su anunciado impago a Farusa. "Mis abogados me dijeron que no le diese más dinero mientras no se aclarase el asunto judicial", argumentó el consejero, que no tuvo en cuenta ese aspecto cuando efectuó la compra. "Nadie esperaba que la juez otorgara los derechos políticos de las acciones a unos administradores. Eso no ha pasado nunca", señaló Oliver, como vía de escape ante la ausencia de ese punto en el contrato de compraventa.
Algo más de dos meses después, el panorama con Oliver al frente sigue igual de oscuro , quien sólo sacó pecho por la buena marcha deportiva e incluso lanzó un órdago a la juez Alaya. "Un club intervenido no sube", apuntó gratuitamente. Pero la acción de la juez continúa, con la única intención de que se cumpla lo ordenado en cada uno de sus autos.
En su salsa. Luis Oliver sonríe mientras
se dispone a ofrecer una conferencia de prensa, en una de sus últimas apariciones ante los medios de comunicación.
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