Economía

Abengoa vuelve a presionar a la Junta con la quiebra y con irse de Andalucía

Protesta de los sindicatos ante la sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, el pasado 9 de octubre. Protesta de los sindicatos ante la sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, el pasado 9 de octubre.

Protesta de los sindicatos ante la sede de la presidencia de la Junta de Andalucía, el pasado 9 de octubre. / José Manuel Vidal · Efe

Abengoa insiste en su presión a la Junta de Andalucía. A tres días de que se cumpla el último plazo que dio amenazando quiebra, algo que ha hecho varias veces en las últimas semanas, siempre demorándolo, la multinacional andaluza comunicó ayer una información privilegiada a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), en la que constata que no tiene confirmación de que la Administración autonómica participe en la reestructuración financiera que firmó el 6 de agosto, y que, por tanto ésta decaería, al ser una condición suspensiva del contrato. En segundo lugar, amenaza de nuevo con tomar las acciones que lleven al grupo a la quiebra a partir del día 6.

"A la fecha de esta comunicación, Abengoa Abenewco 1, S.A. no tiene confirmación alguna por parte de la Junta de Andalucía de que vaya a aportar el compromiso de apoyo financiero necesario para el cierre de la operación, sin que sea posible el cierre en ausencia de dicho compromiso", señala la información privilegiada publicada este martes al regulador de los mercados. Como en los últimos hechos relevantes trasladados a la CNMV, la dirección de la multinacional, primero habla en nombre de la matriz histórica, Abengoa S. A., que es la sociedad que actualmente es cotizada, pero todas las comunicaciones relevantes que anuncia o amenaza con ejecutar, las hace en nombre de la filial Abenewco 1, que aunque tiene su propio consejo de administración, hasta que no se ejecute el rescate, sigue siendo 100% propiedad de la matriz.

Ante la constatación, varias veces manifestada, de la no participación a día de hoy de la Junta, "en consecuencia", la comunicación de Abengoa reitera la amenaza que ya hizo el viernes 23 de octubre, al recordar que "dada la imperiosa necesidad de cerrar la operación para paliar los efectos negativos que el retraso del mismo está ocasionando en la situación financiera y de negocio de la compañía, si llegado el día 6 de noviembre de 2020, fecha máxima fijada para el cierre de la operación, no se tiene certeza en cuanto a la posibilidad de proceder con dicho cierre en los siguientes días, el Consejo de Administración deAbengoa Abenewco 1, S.A., habida cuenta de que la viabilidad del grupo estará gravemente comprometida y atendiendo a sus deberes fiduciarios, tomará las decisiones que le correspondan, atendiendo a sus deberes fiduciarios, para proteger los intereses de Abengoa Abenewco 1, S.A. y de todos sus grupos de interés".

Todas estas acciones, que no describe, serían adoptadas por la filial, y no por Abengoa S. A., que ya está en preconcurso  desde agosto pasado. El contrato firmado el 6 de agosto, prevé que si alguna de las filiales entra en preconcurso, éste también quedará sin efecto. 

El pulso planteado por Abengoa a la Junta llega un punto en el que la dirección de la compañía tendrá que descubrir sus cartas, y demostrar que toda la presión que ha hecho –con declaraciones en medios nacionales, protestas de los trabajadores y comunicaciones al mercado– no son un farol y, por tanto, tome acciones que signifiquen la quiebra del grupo al completo.

De hecho, además de la información privilegiada trasladada este martes a la CNMV, fuentes cercanas a la compañía filtraron a los diarios nacionales Expansión y El País –los mismos en los que el presidente de la empresa, Gonzalo Urquijo, atacó a la Junta hace semanas–, que la empresa se plantea el traslado de sus sede social y fiscal fuera de Andalucía si la Junta no participa en el rescate y se logra la financiación de otra forma. Esta presión es contradictoria con lo que afirma al regulador de los mercados, en los que desde el 23 de octubre señala el viernes próximo como fecha improrrogable para cerrar la reestructuración o ir a la quiebra.

La actual dirección de la multinacional fundada en Sevilla en 1941 por los ingenieros Javier Benjumea Puigcerver y José Manuel Abaurre Fernández-Pasalagua, junto con tres amigos y otros familiares, presiona mucho para el rescate se cierre antes del día 6. 

Y es que las fechas son relevantes. Por un lado, los accionistas minoritarios que se oponen a este rescate porque sólo salva a Abenewco 1 y no a la matriz, con lo que todos los propietarios perderían su inversión, incluyendo al Estado, que es el único accionista significativo de Abengoa (con más de un 3% del capital), han forzado una junta general extraordinaria para exigir la información que se les ha negado sobre la situación real de la compañía, destituir al consejo de administración, revertir este rescate para negociar uno que salve al conjunto de la compañía. La junta de accionistas está convocada para los días 16 o 17 de noviembre, aunque es previsible que se celebre en segunda convocatoria.

Además, Abengoa tiene a final de mes una cita que puede hacer que ingrese hasta 1.505 millones de euros: el arbitraje que planteó contra el Estado por la reducción de las primas a las renovables. La Cámara de Comercio de Estocolmo tiene señalada la celebración de la vista del arbitraje para la semana laboral que arranca el lunes 30 de noviembre y termina el viernes 4 de diciembre.

La filial de Abengoa CSP Equity Investment, que radica en Luxemburgo, fue quien interpuso en 2013 una reclamación ante el tribunal del Instituto de Abritraje de la Cámara de Comercio de Estocolmo contra el Reino de España para solicitar una indemnización por la drástica reducción de las primas a la generación renovable con tecnología eólica, fotovoltaica o termosolar, que es en la que invirtió la multinacional sevillana.  La reclamación inicial de Abengoa al Estado era por 840 millones de euros, pero posteriormente la elevó a 1.505 millones de euros.

El Estado español ha perdido ya varios arbitrajes presentados por distintas sociedades contra la decisión adoptada por el Gobierno de Mariano Rajoy de recortar las ayudas a quien invirtiese en generar electricidad con fuentes renovables. Abengoa tiene, por tanto, serias opciones de conseguir que el arbitraje termine a su favor. Prueba de ello es, además, que en los últimos meses ha tratado de obtener liquidez cediendo parte de los derechos del beneficio que obtenga de esos arbitrajes

De lograrse esa liquidez, muy superior a la que se intenta con el rescate, la quiebra del grupo no estaría tan clara, aunque habría que volver a negociar con todas las partes implicadas, acreedores financieros (incluido un pull de bancos) , bonistas y proveedores.

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