Gimnasia artística

Algo más que piruetas

  • El Complejo de Hytasa aglutina la mayor representación andaluza de la especialidad · Las gimnastas aprenden a distinguir entre la diversión y la obligación.

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En una de las naves del Complejo Deportivo Hytasa entrenan de lunes a sábado jóvenes que apenas alcanzan los 16 años. Son el futuro de la gimnasia artística femenina (GAF). Es en Sevilla donde se encuentra la mayor representación de Andalucía de esta especialidad. El Centro de Tecnificación Arturo Toscano, de la Federación Andaluza de Gimnasia, es el lugar donde se preparan las deportistas bajo las órdenes de Paqui Parejo.

Dos equipos femeninos comparten las instalaciones, el Club Deportivo Gimnástico Hytasa y el Club Gimnástico Sur. Su historia arranca en 1999, con la creación del primero a partir del acuerdo de un grupo de padres. En 2002, es el único representante de la capital andaluza, así como de la comunidad autónoma, en campeonatos nacionales. Pero, un desacuerdo de opiniones entre los tutores de las gimnastas provocó que el pasado año naciera, de las raíces de Hytasa, el Club Sur. Desde ese momento, las niñas de Paqui Parejo sólo se diferencian por el color de sus maillots en las competiciones a las que asisten.

Desde hace años, el Club Hytasa lleva a cabo el Trofeo Sevilla de GAF, donde cuentan con la participación de gimnastas de todo el panorama nacional y que en la última edición obtuvo carácter internacional. Durante un par de días, Sevilla se convierte en foco de atención para los amantes de este deporte. Las protagonistas, gimnastas que van desde la categoría base, con apenas seis años, hasta futuras promesas con vistas a competir en la vía olímpica.

En el Campeonato de España de Gimnasia Artística Femenina 2009, celebrado en julio en el pabellón Siglo XXI de Zaragoza, se aplicó la nueva normativa de puntuación con el fin de subir el nivel técnico de las gimnastas, debido al estancamiento que parece haber sufrido este deporte en los últimos años, especialmente en la categoría base, donde aproximadamente el 60 por ciento de las deportistas se acomodaban. De esta forma, las niñas empiezan un avance progresivo en la práctica de la gimnasia artística, ajustando cada nivel, con sus correspondientes dificultades, a un intervalo de edad. El objetivo, llegar a Senior Olímpico.

La Gimnasia Artística Femenina es un deporte que caduca cuando otras disciplinas se encuentran en su momento de esplendor. Según aumentan las dificultades exigidas en cada nivel disminuye el número de gimnastas. La escueta vida de este deporte no es ninguna novedad para quien la practica. Ellas son conscientes de sus limitaciones, saben cómo deben enfrentarse a sus miedos para impedir que frenen antes de tiempo su trayectoria y hasta dónde pueden aspirar dentro del deporte, otro ejemplo más de madurez. Si piensan en una profesión para el futuro, muchas coinciden en ser profesoras de educación física o entrenadoras, pero extraña es la opción de ser gimnasta profesional.

Tal vez sea esa proyección futura la que haga que desde sus hogares, y desde el centro de entrenamiento Arturo Toscano, uno de los objetivos que más se les inculca es no olvidar su formación escolar. Es de admirar cómo son capaces de administrar el tiempo entre los entrenamientos y las tareas lectivas para así mantener un buen nivel académico.

Cada día, tres horas de la vida de estas jóvenes fluyen entre mortales, flic-flacs o palomas, algunos de los movimientos más atractivos de este arte. Desde muy pequeñas deben aprender a hacerle un hueco importante a la gimnasia y a renunciar a otras diversiones. Maduran a una edad temprana, tal vez por amor a este deporte o por una obligación inconsciente, e interiorizan con mayor intensidad valores como la responsabilidad o el compañerismo.

La ilusión que comparten con sus progenitores a veces llega a la confusión sobre quién es el verdadero apasionado. Mientras la joven gimnasta realiza su ejercicio no es difícil leer en los labios de alguno de sus tutores el paso a paso de cada uno de los movimientos que realiza. Doble ración de entrenadores. A las gimnastas de Hytasa y Sur les guían en su evolución Paqui Parejo, Guadalupe García y Salvador Muñoz.

Exigentes dentro y fuera de pista, sus compañeros de trabajo son la barra de equilibrio, las paralelas asimétricas, el tapiz y el potro, aliados que han tenido que ganarse poco a poco, con esfuerzo y constancia, para llegar a deslumbrar con ejercicios que parecen imposibles a los ojos que observan desde las gradas. A las deportistas las une un lazo invisible. En ese círculo de cuerpos atléticos, flexibilidad, equilibrio y fuerza, es inevitable que se cree una gran amistad.

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